Federico Isla, investigador superior del CONICET y geólogo especialista en costas, desmitifica el término “Súper Niño”, advierte que Mar del Plata tiene barrios sin red pluvial expuestos a un fenómeno histórico y señala que ya no hay tiempo para obras: solo para prepararse.
Mientras el Concejo Deliberante debate una declaración de emergencia climática preventiva y el municipio refuerza la limpieza de canales y arroyos, es importante responder qué puede esperar concretamente Mar del Plata de el “Super Niño”. El doctor Federico Iñaki Isla, investigador superior del CONICET, integrante del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC) y del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario (IGCyC) de la Universidad Nacional de Mar del Plata, habló con el Retrato al respecto y adelantó: “En diciembre ya vamos a ver el Niño en su máxima expresión”.
De “El Niño” a “Godzilla”: qué hay detrás del nombre
Isla recordó que El Niño se conoce desde la época colonial, cuando los incas alertaron a los españoles sobre años anómalos en el Pacífico. Notaron que casi todos los años, hacia la época de Navidad, las corrientes de agua fría se entibiaban y los peces se alejaban. Por las fechas navideñas, lo bautizaron como “El Niño” en referencia al Niño Jesús.
Cuando la temperatura del Pacífico ecuatorial supera ciertos umbrales, se habla de Niños fuertes. Los episodios de 1982-83, 1997-98 y 2015 quedaron registrados como hitos por sus consecuencias, como las inundaciones en Santa Fe, corrimientos de tierra en Chile, sequías en Australia.
El Niño 2026 está activo y fortaleciéndose, y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA) estimó que será de los más intensos registrados desde 1950, lo que le ha valido que coloquialmente ya se lo llame “Súper Niño”.
Isla precisó que la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial en 2026 supera en 2 grados la del Niño fuerte de 1997-98. “Unos le pusieron Súper Niño y la gente de la NOAA le puso Niño Godzilla”, señaló, aunque aclaró que el término es más marketinero que científico. Sin embargo, la NOAA calculó que hay un 81% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre de 2026.
La advertencia de Isla: ya no hay tiempo para obras
Consultado sobre cuándo debería haber invertido el municipio en infraestructura hídrica y qué recaudos se podrían estar tomando, Isla sentenció: “En este momento ya no hay tiempo. El Súper Niño se va a poner crítico en diciembre-enero y no podés pensar en una obra hidráulica”. La ventana de intervención estructural ya cerró. Lo que queda es la preparación operativa.
El investigador puso en perspectiva lo que significa la llegada del fenómeno a una ciudad como Mar del Plata. A diferencia de zonas como Ingeniero White en Bahía Blanca, donde las inundaciones de 2025 duraron días porque la planicie baja impidió el drenaje, o como La Plata en 2013, Mar del Plata tiene topografía. Pero Isla señaló el límite de esa ventaja: “Que te caigan 200 mm en 6 a 8 horas puede provocar una inundación en algunos barrios bajos. Eso no lo resiste nadie”.
El arroyo que sale por el pluvial
El problema concreto de la ciudad está en sus cuencas. Isla describió lo que ocurre hoy en el sistema del arroyo Las Chacras, que corre entubado bajo la Diagonal Alberdi. Cuando hay una tormenta intensa, los pluviales no dan abasto y el agua sale de los sumideros en lugar de entrar. “En lugar de drenar, es un lugar donde está saliendo el agua por todo el agua que está bajando desde arriba”, explicó. El sistema, señaló, está subdimensionado.
Mar del Plata pasó de una media de 800 milímetros de lluvia anuales a principios del siglo XX a una media de 1.000 milímetros al cierre del mismo siglo. Las lluvias aumentaron, pero la infraestructura de drenaje no acompañó ese crecimiento. Y la ciudad siguió expandiéndose hacia el oeste y hacia el sur, sobre cuencas sin planificación hídrica adecuada.
Rumencó, el arroyo Corrientes y la urbanización del humedal
Isla fue especialmente crítico con la urbanización en la cuenca del arroyo Corrientes. Los emprendimientos residenciales Rumencó y Rumencó Joven, señaló, se están desarrollando sobre lo que originalmente era un humedal. Cada superficie impermeabilizada, calles, techos, veredas, reduce la capacidad de absorción del suelo y aumenta el escurrimiento. Y ese escurrimiento tiene como destino el arroyo Corrientes, que termina en la playa de Alfar.
El investigador planteó una crítica metodológica al proceso de habilitación: “Nunca se hizo una evaluación de todos los barrios privados juntos. No es simplemente cada barrio, sino todos los barrios juntos cómo van a impactar en la cuenca”. La evaluación estratégica de conjunto que debería hacer la Autoridad del Agua (ADA), sostuvo, no se realizó.
El diagnóstico de Isla no apunta sólo al fenómeno climático en sí. Apunta a la deuda acumulada de décadas de expansión sobre cuencas sin evaluar, entubados subdimensionados, barrios sin red cloacal y sanciones que no llegan, mientras el sistema de drenaje no crece al mismo ritmo.
El geólogo destacó que este tipo de advertencias técnicas no quedaron encerradas en el ámbito académico. Isla participó de una reunión organizada por el Colegio de Arquitectos donde se expuso la problemática del agua en la ciudad, un encuentro al que asistieron varios de los precandidatos a intendente, que además participaron activamente de las conclusiones del debate.
