Pérdida y desperdicio de alimentos: Un desafío compartido entre la industria y el hogar

Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una jornada impulsada por las Naciones Unidas que visibiliza una problemática crítica. En Argentina, se calcula que se desperdician 16 millones de toneladas de alimentos al año.

Descartar un producto implica malgastar agua, energía, suelo, transporte y trabajo, generando entre el 8% y el 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Resolver esta fuga de recursos exige un compromiso articulado entre los sectores productivos y nuestros hogares.

La industria: optimización de procesos desde el origen

A nivel global, cerca del 13% de los alimentos se pierde entre la cosecha y la venta minorista por fallas de conservación, transporte, almacenamiento inadecuado o excedentes. Para las empresas, reducir estas mermas representa una decisión estratégica de eficiencia, rentabilidad y competitividad.

El punto de partida en establecimientos elaboradores y comercios es identificar en qué etapa se generan los descartes. Desde UNAKITA Consultora, observamos que la aplicación rigurosa de Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), el control de trazabilidad, la capacitación del personal, la rotación adecuada mediante metodologías como FEFO (First Expired, First Out) y la donación segura de alimentos aptos minimizan significativamente las mermas operativas.

El método FEFO (First Expired, First Out, o “primero en caducar, primero en salir”) es una estrategia de gestión de inventarios que prioriza la salida de los productos según su fecha de caducidad, en lugar del orden en que llegaron al almacén.

El hogar: la responsabilidad cotidiana de casi el 20% del desperdicio

Por otro lado, la ONU revela que alrededor del 19% de los alimentos producidos se desperdicia en los hogares, la gastronomía y los comercios de barrio.

Casi una quinta parte del problema está en nuestras manos. Las compras excesivas, la falta de planificación o confusión con las fechas de vencimiento. Reducir este impacto requiere acciones simples: 

  • Planificar las compras: Revisar la heladera y la alacena y adquirir solo lo necesario.
  • Ordenar por rotación: Ubicar al frente los productos con vencimiento próximo.
  • Conservar correctamente: Respetar las temperaturas de refrigeración, el modo de conservación y los envases adecuados.
  • Entender el etiquetado: Diferenciar la “fecha de vencimiento” (límite de seguridad alimentaria) de la “fecha de consumo preferente” (indicador de calidad organoléptica).
  • Aprovechar sobras: Reutilizar o congelar alimentos, evitando descartar frutas y verduras solo por su apariencia si continúan siendo aptas y seguras para consumir. 

Valorar los alimentos es una tarea de todos

Desde la empresa que optimiza sus procesos hasta la familia que planifica sus compras, cada acción suma para lograr un sistema alimentario verdaderamente sostenible. Este 29 de septiembre nos invita a transformar nuestra relación con los alimentos, reconociendo el valor técnico, ambiental y humano que existe detrás de cada plato que llega a la mesa. 

Por Lic. Aleida Correa
Licenciada en Ciencia y Tecnología de Alimentos – UNAKITA Consultora