El Padre Hugo Segovia celebró 65 años de sacerdocio rodeado del cariño de toda la comunidad

Con una profunda emoción y en un clima de sincera gratitud, el Padre Hugo Segovia celebró sus 65 años de vida sacerdotal, una fecha que reunió a religiosas, sacerdotes, el diácono permanente de la zona y numerosos fieles que quisieron agradecerle una vida marcada por la entrega, la fe y el servicio. La celebración tuvo lugar en la capilla del Hogar García Landera, de Necochea donde actualmente reside el sacerdote.

Muy recordado y querido por generaciones de marplatenses, especialmente por la comunidad de la parroquia San Carlos Borromeo, el Padre Hugo dejó una huella imborrable a través de su cercanía, sus enseñanzas y su permanente compromiso con quienes más lo necesitaban. Su nombre sigue despertando un enorme afecto entre quienes compartieron con él tantos años de misión pastoral.

A pesar del paso del tiempo, el sacerdote continúa anunciando el Evangelio con la misma convicción que lo caracterizó desde sus primeros años de ministerio. Dueño de una memoria admirable y de una extraordinaria capacidad para transmitir el mensaje cristiano, sus homilías y reflexiones siguen conmoviendo a quienes tienen la oportunidad de escucharlo.

Su sabiduría, sencillez, humildad y amor por la Iglesia lo convierten en un verdadero referente espiritual para la comunidad católica marplatense. Su testimonio de vida continúa siendo una inspiración para nuevas generaciones de fieles, que encuentran en él un ejemplo de vocación y esperanza.

Tras la celebración litúrgica, los presentes compartieron un desayuno fraterno, donde el Padre Hugo agradeció emocionado las innumerables muestras de cariño recibidas. En un ambiente cargado de recuerdos, evocó distintas anécdotas de su extensa trayectoria pastoral y dedicó un momento muy especial a recordar a su madre, Paquita, a quien definió como un pilar fundamental en su camino sacerdotal.

El aniversario no solo fue un homenaje a seis décadas y media de ministerio, sino también un reconocimiento a un pastor que supo ganarse el corazón de miles de marplatenses y cuya huella permanece viva en cada comunidad por la que pasó, especialmente en la querida parroquia de San Carlos Borromeo.

Foto Gentileza Cazador de Noticias