El frío no da tregua: la calle vuelve a ser el refugio para decenas de personas

El invierno más crudo vuelve a poner frente a los ojos de todos una realidad que duele en Mar del Plata: la presencia cada vez más visible de personas en situación de calle que buscan refugio en cualquier rincón para intentar atravesar las noches de bajas temperaturas.

La imagen es elocuente y no necesita demasiadas explicaciones. En el acceso de la Iglesia Nueva Pompeya, bajo el pórtico del templo, varias personas encontraron un lugar donde resguardarse parcialmente del frío en horas del mediodía. Allí, entre las paredes de un edificio religioso y lejos de las comodidades de un hogar, intentan pasar las horas más difíciles de la jornada.

Cuando la noche avanza y las temperaturas descienden, el frío se convierte en un enemigo imposible de ignorar. Ante la falta de un techo y de un espacio adecuado donde permanecer, pequeñas hogueras aparecen como una alternativa desesperada para conseguir algo de calor.

Pero esas fogatas también generan preocupación. El fuego, utilizado en un lugar que no fue preparado para ese fin, representa un riesgo tanto para quienes buscan allí refugio como para el propio edificio.

Y no se trata solamente de una posibilidad. En el pasado, una de esas pequeñas fogatas terminó provocando un incendio que afectó una de las puertas laterales de la Iglesia Nueva Pompeya. El episodio dejó en evidencia que detrás de una escena que puede parecer cotidiana existe también una situación de riesgo que puede terminar provocando consecuencias mayores.

La postal vuelve a repetirse en medio de un invierno particularmente duro. Personas que no tienen dónde dormir buscan iglesias, entradas de edificios, espacios públicos y otros lugares que puedan ofrecerles algo de protección frente al viento y las temperaturas bajo cero.

Esquina de Bolivar y Rioja.  En pleno mediodia cuando el frío sigue apretando

La escena interpela. No solamente por el frío que deben soportar quienes duermen en la calle, sino también porque muestra una problemática social que permanece visible y que se agudiza cada vez que llega el invierno.

Mar del Plata conoce de bajas temperaturas, viento y noches especialmente difíciles. Para quienes tienen un hogar, el invierno significa calefacción, una cama y la posibilidad de cerrar una puerta y dejar afuera el frío. Para quienes viven en la calle, cada noche puede convertirse en una prueba de supervivencia.

Mientras las temperaturas continúan descendiendo, la imagen de personas durmiendo bajo el pórtico de una iglesia vuelve a instalar una pregunta inevitable: ¿cuántas personas más deberán enfrentar el invierno en la calle antes de encontrar un lugar seguro donde pasar la noche?