Hoteles marplatenses entre el 40% y el 50% y pendientes a el clima este fin de semana

La Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica mide ocupación moderada para el fin de semana largo que arranca este viernes. Detrás del número: hoteles que cerraron en invierno, costos fijos que no paran y una temporada que todavía no convence. 

El fin de semana largo del 9 al 12 de octubre, con el lunes 12 de feriado por el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, llega a Mar del Plata con una ocupación hotelera que ronda el 40% y el 50%, según las mediciones de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica (AEHG). “Estamos midiendo y obviamente esperando llegadas de último momento, viendo si mejora el clima un poco”, señaló Hernán Szkrohal, presidente de la entidad en diálogo con el Retrato. El tiempo, como siempre en esta época del año, sigue siendo el factor que más mueve la aguja.

El número no es catastrófico, pero tampoco es el que el sector necesita. En mayo pasado, el último fin de semana largo había cerrado en 47% luego de arrancar en 37%. En julio, la ocupación apenas rozó el 30%. El de octubre, bisagra entre el invierno y la pretemporada, llega con expectativas moderadas. La decisión de viajar a Mar del Plata se toma cada vez más cerca de la fecha, con el pronóstico del tiempo en la mano.

La realidad de los hoteles

El recorrido por algunos establecimientos de la ciudad confirmó que detrás del promedio conviven situaciones muy distintas. En el Hotel Europa, de dos estrellas, Luciano, el recepcionista, estimó una ocupación del 55% para el fin de semana, con reservas que llegaron mayormente en los últimos días. “Por lo general siempre en estos fines de semana es todo a último momento, la gente planifica hacia lo último”, explicó. Comparado con el año pasado, sin embargo, el movimiento es menor: “Ya a esta fecha había más gente”.

Por otro lado, el Hotel Vip’s, de tres estrellas ubicado en Colón y Tucumán, llega al fin de semana casi completo. Francisco Jordán, del equipo del hotel, informó una ocupación del 99%. Pero el dato tiene matices, la mitad de esa cifra corresponde a grupos, no a turistas individuales. Si se aisla solo la demanda de calle, la ocupación cae al 40%. “Últimamente la gente es más a último momento. Y así seguramente nos manejemos en temporada”, sintetizó Jordán. El hotel trabaja fuera de temporada con agencias y congresos, y repite huéspedes de años. El año pasado, la obra del parque eólico les garantizó reservas durante doce meses seguidos. “Sin los grupos la cosa sería distintas”, asegura Jordán.

El operador turístico y la estructura de costos

Marcos Luis García es socio operador de tres establecimientos: el Hotel Estocolmo, el Hotel Nuevo Ostende y el Hotel Corbel. Los dos primeros llegaron al 100% de ocupación este fin de semana, pero exclusivamente por grupos. “Si no hubiesen estado cerrados. Se abrieron exclusivamente para esto“, aclaró García. El Corbel, el único que abrió con disponibilidad para turistas de calle, está al 27% hoy y espera llegar al 50% mañana.

El Hotel Estocolmo y el Corbel, establecimientos céntricos de larga trayectoria en la ciudad, estuvieron cerrados durante mayo, junio y julio. “Los tuvimos que cerrar primero porque no teníamos ocupación, y segundo porque mantener un hotel abierto durante el invierno acá con los costos como están hace que el negocio empiece a cambiar“, explicó.

El Hotel Nuevo Ostende, paga tres millones de pesos por mes en alumbrado, barrido y limpieza (la tasa TSU del municipio) esté abierto o cerrado. A eso se le suma una ordenanza municipal que obliga a los generadores de grandes volúmenes de residuos a tener un contenedor privado en la puerta: 295.000 pesos mensuales más. “Es imposible”, repitió García dos veces. El Hotel Corbel, cerrado, pagó 498.000 pesos de luz solo en julio.

En ese contexto, la competencia de los departamentos por plataformas como Airbnb y Booking termina de complicar el cuadro. “Una habitación acá hoy en el Corbel vale 70.000 pesos para dos personas. Por esa plata te vas a un departamento que te entran cuatro. Obviamente no tenés los mismos servicios, pero la gente busca precio“, señaló García. Y remató: “Ese es el gran problema que nosotros tenemos hoy”.

Una temporada que aún no tiene forma

Los establecimientos consultados coinciden en que las consultas para enero y febrero ya empezaron, pero por ahora se quedan en eso: consultas. “La gente cada vez reserva más tarde”, observó Jordán.

García tiene su propia lectura del ciclo: “Para nosotros una buena temporada significa empezar a trabajar bien en octubre, noviembre y diciembre. Enero y febrero sabemos que vamos a trabajar. El tema es tener un buen diciembre y un buen marzo, porque el hotel no vive solo de dos meses”.

El clima, el tipo de cambio y la competencia de Brasil son las tres variables que el sector mira con atención. García se declaró optimista: “Mar del Plata siempre la gente viene. El tema es que hay mucha ausencia del Estado municipal que diga algo, que haga algo”. En la semana siguiente al fin de semana largo llegan los Torneos Bonaerenses, que garantizan grupos y ocupación en varios hoteles. Después, probablemente, vuelven a cerrar hasta diciembre.