El Ministerio de Seguridad provincial designó a Valerio Gallo como nuevo jefe de la Departamental, en un contexto de presión vecinal sostenida. Para el Foro de Seguridad, la medida es insuficiente si no viene acompañada de personal real en las comisarías.
El comisario mayor Valerio Gallo reemplazó a Cristian Fontana al frente de la estructura local de seguridad. El movimiento en la cúpula es el más reciente de una cadena de cambios que el gobierno provincial viene ejecutando desde agosto, después de que una marcha multitudinaria dejó en claro que la ciudad ya no estaba dispuesta a esperar.
Para Javier Zumpano, presidente del Foro de Seguridad Municipal de Mar del Plata, el cambio es un dato pero no es una solución hasta que demuestre resultados: “Esperemos que no sea solo un cambio de figuritas y nada más”, definió en diálogo con el Retrato.
“Las comisarías están peladas”
Más allá de los anuncios, Zumpano se pregunta dónde está el personal que se pretende para reforzar la seguridad en la ciudad. En la conferencia de prensa donde se anunció el cambio de jefatura, el subsecretario Escudero había mencionado que Mar del Plata cuenta con 2.800 policías armados. Dato no cierra en el Foro.
“No sé dónde están. Me encantaría que este hombre dijera a ver dónde están y cómo están distribuidos, porque las comisarías están peladas”, alertó Zumpano “Por ahí hoy tenemos combustible, tenemos vehículos, tenemos móviles, pero no tenemos personal”.
El dirigente describió que existe un miedo interno dentro de la propia fuerza. Según su lectura, los efectivos que reconocen la falta de medios o contradicen la versión oficial enfrentan consecuencias directas. “Tienen todo de perder. Por decir la verdad, por decir que no tienen los medios necesarios. Desde el miedo no puede trabajar bien el policía”, sostuvo.
En ese marco, Zumpano también cuestionó la versión oficial sobre dos aprehensiones recientes que el Ministerio presentó como logros policiales. Según el dirigente, ambas fueron en realidad aprehensiones civiles, la familia de Mailén Antonich y los allegados del ferretero Ricardo Ruiz fueron quienes localizaron y retuvieron a los sospechosos, y recién después llamaron a la Policía. “Del Ministerio nos quisieron mentir, diciendo que la policía había trabajado muy bien. Estaban los dos familiares presentes. Fueron ellos quienes atraparon a los responsables. Eso nosotros no lo vamos a tolerar”, afirmó.
Los operativos de saturación: ¿avance o show?
Uno de los elementos más visibles del nuevo despliegue es la proliferación de operativos de saturación, que en las últimas semanas se viralizaron en redes sociales con videos de efectivos montados en moto revisando transeúntes y motociclistas en distintos barrios. La Policía Bonaerense avanzó con el despliegue en el distrito, con más efectivos en la Peatonal San Martín, operativos “sorpresa” en los barrios y controles en las zonas rurales, luego de la llegada de los 50 nuevos patrulleros, 36 motos y 170 efectivos. El subsecretario indicó que los operativos de saturación son “sorpresivos” e irán rotando: “El delito se va moviendo, muta”, resaltó.
Para Zumpano, los operativos son un primer paso, pero su impacto depende de si se sostienen en el tiempo. “Creo que es un puntapié inicial. Si lo hacen un mes y después se corte, vamos a poder decir que no sirvió para nada, que fue un circo. Pero sí es un puntapié inicial”, señaló.
En esa línea, el presidente del Foro también introdujo el calendario político. “No nos olvidemos que vienen las elecciones. Si vos preguntás en la calle qué es lo que quiere la gente, yo calculo que el tema de la seguridad lo van a poner primero”, advirtió. La lectura es que los operativos de saturación fotogénicos y los cambios de jefatura pueden servir tanto para combatir el delito como para construir imagen.
El diagnóstico de fondo: años de deterioro
El cambio obedece a la necesidad del Ministerio de Seguridad provincial de mostrarse proactivo ante el reclamo permanente de los vecinos por la ola de delitos en todo el ámbito del partido de General Pueyrredon. Pero para Zumpano, el problema no nació en 2026. “Mar del Plata es una ciudad hermosa, pero lamentablemente veo que desde el Ministerio de Seguridad dejaron que creciera mucho el delito. Y para revertir la situación del que se acostumbró a robar, del que se acostumbró a que no lo controlen, nos va a costar mucho tiempo”, planteó.
La solución, para el dirigente, requiere de algo que ningún cambio de jefatura puede garantizar por sí solo, compuesta de coordinación real entre Municipio, Provincia y Nación, y con un plan de trabajo concreto y sostenido. “Tiene que haber un plan y trabajar todos juntos. Después, cada cual vote a quien le parezca, pero desde su lugar, cada uno tiene que hacer lo suyo para revertir esto”, sentenció Zumpano.
El propio Ministerio reconoció en la conferencia de prensa “un recrudecimiento de la violencia” en la Provincia, y vinculó parte de esa problemática con el creciente endeudamiento de sectores de la población: “Sabemos que la población está en un proceso de endeudamiento creciente”, afirmó Escudero, y planteó que, una vez agotadas las posibilidades de financiamiento formal, aparecen mecanismos informales de préstamo que derivan en violencia. El diagnóstico coincide, aunque las soluciones que propone el Foro van bastante más lejos que el diagnóstico que admite el Ministerio.
El comisario Gallo asumió este miércoles su nuevo cargo. La ciudad, que en agosto derribó las vallas de la Departamental, ahora espera ver si el recambio de nombres viene acompañado de algo más sólido que patrulleros y videos en redes.
