La reestructuración de la histórica terminal de YPF en el Puerto de Mar del Plata abrió interrogantes sobre el destino de sus instalaciones y la continuidad laboral de 11 trabajadores. La empresa asegura que no se retirará de la ciudad y que mantendrá el abastecimiento de combustible al sector pesquero, aunque la actividad de la planta se redujo considerablemente.
La decisión de la petrolera de avanzar con una “adecuación operativa” de su terminal de despacho generó preocupación entre los trabajadores y distintos sectores vinculados a la actividad portuaria.
Según fuentes gremiales del sector, de los nueve tanques de almacenamiento que posee la terminal, actualmente solo dos permanecen operativos, destinados al abastecimiento de gasoil para los barcos que desarrollan tareas en el puerto local.
La reducción de la actividad no es reciente. De acuerdo con los testimonios recogidos, el proceso comenzó hace más de dos décadas y se profundizó con el traslado de buena parte de la logística de combustibles hacia otras terminales del país.
Once trabajadores y distintas alternativas
Uno de los principales puntos de preocupación es la situación del personal afectado por la reestructuración. Son 11 los trabajadores vinculados a las tareas de mantenimiento y operaciones: tres pertenecen al área de mantenimiento y ocho al sector operativo.
Entre las alternativas que se analizan figuran la posibilidad de ser trasladados a otras instalaciones de YPF, con destinos como La Plata, Comodoro Rivadavia y Neuquén, o aceptar una indemnización.
El Sindicato Unido Petroleros e Hidrocarburíferos (SUPeH) mantiene conversaciones con la compañía para evaluar las opciones disponibles y buscar una salida para los empleados.
Una terminal histórica
La planta de YPF forma parte del paisaje portuario marplatense desde 1927. En septiembre de 1955, sus instalaciones fueron blanco de un bombardeo naval durante el levantamiento militar contra el gobierno de Juan Domingo Perón, que destruyó nueve de los once tanques que existían entonces.
En los últimos años, la terminal perdió protagonismo en la distribución de combustibles. Desde la empresa sostienen que la reorganización apunta a optimizar la logística y remarcan que continuará el suministro al sector pesquero.
Sin embargo, el futuro de los tanques que permanecen fuera de servicio y el destino de los trabajadores siguen siendo los principales interrogantes de una reestructuración que afecta a una instalación emblemática del Puerto.
