Murió Héctor Becerini, el artista que convirtió al Puerto en memoria, paisaje y sentimiento

Mar del Plata perdió a Héctor Becerini, artista plástico, pintor y durante más de tres décadas alma y director del Museo del Hombre del Puerto “Cleto Ciocchini”. Se fue un hombre que hizo de la pintura, de la historia y de la memoria de los trabajadores del mar una verdadera forma de vida.

Becerini no fue solamente un artista que pintó el Puerto. Fue uno de los hombres que ayudó a preservar su identidad, sus personajes, sus historias y las raíces de una comunidad que muchas veces quedó relegada detrás de la postal turística de Mar del Plata.

Nacido en Buenos Aires, se radicó en Mar del Plata y encontró en el Puerto un lugar donde desarrollar su sensibilidad artística. Sus pinturas estuvieron atravesadas por el mar, las lanchas, los pescadores, las tormentas y esa particular relación entre el hombre y una naturaleza siempre desafiante.

Una vida entre pinceles, barcos y pescadores

Becerini desarrolló una profunda admiración por Cleto Ciocchini, el recordado pintor que retrató durante décadas la vida portuaria. Esa influencia quedó reflejada en su propia obra, especialmente en el tratamiento de las luces, las sombras y las figuras humanas. Una de sus obras recordadas es “Una luz en la tormenta”, donde el mar y su fuerza aparecen como protagonistas.

Su trabajo artístico también se extendió a la formación de nuevos pintores. Durante años dictó talleres y acompañó a numerosos artistas que encontraron en él a un maestro dispuesto a compartir conocimientos y experiencias.

El hombre que construyó un museo para no olvidar

En 1987, la Asociación de Fomento del Puerto le encomendó organizar un museo que recuperara la historia de la comunidad portuaria. Tres años después, el 22 de noviembre de 1990, nació el Museo del Hombre del Puerto “Cleto Ciocchini”.

Becerini se puso al frente de esa tarea y durante décadas recopiló fotografías, documentos, objetos, herramientas, testimonios y recuerdos de las antiguas familias del barrio. Llegó a reunir más de 2.000 fotografías a partir de las apenas 14 con las que comenzó.

Su trabajo permitió que generaciones de marplatenses pudieran conocer cómo se construyó el Puerto, quiénes fueron sus primeros habitantes, de dónde llegaron y cómo vivieron aquellos hombres y mujeres vinculados al mar.

Una huella que queda para siempre

El reconocimiento llegó también desde las instituciones. En 2021, el Concejo Deliberante le otorgó la distinción “al Compromiso Social”, destacando su enorme aporte al patrimonio tangible e intangible y a la memoria de los hombres y mujeres del Puerto.

El Museo del Hombre del Puerto fue, para Becerini, mucho más que un espacio cultural. Fue una manera de mantener viva la memoria de una comunidad y de impedir que el paso del tiempo borrara las historias de quienes construyeron el Puerto de Mar del Plata.

Por eso su partida deja un vacío difícil de llenar. Se va el artista que pintó el mar, pero también el hombre que durante décadas escuchó a los viejos pescadores, rescató sus fotografías y conservó sus recuerdos.

Héctor Becerini deja sus cuadros, sus alumnos y, sobre todo, una obra colectiva que permanecerá en el corazón del Puerto: la memoria de su gente.