Klab: Dos jóvenes kinesiólogos marplatenses que apuestan a la salud y al entrenamiento personalizado

Con entusiasmo, formación profesional y una mirada innovadora sobre el cuidado del cuerpo, Juan Ignacio Kaspin y Daniela Drocezesky pusieron en marcha Klab, un espacio que busca romper con el concepto tradicional de gimnasio. A través de la kinesiología, el entrenamiento adaptado y la recuperación física, los jóvenes emprendedores apuestan a construir un centro interdisciplinario dedicado a mejorar la calidad de vida.

Emprender, apostar a una idea propia y animarse a transformar un proyecto profesional en una realidad. Con esa premisa, dos jóvenes kinesiólogos marplatenses, Juan Ignacio Kaspin y Daniela Drocezesky, pusieron en marcha Klab, “Ciencia en Movimiento”, un espacio que abrió sus puertas hace menos de un mes en San Luis 3883 y que propone una manera diferente de abordar la actividad física, la prevención de lesiones y la recuperación corporal.

La iniciativa nació de la experiencia compartida por ambos profesionales, quienes durante años desarrollaron sus actividades en distintos consultorios y en el ámbito deportivo. Sin embargo, tenían una inquietud en común: crear un lugar propio donde pudieran integrar sus conocimientos y ofrecer un servicio que fuera más allá de la kinesiología convencional.

“Tuvimos la oportunidad de abrir un espacio nuevo, enfocado a deportistas y a personas que realmente priorizan su salud física. La idea es que no sea solamente un lugar para tratar una lesión, sino generar un acompañamiento integral”, explicaron durante una charla con el Retrato Juan Ignacio y Daniela.

La propuesta apunta a que cada persona pueda encontrar herramientas para sentirse mejor, independientemente de su edad, condición física o experiencia deportiva. Por eso, Klab no se presenta simplemente como un gimnasio, sino como un centro donde la actividad física está acompañada por profesionales que conocen el funcionamiento del cuerpo y las particularidades de cada paciente.

Un gimnasio diferente: calidad antes que cantidad

Uno de los principales rasgos distintivos del emprendimiento es la atención personalizada. Lejos de los gimnasios tradicionales, donde muchas veces las actividades se desarrollan con grupos numerosos y rutinas generales, los propietarios de Klab decidieron establecer un sistema de trabajo con cupos reducidos.

“El máximo que queremos tener por turno es de tres pacientes por kinesiólogo. Estamos constantemente encima de cada persona, observando cómo realiza los ejercicios y adaptando el entrenamiento a sus necesidades”, señalaron.

La decisión implica priorizar la calidad del servicio por encima de la cantidad de asistentes, aun cuando desde el punto de vista comercial pueda representar un desafío mayor. Sin embargo, los jóvenes tienen claro cuál es el camino: generar confianza, conseguir buenos resultados y lograr que quienes concurran recomienden el espacio.

El entrenamiento adaptado está especialmente pensado para personas que, por distintas razones, no se animan a concurrir a un gimnasio convencional. Puede tratarse de alguien que arrastra una lesión, que tiene dolores recurrentes o que simplemente necesita comenzar una actividad física con supervisión profesional.

“Queremos que una persona que tiene dolor o una lesión previa no tenga miedo de entrenar pensando que puede empeorar. Acá podemos adaptar los ejercicios y acompañarla durante todo el proceso”, explicaron.

En cuanto a las patologías que reciben, predominan las vinculadas con la traumatología deportiva: esguinces, desgarros, lesiones de hombro y rupturas de ligamentos cruzados, entre otras. También trabajan sobre molestias cervicales y dolores de espalda, cada vez más frecuentes por las malas posturas y las largas horas frente a celulares y computadoras.

La prevención ocupa otro lugar importante dentro de la propuesta. No se trata únicamente de recuperarse después de una lesión, sino también de trabajar para evitar que aparezca.

La experiencia deportiva como parte de la formación

El vínculo de ambos kinesiólogos con el deporte constituye otro de los pilares de Klab. Juan Ignacio desarrolla su actividad en Comercial Rugby Club, donde además de jugar colabora con los deportistas en tareas de prevención, vendajes y colocación de estribos para reducir riesgos durante los entrenamientos y partidos.

Daniela, por su parte, trabaja en el ámbito del Sporting, acompañando a los deportistas, además de continuar con su actividad profesional en otros espacios de kinesiología.

Esa experiencia cotidiana les permite conocer de primera mano las exigencias físicas de las distintas disciplinas y comprender que cada deporte requiere un abordaje particular.

Pero la propuesta no está limitada a los deportistas jóvenes. También concurren adultos y personas mayores que buscan mantenerse activos, recuperar movilidad o realizar ejercicios adecuados a sus posibilidades físicas.

En ese sentido, los responsables de Klab remarcaron que “no existe una edad determinada para comenzar a cuidar el cuerpo. Lo importante es contar con una planificación que contemple las características y necesidades individuales”.

Durante la entrevista también surgió el tema de la inteligencia artificial y su creciente presencia en las consultas relacionadas con la salud. Ambos profesionales reconocieron que reciben pacientes que llegan con información obtenida a través de estas herramientas, aunque aclararon que ninguna recomendación general puede reemplazar una evaluación personalizada. “La inteligencia artificial puede ser una herramienta de ayuda, pero no puede observar cómo hacés un ejercicio, corregirte la técnica o determinar qué es lo mejor para tu cuerpo. Nosotros tenemos que justificar cada ejercicio y seguir formándonos permanentemente”, sostuvieron.

Nuevos servicios y proyectos para seguir creciendo

Aunque el emprendimiento acaba de comenzar, sus propietarios ya trabajan en una serie de proyectos destinados a ampliar las prestaciones y consolidar un verdadero espacio interdisciplinario.

A la kinesiología y al entrenamiento adaptado se incorporará el servicio de nutrición. También están trabajando “en la confección de plantillas personalizadas mediante estudios de la pisada y de la postura, para remarcar que  proyectan “sumar propuestas vinculadas con la recuperación muscular a través de profesionales de R3, que aportarán equipamiento y servicios como piletas de crioterapia y saunas”.

“La idea es ir creciendo de a poquito, completar los cupos disponibles, sumar profesionales y ofrecer cada vez más herramientas. Queremos armar un círculo interdisciplinario dedicado a la salud”, expresaron con entusiasmo.

Los proyectos también contemplan posibles convenios con instituciones deportivas, aprovechando el vínculo que ambos mantienen con los clubes de la ciudad.

Detrás de Klab hay mucho más que la apertura de un nuevo gimnasio. Hay dos jóvenes profesionales que decidieron asumir el desafío de emprender, generar trabajo y desarrollar una propuesta propia en una ciudad donde el deporte y la actividad física forman parte de la identidad cotidiana.

Con menos de un mes de funcionamiento, todavía queda mucho camino por recorrer. Pero Juan Ignacio y Daniela transmiten una convicción que atraviesa toda la iniciativa: apostar al conocimiento, la atención personalizada y la prevención como herramientas para mejorar la calidad de vida de las personas.

En tiempos en los que muchas veces emprender implica asumir riesgos y enfrentar numerosas dificultades, la experiencia de estos jóvenes marplatenses refleja el entusiasmo de una nueva generación de profesionales que se anima a convertir sus ideas en proyectos concretos.

Klab, “Ciencia en Movimiento”, funciona en San Luis 3883, entre Matheu y Formosa. Los interesados pueden comunicarse a través de Instagram en @klab.mdp o al teléfono 223-343-4378.