Con la resolución de la AABE ya firmada, la rectora Mónica Biasone proyecta una residencia estudiantil. El equipo técnico aún no tomó posesión y reconoce que el financiamiento dependerá de planes nacionales y recursos propios.
La Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) ya tiene asignados los hoteles 7, 8 y 9 del complejo de Chapadmalal, en el sur de General Pueyrredon. La Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) los cedió por la Resolución 59, firmada el 20 de octubre, para una residencia estudiantil y otras actividades universitarias. Ahora la Universidad debe tomar posesión, evaluar los edificios y reunir los recursos para recuperarlos. Así lo explicaron, en diálogo con el Retrato, la rectora Mónica Biasone y el secretario de Planeamiento Arquitectónico, Eduardo Oxarango.
La asignación abarca casi 14 hectáreas, con los tres hoteles y sus dependencias. Los inmuebles siguen en manos del Estado nacional y vuelven a la AABE si la Universidad deja de usarlos para el destino asignado. Además, como el complejo es Monumento Histórico Nacional (Decreto 784/2013), cualquier obra requerirá la aprobación previa de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.
El pedido había partido del senador nacional Maximiliano Abad (UCR), que proponía ceder un hotel para crear un campus. Biasone reconoció esa gestión, aunque aclaró que se trata de “una solicitud nuestra desde hace un tiempo”, con proyecto presentado. En paralelo, la AABE publicó el llamado a concurso para concesionar por 30 años seis sectores del complejo, con seis hoteles.
Qué hará la Universidad
La cesión apunta a una residencia universitaria y a actividades de investigación, extensión y cultura, precisó Biasone. Todavía no hay unidades académicas definidas. Cuando los edificios entren en uso, la ocupación será gradual y la UNMdP resolverá cómo se apropia de cada espacio.
La residencia, planteó la rectora, es una vieja deuda: “el tema de la residencia universitaria es un antiguo anhelo de nuestra universidad, no es nuevo”. Afirmó que ahora puede empezar a concretarse. Y definió la cesión como una apuesta de largo plazo: “Recuperamos lo histórico para poder proyectar la universidad del futuro”.
Hacia el norte y hacia el sur
Biasone enmarcó la operación en una estrategia de expansión territorial. Detalló que la Universidad pidió al Ministerio de Capital Humano el Asilo Unzué, junto con la Facultad de Medicina, apenas comenzó la actual gestión, hace casi un año. Señaló que allí hay aulas que podrían utilizarse.
La idea, explicó, es crecer en ambas direcciones porque “cuando llega la universidad a un lugar, el lugar cambia”. En el sur de la ciudad, agregó, se están instalando muchas familias con hijos pequeños que llegarán a la universidad dentro de unos años.
Un estado todavía incierto
Del lado técnico, Oxarango admitió que la Universidad aún no tomó posesión. Consultado sobre las condiciones de los edificios, respondió: “Exhaustivamente, no lo hemos analizado”. Tienen una idea previa: algunas propiedades permitirían un uso más rápido y otras necesitarán más intervención, según lo que alcanzó a recuperarse en un plan del Estado nacional años atrás.
El primer paso será un análisis arquitectónico y urbano. Recién después definirán los usos inmediatos y temporales.
El financiamiento
En cuanto al dinero, el secretario admitió que “es una realidad la estrechez económica que tenemos”. La vinculó con la marcha de los últimos días y reconoció que la comunidad universitaria la sufre.
Sin embargo, sostuvo que “cualquier planificación a futuro siempre tiene que superar la coyuntura inmediata y tiene que pensarse en los próximos años”. Recordó que la infraestructura de las universidades se financió históricamente con planes nacionales o fondos internacionales, y confía en que esa vía se reactive. Mientras tanto, la UNMdP acompañará con recursos propios lo que ya tiene y los bienes que reciba.
Biasone cerró con una lectura histórica. Rememoró que los hoteles de Chapadmalal son “un emblema para la ciudad, un emblema de ampliación de derechos”, porque allí quienes no podían tomar vacaciones lo hicieron por primera vez. Y marcó el rumbo de la Universidad: “Nosotros queremos también ampliar derechos educativos”.
