La investigación del fiscal Mariano Moyano (FOTO) estableció que un interno de la Unidad Penal N° 1 de Olmos realizaba al menos 50 llamadas diarias bajo la identidad falsa de un “subcomisario Gutiérrez”. Los allanamientos simultáneos del 22 de octubre en Olmos y Batán dejaron tres presos detenidos, dos aprehendidos y ocho celulares secuestrados, y el fiscal volvió a exigir a la Provincia que prohíba el uso de teléfonos en los penales.
Desde el interior de una cárcel bonaerense, un hombre de 62 años realizaba al menos 50 llamadas por día para engañar a potenciales víctimas. No actuaba solo, la pesquisa que llevó adelante el fiscal marplatense Mariano Moyano, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 13, permitió establecer que detrás de esas comunicaciones operaba una asociación ilícita con integrantes alojados en tres unidades penitenciarias de la provincia de Buenos Aires, a la que también se le atribuyen robos bajo la modalidad de entraderas.
El procedimiento se concretó el jueves 22 de octubre y estuvo a cargo de personal de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) de Mar del Plata, con colaboración de efectivos de la DDI de La Plata. Por orden de Moyano, los allanamientos se realizaron de manera simultánea en las unidades penales 1 de Olmos y 44 y 15 de Batán. Hubo tres presos detenidos y otros dos aprehendidos, además del secuestro de ocho teléfonos celulares, tarjetas SIM y anotaciones que serán analizadas para profundizar la investigación.
El “subcomisario Gutiérrez”
Uno de los principales sospechosos es Hugo Franco Miguel, de 62 años, apodado el “Gitano”, quien se encontraba alojado en la Unidad Penal N° 1 de Olmos. Los investigadores lo identificaron como el hombre que se hacía pasar por el “subcomisario Gutiérrez” para concretar los engaños telefónicos. El nombre remite a un personaje de una tira televisiva de ficción.
Con esa identidad apócrifa, los integrantes de la organización tomaban contacto con sus potenciales víctimas y apelaban a distintos relatos para conseguir dinero. Entre las maniobras detectadas figuraban falsos avisos sobre familiares detenidos o involucrados en accidentes de tránsito, llamados de supuestos funcionarios policiales y bancarios, y comunicaciones en las que una persona simulaba ser un hijo para pedir ayuda económica.
Las tareas de inteligencia permitieron reconstruir que Miguel recibía información
sobre posibles víctimas y luego las contactaba desde su lugar de detención, a un ritmo de al menos 50 llamadas diarias. La operatoria no se limitaba a Mar del Plata. Según consta en las actuaciones, la organización también habría actuado en Neuquén, Mendoza, Córdoba y Salta.
Una estructura con roles definidos
La pesquisa permitió reconstruir la distribución de tareas entre los sospechosos. Franco Isaías Miguel, de 29 años, y Jonathan Ezequiel Villalba, de 34, estaban alojados en la Unidad Penal N° 44 de Batán y se encargaban de buscar potenciales víctimas y de transmitir sus datos. Esa información llegaba a Hugo Franco Miguel, desde Olmos, y a Alejandro Demetrio Rosales, alojado en la Unidad Penal N° 15 de Batán. Los investigadores describieron a estos últimos, junto con Villalba, como los integrantes que ejecutaban las maniobras en Mar del Plata.
La causa se había iniciado a partir de un intento de estafa ocurrido el 8 de julio, cuando tres hombres se presentaron en una vivienda de la jurisdicción de la comisaría duodécima. Primero dijeron ser policías y solicitaron ingresar al domicilio. Luego cambiaron la versión y afirmaron que debían retirar dinero que el propietario tenía guardado. La actitud de los visitantes despertó las sospechas del dueño de casa, que ingresó rápidamente y evitó el contacto. Los tres escaparon sin concretar el engaño.
A partir del análisis de cámaras de seguridad, del entrecruzamiento de antenas telefónicas y de intervenciones sobre seis líneas, los detectives lograron relacionar ese episodio con otros hechos que investigaba la fiscalía. Uno de ellos fue una entradera cometida el 14 de julio en una vivienda de la calle Artigas al 700, cuya víctima fue una mujer de 70 años. Según la investigación, varios delincuentes encapuchados y con guantes ingresaron a la casa, maniataron, amordazaron y golpearon a la mujer, a la que también le provocaron cortes en los dedos de un pie. Los asaltantes huyeron con 600 mil pesos. Rosales fue detenido en relación con ese hecho y, posteriormente, el análisis de su teléfono y del de Villalba permitió avanzar sobre los vínculos entre los sospechosos y el intento de estafa inicial.
