Mar del Plata suma dos estaciones meteorológicas en plena alerta por El Niño

OSSE y la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación instalaron dos nuevas estaciones meteorológicas automáticas, justo cuando El Niño eleva el riesgo de lluvias extremas en la región.

General Pueyrredón incorporó dos nuevas Estaciones Meteorológicas Automáticas (EMA), una en el predio de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) y otra en el Parque Industrial Mar del Plata, como parte de un trabajo conjunto entre la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Nación, que financió y ejecutó la obra, y Obras Sanitarias Mar del Plata (OSSE), que aporta la energía, la conectividad y la seguridad necesarias para su funcionamiento. La ampliación llega en un momento en que el pronóstico climático para la región empieza a mirarse con más atención que de costumbre.

Las dos nuevas estaciones se suman a una red que ya contaba con un Radar Meteorológico y con Estaciones Meteorológicas Automáticas en la Base Sur de OSSE y en Laguna de los Padres. Con esta ampliación, el sistema mide con mayor cobertura territorial variables como precipitaciones, dirección y velocidad del viento, temperatura, humedad y presión atmosférica, y alimenta además al Servicio Meteorológico Nacional (SMN) para la elaboración de pronósticos y alertas ante eventos severos.

¿Por qué ahora? La complicación de El Niño

El fenómeno El Niño ya está establecido y, según el Servicio Meteorológico Nacional, tiene una probabilidad cercana al 100% de mantenerse durante los próximos meses, con pronósticos que lo ubican entre los episodios más intensos de las últimas décadas. Las proyecciones hablan de mayor riesgo de lluvias extraordinarias, tormentas severas e inundaciones durante esta primavera y el verano 2026-2027, justamente la temporada en la que Mar del Plata multiplica su población con la llegada de turistas.

Cuidar la única fuente de agua de la ciudad

Hay un motivo menos visible detrás de esta inversión. Mar del Plata no tiene ríos ni lagos de los que potabilizar agua, toda el agua que sale de la canilla proviene del acuífero subterráneo que corre bajo la ciudad, la única fuente de abastecimiento para los habitantes y para los millones de turistas que llegan en temporada. Los datos de lluvia, temperatura y humedad que registran las nuevas estaciones también sirven para estudiar cómo se recarga ese acuífero, un recurso que en las últimas décadas sufrió estrés por la explotación intensiva y el riesgo de intrusión de agua salada en los pozos cercanos a la costa.