El ex administrador de la Unidad Turística durante el gobierno de Alberto Fernández defendió las obras realizadas en seis hoteles y cuestionó el cierre dispuesto durante la gestión de Javier Milei. También criticó el respaldo del intendente a la concesión del complejo y advirtió sobre el impacto laboral y social de la medida.
Sergio Salinas Porto, quien estuvo al frente de la Unidad Turística Chapadmalal durante la gestión de Alberto Fernández, con Matías Lammens como ministro de Turismo y Deportes, cuestionó las declaraciones del intendente Guillermo Montenegro sobre la licitación del complejo y rechazó que el deterioro de sus instalaciones justifique avanzar con una concesión privada.
En un comunicado titulado “Montenegro: el abandono no borra lo que recuperamos en Chapadmalal”, el exfuncionario defendió la gestión que encabezó y aseguró que los hoteles estaban operativos cuando concluyó su administración. Además, responsabilizó al Gobierno nacional por el cierre posterior y reprochó al jefe comunal no haber encabezado un reclamo por la continuidad de la actividad. “Los hoteles estaban abiertos y funcionando. El cierre vino después. Y ese orden de los hechos importa”, sostuvo Salinas Porto, quien consideró que el argumento del abandono omite las inversiones realizadas y el funcionamiento que había alcanzado el complejo.
Las obras y las inversiones realizadas
El exadministrador detalló que durante su gestión se recuperaron seis de los nueve hoteles de Chapadmalal. Según precisó, los trabajos comprendieron los hoteles 1, 2, 5, 6, 7 y 8, mientras que el Hotel 4 había alcanzado un avance de obra del 80% antes de quedar, según denunció, sin continuidad durante la actual administración nacional.
Entre las intervenciones mencionadas, destacó la reapertura del Hotel 6 en julio de 2022, luego de quince años cerrado, con una inversión de 185 millones de pesos de aquel momento. También señaló que en enero de 2023 volvió a funcionar el Hotel 7, tras una inversión de 300 millones de pesos.
De acuerdo con Salinas Porto, solamente esas dos reaperturas permitieron incorporar 1.300 plazas de alojamiento. Las obras incluyeron reparaciones de techos, instalaciones eléctricas y sanitarias, carpintería, pintura, equipamiento y mejoras de accesibilidad.
El exfuncionario remarcó que los establecimientos recibían contingentes turísticos y contaban con trabajadores activos. En ese sentido, afirmó que el cierre dispuesto durante el gobierno de Javier Milei interrumpió una actividad que ya se encontraba en funcionamiento.
El impacto laboral y económico del cierre
Salinas Porto también puso el foco en las consecuencias laborales y económicas de la interrupción de las actividades. Según las cifras que consignó en su comunicado, la Unidad Turística sostenía aproximadamente 80 puestos de trabajo directos y más de 400 empleos vinculados con empresas privadas que prestaban servicios en el predio.
A ese movimiento se sumaban los ingresos generados para comercios, proveedores, transportistas, feriantes y emprendimientos de la zona sur de Mar del Plata. “Detrás del cierre hubo salarios, familias y comercios afectados”, señaló, al cuestionar que Montenegro plantee la generación de empleo como uno de los argumentos para respaldar la concesión sin, a su entender, explicar qué acciones impulsó para defender los puestos laborales existentes.
El ex administrador también aclaró que durante la gestión anterior ya había participación privada en servicios como alimentación y limpieza. Por eso, planteó que la discusión no pasa exclusivamente por incorporar inversiones, sino por definir quién administra el complejo, cuáles son sus objetivos y qué condiciones garantizarán el acceso al turismo social.
La función social de Chapadmalal, en el centro de la discusión
En su defensa del modelo anterior, Salinas Porto enumeró los servicios que, según indicó, ofrecía el complejo: infraestructura deportiva, playas accesibles, espacios recreativos, museo histórico, teatros, ferias artesanales, cafeterías, restaurante, atención sanitaria durante las 24 horas y farmacia. Además, señaló que la atención sanitaria alcanzaba a vecinos de la zona sur.
Para el ex funcionario, el principal interrogante de la concesión es si las familias trabajadoras, los jubilados, los estudiantes y los sectores populares podrán seguir accediendo a vacaciones a precios accesibles. Advirtió que la llegada de inversiones privadas no garantiza, por sí sola, la continuidad de esa finalidad social.
En otro tramo del comunicado, vinculó el debate con la situación de otros espacios públicos de Mar del Plata, como la Plaza del Agua, y cuestionó que la explotación privada aparezca como respuesta ante problemas de mantenimiento.
Finalmente, Salinas Porto reclamó que se transparenten las condiciones de la concesión, los controles previstos y los beneficios para la comunidad. También insistió en que el municipio debe asumir un papel activo en la defensa del empleo y de la actividad económica local, aunque la administración de Chapadmalal corresponda al Estado nacional.
“Chapadmalal necesita inversión, mantenimiento, trabajadores en actividad y un proyecto que recupere plenamente su función social”, concluyó. Y volvió a cuestionar la posición de Montenegro frente al cierre: sostuvo que la discusión no puede limitarse al estado edilicio de los hoteles, sino que debe contemplar el funcionamiento que tuvieron.
