Libreros marplatenses confirman una fuerte caída de ventas y esperan el verano

Mientras el sector pide a nivel nacional declarar la “emergencia librera”, libreros de la Feria del Libro describen menos ventas, promociones que ya no alcanzan y un verano que concentra las expectativas.

Las librerías de Mar del Plata no escapan a la crisis que describe el sector a nivel nacional. Los libreros y editores presentes en la 21ª Feria del Libro, que se desarrolla en el Paseo Aldrey hasta el 1° de noviembre, hablaron en diálogo con el Retrato de ventas en baja, promociones que ya no empujan y fechas festivas que ayudan cada vez menos. Estiman una caída en torno al 30% y coinciden en que se acerca a la marca nacional.

El 18 de septiembre, la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (Falpa) pidió declarar la “emergencia librera” en todo el país, con el respaldo de la Fundación El Libro. Su relevamiento, sobre unos 1.200 comercios independientes, midió que entre enero y agosto de 2026 la facturación real cayó 41,5% frente al mismo período de 2023. La cantidad de libros vendidos bajó 25% y los costos operativos subieron 31,1%.

Falpa reclama el cumplimiento de la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera, la devolución del crédito fiscal de IVA y líneas de crédito con tasas blandas. Su presidente, Jorge García, ya pidió reuniones con diputados para llevar el pedido al Congreso.

Una caída que ya se siente

Claudio Cecchetto, vendedor de la librería Libros de la Arena, afirmó que la situación local “no escapa del contexto nacional” y que se nota en todo el comercio. Coincidió en que el retroceso se acerca a los porcentajes que maneja el sector. No lo atribuyó al precio sino al poder adquisitivo: “los bolsillos no alcanzan como en otras épocas”. Para él, el libro es un “artículo de cuarta, quinta necesidad”, lejos de los rubros de primera necesidad, que “también bajan”.

Walter Pereira, de la librería Cielo Abierto e integrante de la Cámara de Libreros del Sudeste de la Provincia de Buenos Aires, calculó que están “más o menos un 30% abajo del año pasado”. Para sostenerse, cuida su cartera de clientes, envía recordatorios de novedades a quienes sabe qué leen y potencia actividades que antes eran un complemento. Comentó que una editorial de alcance nacional le transmitió la misma percepción, y planteó una distinción: “No quiere decir que no hay gente que lea, sino gente que no puede hoy sostener el libro”.

Esteban Prado, uno de los dueños de la librería y editorial El Gran Pez, habló de una caída “sin dudas”. Aclaró que no maneja una cifra exacta, pero estimó “con seguridad, un 30% menos” en cantidad de libros vendidos. Por otro lado, Cristian Bolajuzon, encargado del sector online de Palito, sobre la merma del 40%, dudó: “Me parece un montón, quizás no sé si es tanto”. De todos modos, la merma se nota en sus locales de venta.

Promociones y fechas que ya no alcanzan

Bolajuzon explicó que antes las promociones funcionaban como un empujón, pero hoy “prácticamente ni con las promociones” se levanta la venta. El último Día de la Madre estuvo tranquilo, y lo mismo ocurrió en las últimas dos o tres fechas festivas, incluido el Día del Padre. En su opinión, por la situación del país el libro pasó a ser un regalo secundario.

Pereira coincidió, el Día de la Madre “ayudó un poquitito, no mucho más”. Las promociones bancarias y las propias de la librería ayudan, señaló, pero no como antes.

Prado aportó que aunque llegan menos turistas que el año pasado, los fines de semana largos siguen mostrando un repunte. Y las promociones bancarias en cuotas permiten que un cliente se lleve dos libros, o el que excedía su presupuesto mensual.

El golpe no se limita a las librerías. Prado advirtió que las editoriales chicas sufren para sostener la cadena de pagos: “las librerías venden menos, demoran más en pagar, la editorial tarda más en pagar o algunas directamente funden”. Aclaró que El Gran Pez publica uno o dos libros por año y que, por eso, no es un parámetro del mercado.

El reclamo ya empezó a traducirse en proyectos legislativos. El 15 de octubre, el diputado provincial santafesino Joaquín Blanco presentó una iniciativa para declarar por dos años la emergencia del sector editorial y librero en Santa Fe.

Cecchetto resumió la expectativa de cara a la temporada: “Uno siempre tiene la esperanza de que mejore, pero no se avizora un horizonte bueno”.