Más de mil personas en la vereda por 70 puestos: la fila del Arena pone a Mar del Plata en cifras el desempleo

Cientos de postulantes rodearon la manzana de San Martín al 4200 este miércoles para acceder a una entrevista laboral en el Arena Mar del Plata, el microestadio que abrirá a fines de octubre en Luro y San Juan. La empresa ofrece 70 puestos y hubo quienes empezaron a esperar a las once de la noche del martes, en una ciudad con 34.000 desocupados.

La convocatoria estaba prevista para las ocho de la mañana en San Martín 4253, el ingreso al sector de servicios del Arena Mar del Plata, en la esquina de Luro y San Juan. Antes de esa hora, la fila ya rodeaba la manzana y se extendía por varias cuadras del macrocentro.

Según precisaron fuentes de la empresa, la búsqueda apunta a cubrir 70 puestos de trabajo en distintas áreas del establecimiento, cuya apertura está anunciada para el 24 de octubre con dos funciones de Los Fabulosos Cadillacs.

Los primeros postulantes llegaron a las once de la noche del martes. Otros lo hicieron de madrugada: en la fila había quienes contaban que habían visto gente esperando desde las cinco de la mañana.

Para ordenar la atención se entregaron números y se asignaron horarios estimados de entrevista, que se realizaron en una confitería de San Martín y San Juan.

Cuatro horas de pie

Brenda Cabrera llegó a las siete de la mañana y llevaba cinco horas de espera cuando habló con el Retrato. Está desocupada desde mayo, estudia segundo año de inglés en la Escuela de Idiomas y se postuló para cajera o administrativa.

“Hice de todo: trabajé en boliche, de camarera, de todo. Busco laburo, estabilidad más que nada”, contó. “Creo que tengo las habilidades justas para cualquiera de los puestos, pero es triste ver que hay mucha gente desempleada y que lamentablemente está pasando cinco horas parada acá”.

Cabrera dijo que nunca había visto una convocatoria así en la ciudad. “Tan así, no. Nunca”, afirmó.

De todos modos rescató un aspecto del formato: “Fue presencial lo que pidieron, así que también es bueno por un lado, porque tenés la entrevista cara a cara con la empresa”.

Ana Clara Mosca llegó a las ocho, casi sobre la hora de la citación, y ya se encontró con siete cuadras de cola. Es estudiante de tercer año de Ciencia Política en la Facultad de Humanidades, fue cajera, hizo atención al cliente y trabajó como camarera.

Mosca describió el escenario: “En Mar del Plata siempre hubo problemas con la empleabilidad en general, hay pocas propuestas y mucha gente desempleada. Yo soy una de ellas”.

Su último trabajo terminó en junio, en un comercio grande de la ciudad. “Me echaron por falta de ventas, a mí y a un par de compañeros que estábamos en período de prueba. Nos echaron a todos, que es lo que suelen hacer ahora“, relató.

Desde entonces vive de changas y de proyectos propios, a la espera de un ingreso estable. “Con la situación como está, necesitás algo más fijo para mantenerte”, explicó.

“Realmente impresentable”

Jonathan Caim y David Cardoso llegaron juntos a las siete y cuarenta para postularse como bartenders y baristas. Los dos tienen formación y experiencia en el rubro, Cardoso se formó en L’ECOLE y además tiene el curso de tripulante de cabina.

Están sin trabajo formal desde el fin de la temporada. “Capaz en el medio alguna prueba de trabajo, alguna changa, lo que sea, pero formal no”, precisó Cardoso.

Cuando se les preguntó por la extensión de la fila, Caim la ubicó dentro de lo previsible para una convocatoria presencial aunque Cardoso agregó: “Creo que es realmente impresentable que tanta gente esté desesperada por un trabajo. Horrible”.

Pablo Montes tenía cuatro horas de espera encima. Llegó a las siete y media y cuando entró a la fila ya había gente doblando la esquina. Tiene 50 años, está formado como acompañante terapéutico. “¿A qué me postulo? A lo que dé. De lo que sea”, resumió. Está sin trabajo estable desde hace unos meses y describió la escena: “Mucha gente y mucha necesidad. Y de todas las edades, aparte. Desde chicos hasta gente más grande que yo”.

Ante la consulta sobre sus expectativas frente a la cantidad de postulantes, se rio antes de contestar: “Soy creyente”.

La convocatoria enumeró los perfiles buscados: jefe de sala, cajeros, administrativos, acomodadores, bartenders, técnicos, personal de producción y camareros.

Sin embargo, nadie en la fila sabía cuántos puestos correspondían a cada cargo, cuál sería la remuneración, la carga horaria, los días de trabajo ni si las contrataciones serían eventuales o por tiempo indeterminado. Casualmente la apertura del Arena coincide con el inicio de la temporada y buena parte del empleo que se genera en la ciudad durante el verano es transitorio.