San Isidro cumple 98 años y se propone llegar al centenario con su primer título

El Club Atlético San Isidro cumplió 98 años el sábado 27 de septiembre, y lo festeja con una cena en su sede de Avellaneda 1254, entre Güemes y Alvear. La institución fundada en 1928 ya tiene en la cabeza el centenario de 2028.

Alejandro Fuscaldo, vocal de la comisión directiva y ex jugador del club, resumió el ánimo de la dirigencia en diálogo con el Retrato: “Nos estamos preparando para los 100 años de la institución, con muchos objetivos para llegar a esa fecha”.

Una cena a sala llena

El festejo no fue con venta de entradas. “Está todo lleno, es todo por invitación”, aclaró Fuscaldo. La convocatoria reunió a unas 500 personas entre ex socios, hinchas, familias y jugadores de todas las disciplinas, más personalidades de la ciudad invitadas por la comisión.

La cifra funciona como una foto del presente del club, unos 500 socios entre activos y deportistas, con fútbol masculino e histórico, cesto, patín y hockey femenino, más una escuelita de fútbol que este año llegó a los 50 chicos.

El origen

La historia de San Isidro es también la de su barrio. “Los fundadores fueron los Beccar Varela. Cuando se creó, Güemes no era la calle de hoy: era un barrio de pocas casas, y desde ahí se fue fundando el club”, contó Fuscaldo.

En esos primeros años apareció otro apellido ligado al origen de la ciudad. Sobre la calle Güemes tuvo participación la familia Peralta Ramos, y el club se vinculó con la escuela 27, un lazo que todavía forma parte del relato institucional.

El nombre y los colores vienen de más lejos. Los Beccar Varela eran del Club Atlético San Isidro de Buenos Aires, el CASI, y cuando nació la institución marplatense regalaron un juego de camisetas a los fundadores.

Después el club fue mucho más que fútbol. Tuvo ajedrez, patín carrera y hockey sobre patines con competencia nacional durante las décadas del 60 y del 70, y un bowling que dejó nombre propio: jugadoras como Sponiardi.

“Iban a bailar al Club San Isidro. Es parte de la historia de la ciudad. Vas a un lado y le preguntás a mucha gente“, rememoró el dirigente.

El arquero de la casa

El apellido más conocido que pasó por Avellaneda 1254 hoy ataja en la Premier League. Emiliano “Dibu” Martínez se crió en el barrio Jardín, empezó a atajar a los seis años en General Urquiza y siguió su camino por Talleres y por San Isidro antes de las pruebas en River y Boca, su llegada a Independiente y el salto al Arsenal en 2009.

“Es el embajador de San Isidro en el mundo, como jugador salido de la institución“, definió Fuscaldo.

Volvió a competir

“San Isidro cambió en los últimos diez años, a partir de 2016. Venimos compitiendo sistemáticamente“, explicó el vocal, que armó el fútbol mayor después de retirarse como jugador.

En ese período el club llegó por primera vez en su historia a una final de la Liga Marplatense, además de varias semifinales y cuartos de final. El año pasado jugó la final de quinta división en el estadio Mundialista.

“Somos protagonistas en la difícil liga de Mar del Plata, con jugadores de las inferiores que hoy son protagonistas en la primera. Y tenemos ese anhelo de salir campeón por primera vez en la historia”, sostuvo.

Ese anhelo encabeza la lista de los cien años. “Uno de los objetivos que nos planteamos es, por primera vez, salir campeón en la primera división del fútbol de Mar del Plata“, afirmó.

Obras y un bowling nuevo

El aniversario encuentra al club en obra. Durante el año se terminaron el quincho y la secretaría, se arregló el techo de la sede y se renovó el frente.

La novedad más visible abre a mediados de octubre: en el local de la planta baja funcionará “Isidoro”, un bowling con bar, café y restaurante, con canchas nuevas traídas de Brasil.

“Lo va a poder aprovechar toda la comunidad marplatense”, señaló Fuscaldo, que también destacó la renovación del predio de entrenamiento que el club comparte con Tulsa, donde trabajan todas las divisiones inferiores.

El centenario en la mira

De acá a 2028, los objetivos están fijados. Terminar la villa deportiva, que el club ya tuvo y perdió, y sostener el crecimiento en infraestructura y en disciplinas.

“Tener más de 600 o 700 deportistas dentro de la institución”, enumeró el dirigente, que también quiere sumar actividades a las cuatro que hoy tiene el club.

La otra mitad del proyecto es social. En San Isidro, el chico que no puede pagar la cuota no queda afuera.

“Al jugador que realmente no puede pagar se lo beca. O el padre muchas veces dice: mirá, soy pintor, ayudo en cosas del club. Y nos da una mano”, describió. Y agregó: “Hoy los clubes cumplimos la función social que nos corresponde”.

 El centenario queda a dos vueltas de calendario, con un campeonato y una villa deportiva en camino.