El entrenador del Tiburón reconoció que el equipo no estuvo a la altura de sus últimas presentaciones y atribuyó parte de las dificultades a las cinco modificaciones en la formación. Preocupado por las lesiones y las ausencias, insistió en la necesidad de recuperar la tranquilidad y la identidad futbolística para afrontar la recta final de la lucha por la permanencia.
La derrota por 3 a 1 frente a Sarmiento de Junín volvió a encender las alarmas en Aldosivi. Después del encuentro, Javier Sanguinetti analizó el rendimiento de su equipo, reconoció que estuvo lejos de mostrar la versión de las últimas fechas y remarcó que, pese al golpe, el plantel deberá levantarse rápidamente para seguir peleando por la permanencia en Primera División.
“Hoy no me parece que hayamos hecho ningún partido, indudablemente”, admitió el entrenador, quien consideró que las cinco modificaciones realizadas en la formación inicial influyeron en el funcionamiento colectivo. Las ausencias de jugadores importantes obligaron a reorganizar el equipo y, según explicó, no resultó sencillo sostener los mecanismos que había mostrado en sus presentaciones anteriores.
Sanguinetti señaló que Aldosivi perdió la paciencia y jugó con un ritmo demasiado acelerado, especialmente durante el primer tiempo, cuando no consiguió ejercer el control del juego que había logrado en otros encuentros.
La falta de tranquilidad y definición
El técnico consideró que uno de los principales problemas estuvo en la dificultad para superar la presión del conjunto de Junín y transformar las aproximaciones en situaciones concretas de peligro.
“No tuvimos la tranquilidad para moverle el balón, para poder animarnos a jugar a pesar de la presión y las persecuciones que iniciaba el rival”, explicó. Además, reconoció que, cuando el equipo logró progresar por las bandas y llegar al último tercio del campo, volvió a quedar en evidencia una falencia que lo persigue durante el campeonato: la falta de eficacia en la definición.
En ese sentido, insistió en que recuperar la identidad futbolística será fundamental para intentar revertir el presente. “Si nosotros no tenemos calma, a veces el apuro es mal conseguido. Si no nos animamos a jugar, es imposible que ganemos”, sostuvo.
El entrenador recordó que durante cuatro fechas Aldosivi había conseguido competir ante rivales complicados gracias a una propuesta que priorizaba la circulación y la intención de jugar. Sin embargo, aclaró que desarrollar un buen funcionamiento no garantiza resultados, aunque considera que abandonar esa idea reduce considerablemente las posibilidades de ganar.
Las bajas complican el panorama
A las dificultades futbolísticas se sumó una nueva preocupación: las lesiones. Sanguinetti mencionó los inconvenientes físicos de Rodrigo González y Nicolás Linares, además de la lesión de Leo Cigali, quien debió abandonar el campo de juego.
El panorama también está condicionado por otras ausencias, entre ellas la de un delantero con características goleadoras que el equipo extraña. El técnico reconoció que el plantel cuenta con alternativas nominales, pero advirtió que no todos los futbolistas reúnen las mismas condiciones para ocupar determinadas posiciones.
En cuanto a la posibilidad de promover juveniles de Reserva, fue cauteloso. “Hoy por hoy, hacer subir a chicos es apurar un proceso”, afirmó, aunque dejó abierta esa posibilidad si las bajas impiden contar con suficientes jugadores para el próximo compromiso.
Un golpe que obliga a reaccionar
Aldosivi deberá pasar rápidamente la página y preparar el partido del próximo domingo frente a Estudiantes de Río Cuarto, en un tramo del campeonato en el que cada punto resulta determinante.
Sanguinetti descartó que su mensaje al plantel vaya a estar marcado por el enojo. Por el contrario, respaldó a sus dirigidos y valoró el compromiso que vienen demostrando pese a las dificultades.
“¿Cómo voy a estar enojado con un grupo que hasta ahora lo único que me dio fue cosas positivas?”, expresó.
El entrenador reconoció que el plantel está golpeado, pero recordó que la obligación profesional es seguir adelante. La derrota ante Sarmiento dejó a Aldosivi con poco margen de error y con la necesidad urgente de recuperar el juego que había alimentado la esperanza.
El desafío será reencontrar la calma, mejorar la definición y sostener una propuesta que le permita volver a competir. Porque, en la pelea por la permanencia, Aldosivi ya no puede permitirse dejar escapar más oportunidades.
