El presidente de la entidad sostuvo que los locales cerrados ya superan el 10% y que hay centros comerciales con uno de cada cinco. Reclamó recuperar los espacios estratégicos del microcentro y articular los nuevos desarrollos con cada zona.
El presidente de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), Blas Taladrid, volvió a advertir que el cierre de locales en Mar del Plata dejó de ser una alerta para convertirse en una “alarma roja”. El relevamiento de la entidad muestra que el 11,7% de los comercios de los diez centros comerciales a cielo abierto de la ciudad está cerrado, frente al 7,8% de mayo. En declaraciones a la prensa, Taladrid pidió un análisis estructural de cada zona, con foco en el urbanismo, la movilidad y el flujo de gente.
Un problema que no es parejo
Taladrid explicó que el comercio intenta resistir la caída del consumo, pero que no todos los corredores la soportan igual. “Acá hay cuestiones estructurales”, remarcó, y precisó que algunos centros arrastran una desocupación mayor desde hace varias mediciones, al punto de duplicar a otros.
Por eso consideró que la escala del problema cambió. Antes, recordó, un nivel de entre 5% y 10% se leía como alerta amarilla. Hoy la media supera el 10% y algunos corredores tienen “uno de cada cinco locales cerrados”. En mayo, la propia UCIP ya había advertido que las respuestas generales no alcanzan frente a diferencias tan marcadas entre zonas.
Anclas, venta ambulante y nuevos desarrollos
Taladrid identificó a la zona sur como la más castigada. Allí, señaló, hay emprendimientos privados nuevos que no se articulan con el entorno y que podrían complementarse con servicios y una mejor vinculación con los comercios vecinos.
Planteó además que un corredor comercial “tiene que tener dos anclas en sus puntas”, con un principio y un fin claros. Según afirmó, algunos de esos puntos estratégicos hoy están ocupados por la venta ambulante: la zona de la Bristol, Plaza Rocha, el sector céntrico desde donde habló y los alrededores de la plaza San Martín.
La UCIP reclama controles sobre ese fenómeno desde 2025. En abril, la Municipalidad demolió la feria conocida como “Saladita” de la Bristol, tras un allanamiento federal, y la entidad celebró el operativo, aunque advirtió que Plaza Rocha y la peatonal San Martín “siguen igual”. El Sindicato de Vendedores Ambulantes (SIVARA) respondió entonces: “Si quieren erradicar la venta ambulante, que generen puestos de trabajo”. Pese a todo, en julio, cerca de un centenar de sus integrantes volvió a instalarse en la Bristol.
El microcentro
Taladrid puso especial énfasis en el microcentro. Aunque figura entre los corredores con menos locales cerrados, sostuvo que nunca había alcanzado estos índices. “Hoy está muy caído”, afirmó, y planteó que hay que recomponer su valor comercial.
Qué pide la UCIP
La entidad puso el relevamiento a disposición de las instituciones y de todos los niveles del Estado, y anticipó que seguirá actualizándolo. Su reclamo central es recomponer el poder de compra de las familias y aliviar los costos que enfrenta cada comerciante para sostener su local. Para Taladrid, “es una necesidad de toda la ciudad, no de un sector”.
