La mugre dejó de ser una postal exclusiva de los barrios olvidados. Los residuos acumulados ya aparecen en sectores tradicionales y de gran circulación, mientras crece el temor de los vecinos por un posible colapso sanitario y por las consecuencias de un fuerte temporal en una ciudad que ya viene sufriendo inundaciones.
Mar del Plata vuelve a enfrentarse a una realidad que muchos vecinos ya no quieren ocultar: la basura avanza y la sensación de abandono comienza a instalarse en distintos puntos de la ciudad. Lo que durante años parecía ser un problema concentrado en zonas alejadas, donde la falta de atención oficial se hacía más evidente, hoy también golpea a barrios cercanos al centro y a sectores donde miles de marplatenses circulan diariamente.
El Complejo Universitario, Pompeya, Divino Rostro y San Carlos son apenas algunos de los lugares donde los vecinos denuncian acumulación de residuos, contenedores desbordados y espacios públicos que pierden cuidado. La postal ya no coincide con la imagen de una ciudad que busca posicionarse como destino turístico y que pretende mostrar una Mar del Plata moderna y ordenada.
Pero detrás de la suciedad hay una preocupación mucho más profunda. La basura acumulada no es solamente un problema visual: es un potencial riesgo sanitario que puede afectar la salud de los vecinos, generar focos de contaminación y favorecer la aparición de plagas. En pleno invierno, con temperaturas bajas y días de humedad, la falta de limpieza sostenida incrementa la preocupación.
A eso se suma un escenario climático que genera alarma. Ante la posibilidad de lluvias intensas y temporales, los residuos pueden convertirse en un enemigo silencioso: taponar desagües, bloquear bocas de tormenta y provocar que el agua busque otros caminos, afectando justamente a los barrios que históricamente sufren inundaciones.
Son muchos los vecinos que se preguntan qué ocurrirá cuando llegue una tormenta fuerte. ¿Quién responderá si las calles vuelven a convertirse en ríos? ¿Quién explicará por qué un problema que podía prevenirse terminó agravando la situación de familias que ya padecen las consecuencias del agua dentro de sus viviendas?
Mientras la preocupación crece en las calles, también aumenta el malestar con una clase política que, según muchos vecinos, parece más enfocada en mostrar anuncios y fotografías oficiales que en resolver los problemas diarios de la ciudad. Las campañas de limpieza ocasionales no alcanzan cuando el reclamo apunta a una tarea permanente y eficiente.
Mar del Plata necesita algo más que acciones aisladas o anuncios. Los vecinos no piden promesas: reclaman una ciudad limpia, cuidada y preparada para enfrentar las dificultades que aparecen durante todo el año.
Porque detrás de cada bolsa de basura acumulada no hay solamente suciedad. Hay una señal de alerta. Y muchos marplatenses sienten que esa señal ya no puede seguir siendo ignorada.
