Según los prestadores, más de 300 acompañantes terapéuticos no cobran desde junio a la obra social militar. Sostienen el servicio con recursos propios, mientras familias de afiliados ya perdieron terapias.
Acompañantes terapéuticos de Mar del Plata se concentraron este jueves frente a la delegación de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), en 25 de Mayo 3262, para reclamar cuatro meses de honorarios impagos. Trabajan como prestadores independientes y aseguran que no cobran desde junio. Pese a la deuda, la mayoría sigue con sus pacientes porque, explicaron, no pueden dejarlos solos. El reclamo ya golpea a las familias.
Cuatro meses sin cobrar
Los acompañantes terapéuticos asisten a personas con discapacidad o en tratamiento de salud mental en la escuela, en la casa y en la calle. Natalia Landaburo, representante del grupo, contó en diálogo con el Retrato que la mayoría factura a esta obra social desde hace más de diez años. Durante ese tiempo cobraban en tiempo y forma. Con el paso de los meses, los pagos se volvieron irregulares y después se cortaron.
“Nos deben junio, julio, agosto y septiembre, y octubre ya está en camino a terminarse”, precisó. Agregó que no reciben información de la obra social. En la delegación los atienden, pero les responden que desde Buenos Aires no contestan.
Landaburo sostuvo que la obra social afirma haber pagado, pero que los acompañantes no recibieron nada. Los pocos que cobraron lo hicieron después de una intimación judicial, según detalló. Sumó que los convenios no están actualizados y que también se cortan prestaciones a las clínicas.
Un servicio sostenido a pulmón
El impacto llega al servicio. Landaburo explicó que la mayoría de los AT ya no tiene dinero para el viático, y que a veces no pueden pagar la factura del teléfono, una herramienta que necesitan para salir con sus acompañados. A esto se suma que muchas familias tampoco pueden ayudar porque no les alcanza ni para medicamentos.
Otras prácticas ya se interrumpieron. Terapia ocupacional, psicología y otros prestadores suspendieron sus servicios, según Landaburo. Los acompañantes, por su parte, resisten. “No se puede hacer como otras especialidades u otros casos que podemos suspender: son seres humanos que nos necesitan realmente”, remarcó.
Por esa razón, indicó, fueron pocos los que pudieron asistir a la concentración. Los más de 300 afectados que calcula el grupo siguen trabajando.
Una familia sin terapias
Macarena Lippay es mamá de una nena de 8 años con certificado de discapacidad. La niña hacía terapia desde los 3 años: psicología, terapia ocupacional, fonoaudiología y psicopedagogía, además de un acompañante terapéutico en la escuela. Desde junio quedó sin prestaciones. Hoy sin las terapias, según su mamá, la nena se atrasa. Sin acompañante, ya tiene dificultades en el colegio.
Lippay reclamó varias veces ante la obra social. La respuesta siempre fue la misma: “Espera la transferencia”. En septiembre, detalló, la obra social recién pagó las terapias de marzo y abril. Cuando fue en persona a la delegación, le dijeron que no había reintegros. “Es una vergüenza. Ella necesita su terapia”, remarcó.
