TC2 opera con un permiso provisorio sin fecha de vencimiento mientras el Consorcio avanza en un nuevo esquema sin llamar aún a licitación. Desde junio no entra un portacontenedores al Muelle 2 y Bustamante advierte que el puerto puede triplicar su movimiento si hay decisión política
Hace nueve meses y medio que la terminal de contenedores del puerto de Mar del Plata no tiene operador con concesión formal. La apertura de sobres del concurso cerró sin una sola oferta y dejó expuestas las dificultades estructurales del puerto en un contexto de menor volumen y retiro de servicios navieros. Desde entonces, TC2 la empresa que históricamente opera el Muelle 2, viene sosteniendo la actividad bajo habilitaciones provisorias. Emilio Bustamante, su titular, habló con el Retrato sobre cómo está el puerto hoy, qué traba el desarrollo y por qué cree que el sistema de consorcios fracasó.
El permiso que reemplazó al vencimiento mensual
El esquema de renovaciones mensuales que sostuvo a TC2 durante los primeros meses del impasse quedó atrás. “Ahora tenemos un permiso provisorio hasta que haya un permiso definitivo. No es por un año, es provisorio para que no estemos en el aire, con vencimiento cuando nos otorguen el permiso definitivo” explica Bustamante. El Consorcio Portuario, por su parte, avanza en la elaboración de un permiso de uso como paso previo a una nueva licitación que, según se comprometió en la reunión multisectorial de febrero, debería convocarse antes de 2027.
Lo cierto es que la provisoriedad tiene un costo operativo. Desde junio que no ingresa al Muelle 2 un portacontenedor. “Esto no solo afecta a la terminal”, aclaró Bustamante, “sino a todos los demás proveedores: remolcadores, prácticos, despachantes, agencias marítimas”.
“El sistema de consorcios fracasó”
Para el titular de TC2, la raíz de la crisis portuaria marplatense viene de la “politización” del sistema de consorcios. TC2 alertó sobre la falta de previsibilidad, la ausencia de una estrategia portuaria de largo plazo y el riesgo de que el enclave pierda definitivamente su rol como plataforma logística regional.
“Los puertos tienen que ser lugares en donde haya entrada y salida de producto, generen trabajo, prestación de servicios. Nada de esto ha ocurrido, no solamente en Mar del Plata”, señaló. Y apuntó a la continuidad de los mismos actores en el directorio del Consorcio: “Los mismos directores que estaban en la época de Scioli siguen estando. No hay un mérito, decir: voy a cambiar todo esto. No existe eso”.
En su momento, Bustamante y su socio Alberto Ovejero habían advertido que los requisitos del pliego licitatorio “parecían diseñados para que no se haga nada” y acusaron a las autoridades provinciales de seguir “ensimismadas en la gestión de puerto pesquero”.
Si llamaran a licitación mañana
Si el presidente del Consorcio, Marcos Gutiérrez, convocara a un nuevo concurso, ¿TC2 se presentaría? “Si las condiciones son las que tienen que haber para que haya una terminal portuaria, obviamente. En todas las licitaciones que hubo nos hemos presentado”, respondió Bustamante. Sin embargo subrayó: “Una terminal portuaria no puede estar renovando cada dos años, porque estás demostrando hacia afuera que no te interesa el tema”.
El titular de TC2 sostuvo que el puerto podría triplicar o cuadruplicar su movimiento actual con las condiciones adecuadas. “Si estábamos cargando 300, 400 contenedores por mes, podemos hacer 1.500, 2.000. Y ni hablemos si se hacen las obras que hay que hacer para que entren embarcaciones más grandes”.
Las balanzas en ruta y el empuje al puerto
Una de las pocas novedades que Bustamante evaluó con optimismo es la implementación del sistema de balanzas dinámicas en las rutas 2, 11 y 29. La provincia de Buenos Aires avanza en la instalación de 40 pórticos con balanzas dinámicas en más de 20 corredores provinciales para el control de pesos y cargas. El sistema consiste en sensores instalados en las calzadas que registran el peso de los vehículos mientras circulan, sin necesidad de detenerlos.
Un contenedor de calamar, por ejemplo, puede pesar hasta 30 toneladas. Llevarlo a Buenos Aires en un camión convencional, habilitado hasta 25 toneladas, implica exponerse a multas. La alternativa es un camión de doble eje, que cuesta el doble. “Eso encarece la cuestión por ir a Buenos Aires”, explicó Bustamante. “No va a ayudar del todo, pero es un tema que ayuda a que las cosas sean más como tienen que ser. Tenés un puerto, usalo”.
YPF: una señal más para el puerto
La confirmación de que YPF redujo su operatoria en el puerto, de nueve tanques a solo dos en funcionamiento, con once trabajadores afectados, sumó otra variable al cuadro. Bustamante aclaró que a TC2 no le afecta de manera directa, pero encuadró la noticia en el problema estructural del puerto: “Es una pena que YPF haya decidido utilizar menos el puerto. El puerto tiene que apostar a que haya buques entrando y saliendo, y no buques estacionados esperando un año. Es una cosa menos para el puerto”.
