La jubilación mínima de octubre es de $435.748,51 y llega a $505.748,51 con el bono de $70.000. El Retrato relevó testimonios de jubilados marplatenses que cobran ese haber. La mayoría no llega a fin de mes y sostiene la economía con ayuda familiar, changas o vivienda propia. Los que alquilan destinan al alquiler más de lo que cobran por mes.
La jubilación mínima de octubre es de $435.748,51, tras un aumento del 1,66% por la fórmula de movilidad, y con el bono de $70.000 el ingreso total asciende a $505.748,51, según informó ANSES. El haber máximo llegó a $2.932.174,85. Sobre ese piso, el Retrato relevó testimonios de jubilados marplatenses que cobran la mínima y que afirman que no llegan a fin de mes.
“No se llega”
José Luis cobra la mínima y tiene vivienda propia. “No se llega, positivo, no se llega”, definió sobre la situación del sector, y describió el escenario con una frase que repite varias veces: “Nunca viví esta situación”.
Nicolás Sánchez también cobra la mínima, pero a diferencia de la mayoría alquila: paga $700.000 por mes, más de lo que percibe por su haber. “No sé cómo hago”, resumió, y aclaró que recibe ayuda de sus hijos. Su jubilación, contó, es de $500.000. “Haciendo malabares”, sintetizó.
Graciela Cristal es jubilada y pensionada, entre ambos haberes cobra “setecientos y algo”, y no percibe bono. Vive en casa propia, pero la cuenta se le va en servicios. El mes pasado pagó $600.000 de luz y este mes abonó $300.000 mensuales. Suma alrededor de $120.000 por mes en garrafas, más el teléfono y los medicamentos que antes le cubría PAMI y ahora compra. “Cuando se puede se come, cuando no se puede no se come”, describió.
Vivienda propia
Quienes llegan, lo hacen porque no alquilan. José Luis lo planteó: “Gracias a Dios tengo mi rancho. Pero si tuviera que pagar alquiler, no sé si pagar alquiler o comer”, afirmó. Graciela Cristal coincidió: “Tengo mi casa. Es la suerte que tengo. Si tuviera que alquilar, no sé qué haría”.
Víctor Mateo, de 71 años, cobra alrededor de $500.000 y volvió al mercado laboral para “vivir un poco mejor”. Hace tareas de vigilancia porque la jubilación no le alcanza. Tiene vivienda propia y aun así admite que no podría alquilar. “Tengo que elegir: ¿alquilo o como?”, planteó, y agregó que de los impuestos paga “la mitad” y el resto no.
Víctor Hugo Sepúlveda aportó 20 años y no le reconocieron todos los aportes, por lo que se jubiló con la mínima. Entre él y su pareja, que es pensionada, suman $900.000 por mes. Sobreviven gracias a que hace 25 años sostienen un comedor en el barrio Parque Independencia. “Llegamos a los ponchazos, porque no alcanza. Si no, estaríamos llorando como todo el mundo”, contó.
Remedios y cobertura
El otro frente de gasto es la salud. Víctor Mateo detalló el esquema de PAMI: “Te cubre tres remedios. Si tenés seis, tenés que pagar tres. Eso hace poquito lo sacó”, aseguró. Su caso es leve, recibe solo medicación para el colesterol, pero advirtió sobre quienes tienen patologías múltiples: “Hay gente que tiene seis, siete remedios. ¿Cómo hace? Si no tenés los hijos que te den la plata para comprar los remedios, te morís”.
Graciela Cristal confirmó el cambio en su situación: “Los medicamentos de PAMI antes me daban, ahora no”. Según relató, un turno con un especialista que le habían asignado tres meses antes se canceló la noche previa por falta de cápita, y en las sedes de PAMI que recorrió le entregaron un listado de prestadores para que resolviera por su cuenta.
