Comerciantes castigados por la escasa venta, los bolsillos flacos y la desocupación

Los que cerraron y los que calculan cuánto aguantarán. Ellos también hacen cuenta y los números no les cierran. Un oscuro panorama que se agravará con la llega del invierno en una ciudad castigada por la desocupación y los bolsillos flacos.

Sobre Catamarca permanecen cerrados los locales que fueron la blanqueria Casa Tuyen, y L’Collage, de ropa de bebé. Cerró también una lencería de cuatro décadas donde hoy funciona 47 Street. Sobre Catamarca, llegando a Rivadavia, se encuentra aún “Blanco del Once“, que tiene en la puerta carteles de liquidación por cierre. Según comentaron los empleados, el principal determinante del cierre es el aumento de alquiler.

En la esquina de Rivadavia y Catamarca, cerró la zapatería “Rubia y Morena”, también por el mismo motivo. Según se comenta entre los locales, el alquiler había aumentado a 7 millones de pesos.

Anahí Alonso abrió su óptica Visión hace casi un año sobre Catamarca casi San Martín. Llegó con las ganas del que empieza, construyó clientela, tuvo un verano razonable. Ahora paga 1.120.000 pesos más expensas, municipal y obras sanitarias (lo que eleva el costo a cerca de 1.200.000) sobre un alquiler que arrancó trescientos mil pesos más bajo y se ajusta trimestralmente. “El alquiler es lo que más cuesta. Las otras cosas aumentan, sí, pero el alquiler es lo que más pesa”, reconoció. Abril y mayo, admitió, “fueron para atrás”.

Ivana, al frente de El Paseo de las Plantas, tiene la excepción que confirma la regla, buena relación con su propietaria, negociación directa, y ajustes que no deliran. “La verdad que no me impacta tanto”, reconoció, “Si bien se actualiza como todo contrato, hay negociación. Depende de eso, porque por ahí, si lo tenés por inmobiliaria, no hay negociación a veces”.

Leonardo Rodríguez, de El Costurero, sintetizó la sensación colectiva, de los comerciantes que están buscando salidas y no encuentran ninguna buena: “Pensamos en buscar otro lugar, un alquiler en una zona menos céntrica. Pero al irnos a un lugar más tranquilo, vamos a vender menos. Esta es nuestra única fuente de trabajo. Estamos atados de pies y manos”.