Lionel Messi volvió a escribir una página imposible de igualar en la historia del fútbol mundial. En la victoria de la Selección argentina por 2-0 ante Austria, por la segunda fecha del Grupo J del Mundial 2026, el capitán argentino no solo fue la gran figura del partido: convirtió una actuación en una colección de récords que ya forman parte de la eternidad.
El astro rosarino, señalado una vez más como el eje del equipo nacional, alcanzó marcas que fueron reconocidas por la cuenta oficial de Guinness World Records y que lo consolidan como el futbolista más determinante en la historia de las Copas del Mundo.
Uno de los hitos más resonantes fue el de máximo goleador en finales de la Copa Mundial de la FIFA, registro que Messi elevó a 18 tantos tras su doblete ante Austria, ampliando una cifra que lo coloca en un escalón completamente único dentro del torneo más importante del planeta.

Pero no fue el único récord. Con su presencia en el encuentro, el capitán argentino alcanzó los 28 partidos disputados en Mundiales, convirtiéndose en el futbolista con mayor cantidad de apariciones en la historia de la competencia. Un recorrido extraordinario que abarca seis ediciones consecutivas, desde Alemania 2006 hasta el presente Mundial 2026.
A esa marca se suma otra de enorme peso histórico: Messi llegó a 18 partidos ganados en Copas del Mundo, superando a todas las leyendas que lo precedían en ese registro. A lo largo de su carrera mundialista, cosechó victorias en Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y Estados Unidos-México-Canadá 2026, consolidando una trayectoria sin precedentes.
Como si todo esto fuera insuficiente, Guinness también destacó otro récord monumental: el de mayor cantidad de minutos disputados en la historia de los Mundiales. El rosarino alcanzó los 2.489 minutos en cancha, estableciendo una marca absoluta de permanencia y vigencia en el máximo nivel internacional.
En una competencia donde las leyendas suelen medirse por momentos, Messi se impone por acumulación, impacto y continuidad. Su paso por el Mundial 2026 no solo agranda su legado: lo redefine por completo.
