Contessi no se rinde… A pesar del escenario negativo botará un segungo buque

El astillero botará su segundo buque en noviembre y quedará con uno solo en las gradas. El plantel bajó de 110 a 82 trabajadores y una resolución nacional que premia las reconstrucciones sumó otro golpe.

En mayo, cuando el Astillero Naval Federico Contessi todavía tenía tres buques en construcción, su presidente, Domingo “Vito” Contessi había resumido la situación del sector como la de un paciente que “ya está agonizando”. Cinco meses después, desde el predio de avenida Altair, en el puerto de Mar del Plata, Contessi reafirma el pronóstico. “Cuando no hay cambios en un escenario negativo, es una muy mala noticia”, definió en diálogo con el Retrato.

Una medida que va en sentido contrario 

El sector tenía un incentivo para construir barcos nuevos en astilleros nacionales. Quien lo hacía podía incrementar un 10% su esfuerzo de pesca. Era una política pensada para estimular la renovación de flota. Pero ese beneficio acaba de extenderse a las reparaciones integrales y transformaciones de embarcaciones existentes, una decisión que Contessi no duda en calificar de error.

“Va a terminar desincentivando aún más la construcción de barcos nuevos”, advirtió el empresario. “Volvemos al escenario que teníamos previo a la tragedia del Rigel y el Repunte, donde todo se reparaba sin importar la edad que tuviera el barco.”

Contessi no dice que la edad de un barco determine directamente su seguridad, eso lo controla Prefectura Naval, pero sí que hay una diferencia sustancial entre reparar una embarcación de 20 años y una de 50 o 60. “Cuando se alientan estas medidas, en definitiva, se está abriendo la puerta a trabajos de reparaciones de barcos que ya deberían ser dados de baja”, sintetizó.

El goteo de personal

El astillero pasó de tener más de 100 empleados directos a 82 trabajadores, mientras los subcontratistas también redujeron sus dotaciones. No hay despidos, pero tampoco reemplazos y cada empleado que se va reduce la estructura de trabajo. “Lamentablemente estamos en una etapa de recesión donde nos vemos imposibilitados de tomar más personal porque no tenemos trabajo para darles.”

El problema se agrava cuando llegan trabajos de reparación, que generan movimiento pero no continuidad, porque la planta tampoco está en condiciones de crecer para absorberlos. “Hoy me suben cuatro o cinco barcos al varadero y mañana me queda el varadero vacío”, describió. “No me permite crecer en personal estable.”

El “Fe en Dios” y una botadura que tendrá condimento especial 

En noviembre se concretará la segunda botadura del año. El barco se llama “Fe en Dios”, en homenaje a una embarcación anterior del mismo armador, y tiene asiento en Mar del Plata, un detalle que Contessi subraya porque hace tiempo que el puerto no recibe un barco de altura propio. La fecha exacta todavía no está definida.

La ceremonia iba a cruzarse con la visita del Papa Francisco a la Argentina, pero la reprogramación de ese evento cambia el escenario. De todos modos, la botadura llegará con un gusto amargo. Después de ella, solo quedará una embarcación en construcción.

2027: construir en stock para no cerrar

“No estamos pudiendo cerrar nuevas operaciones de venta y vemos un 2027 no complicado: complicadísimo”, planteó Contessi. El único barco que quedará en las gradas estará terminado en enero o febrero. Para sostener la estructura sin despedir trabajadores, el astillero probablemente repita la estrategia del San Severo de comenzar una obra en stock, sin pedido confirmado, para evitar paralizar la planta y no tener que despedir personal.

“Tenemos 15 proyectos aprobados de renovación pero ninguno quiere comenzar un barco de altura en estas condiciones.” planteó Contessi.

El combustible, el tipo de cambio y la caída de rentabilidad en el sector pesquero hacen que las intenciones queden en papel. “El mercado potencial está, tenemos un montón de clientes que estaban en lista de espera y tienen voluntad de construir, pero lo que está fallando es la economía.”

En ese contexto, el astillero avanza en paralelo con la construcción de embarcaciones de aluminio orientadas al segmento de yates de lujo. No es un cambio de rubro, aclara Contessi, sino una diversificación para buscar una salida a la crisis. Por ahora es una embarcación menor que se construye cuando hay capacidad ociosa, y el propio personal está siendo capacitado para el nuevo segmento.

Autoridades y responsabilidades

Consultado por el rol del Consorcio Portuario Regional (organismo provincial) y del municipio en la búsqueda de soluciones, Contessi aclaró que el consorcio conoce la problemática porque tiene representantes de los distintos sectores, pero sus herramientas son limitadas frente a problemas que son de índole nacional.

Del municipio, en cambio, el diagnóstico es más duro: “Lamentablemente no hemos tenido ni con la gestión de Neme ni con la gestión de Montenegro contactos fructíferos.” El único momento en que el diálogo llegó a algún punto fue durante el debate de la Ley Bases, en la primera gestión. Pero, según Contessi, quedaron temas pendientes que se podrían haber resuelto cuando el intendente tenía mejor relación con el gobierno nacional. “Nos hubiera gustado que hubiera servido de puente para intermediar en la problemática del sector pesquero. Lamentablemente no sucedió.”

Cada barco que no se construye hoy es ineficiencia, riesgo de accidente y pérdida de competitividad en el futuro. “Todos los barcos que hoy se dejan de construir, se dejan de renovar, lo vamos a pagar en algún momento. Me duele mucho por ese lado”, cerró Contessi.