Pettigiani:“Mar del Plata está abandonada y el Estado perdió presencia en los barrios”

El fiscal federal marplatense Juan Manuel Pettigiani cuestionó el deterioro que observa en Mar del Plata, reclamó un mayor compromiso municipal con la seguridad y advirtió que la falta de prevención y de presencia estatal está provocando una pérdida de confianza de los vecinos. “La palabra es abandonada”, sostuvo al describir el estado de la ciudad.

La mirada de Juan Manuel Pettigiani sobre la actualidad de Mar del Plata es crítica. El fiscal federal marplatense aseguró que la ciudad atraviesa una situación de deterioro que excede la discusión estrictamente política y que puede observarse en las calles, en los barrios y particularmente en materia de seguridad.

“La veo muy empobrecida. El otro día, a la noche, volvía de Buenos Aires y la veía sucia, rota, en una situación muy triste, con falta de iluminación y muy decaída. Yo te diría que la palabra es abandonada”, afirmó.

Pettigiani relató que la comparación con otras ciudades del territorio bonaerense le produjo un fuerte impacto. Mencionó particularmente a La Plata, donde, según contó, observó plazas cuidadas e iluminadas y una mayor presencia de patrullas municipales durante la noche.

“Me crucé con cuatro camionetas de la patrulla municipal dando vueltas a las once y media de la noche. El mismo ejercicio hecho en Mar del Plata me encontró con plazas sucias, pavimento roto, poca iluminación y sin ningún tipo de móvil dando vueltas por la ciudad”, describió.

Seguridad: “Se abandonó un esquema básico de prevención”

Para el fiscal federal, el problema de la inseguridad marplatense tiene múltiples causas, pero una de las principales está vinculada con el debilitamiento de la prevención.

Pettigiani sostuvo que “Mar del Plata llegó a tener un esquema de aproximadamente 134 cuadrículas policiales”, mientras que actualmente habría “unas 60 implementadas y alrededor de 30 funcionando. Lo que debería funcionar está funcionando en menos de un 25%. Ya ahí hay un primer abandono”, afirmó.

En ese contexto, cuestionó el enfoque político que coloca la responsabilidad de la seguridad exclusivamente en el gobierno provincial. Según planteó, el municipio también tiene herramientas para intervenir, colaborar con las fuerzas policiales y desarrollar sistemas propios de prevención.

“En otras municipalidades uno se encuentra con sistemas de seguridad absolutamente desarrollados por la municipalidad”, señaló.

Para Pettigiani, Mar del Plata debería avanzar hacia un modelo donde el gobierno local asuma un papel mucho más activo. “Mar del Plata tiene que decir que el intendente es el responsable de la seguridad y que lo que va a hacer es que los marplatenses vivan seguros. Se puede hacer”, sostuvo.

El fiscal también advirtió que la inseguridad dejó de ser un problema circunscripto a determinadas zonas. “Ya no es un determinado barrio donde decís ‘no camines porque es peligroso’. Hoy vas a Los Troncos, Playa Grande, Pinar o cualquier otro lugar y la situación es distinta, diferente, violenta”, expresó.

A su entender, la ausencia estatal en determinados sectores de la ciudad tiene además consecuencias sociales profundas.

La pérdida de confianza y el avance del narcomenudeo

Pettigiani vinculó el deterioro de la prevención con otro fenómeno: la pérdida de confianza de los vecinos en las instituciones. “El Estado no tiene presencia en los barrios y eso genera que la gente tenga más confianza en quien tiene cerca o en quien le soluciona algún problema que en quien no conoce”, explicó.

En ese escenario, señaló que en algunos barrios comenzó a generarse una aceptación social de quienes ocupan espacios dejados vacantes por el Estado, incluso alrededor del movimiento de estupefacientes.

El fiscal relató una experiencia ocurrida durante un juicio contra un importante acusado de narcotráfico de la zona de La Herradura. Dos testigos habían aceptado declarar, pero el día de la audiencia no concurrieron. Pettigiani recordó que pidió un intervalo y decidió ir personalmente al barrio. Allí encontró a los familiares de los testigos, quienes le   que hacía dos días que no tenían noticias de ellos. “Tenían mucho miedo. Le tenían más miedo al narco que tenían ahí que confianza en el Estado en que les íbamos a dar una solución”, relató.

Para el fiscal, ese episodio resume uno de los mayores desafíos que enfrenta la ciudad: recuperar la confianza del vecino. “Básicamente hay que restablecer la confianza del vecino”, sostuvo. Y consideró que para conseguirlo se necesita liderazgo, una política criminal definida y un Estado capaz de responder cuando un ciudadano reclama.

En esa línea, planteó incluso la posibilidad de crear oficinas municipales de denuncias que permitan acercar el sistema judicial a los barrios.

“No es necesario que las oficinas de denuncias sean policiales. Perfectamente se pueden establecer oficinas municipales de denuncias y acercar la solución al vecino”, propuso.

El objetivo, según Pettigiani, sería que esas denuncias puedan ser recibidas por funcionarios municipales y transmitidas inmediatamente a los fiscales.

“Hoy la gente está totalmente desanimada. Hablás con quien hablés y ya no le cree a nadie”, afirmó.

Para el fiscal, recuperar esa confianza no es solamente una cuestión de seguridad. Es, en definitiva, reconstruir la relación entre los vecinos y un Estado que, según su diagnóstico, “perdió presencia” allí donde más se necesita.

 

Pettigiani contra los privilegios de la Justicia

El fiscal federal marplatense Juan Manuel Pettigiani lanzó un duro cuestionamiento al funcionamiento del Ministerio Público y sostuvo que la institución perdió el rumbo de su misión fundamental: defender los intereses generales de la sociedad. Con una mirada crítica sobre el sistema judicial, reivindicó la vocación de servicio que lo llevó a ocupar su cargo y planteó la necesidad de buscar nuevas herramientas para dar respuestas a las demandas de la comunidad.

“Mi prioridad hoy es dejar un lugar privilegiado. Es un lugar con muchos privilegios. La sociedad nos rodea a los fiscales de un montón de garantías y de seguridad para que cumplamos una determinada función, que es defender los intereses generales de ella”, expresó.

En ese sentido, consideró que el Ministerio Público se ha alejado de su objetivo esencial y advirtió que no observa posibilidades de un cambio en el corto plazo.

“Lamentablemente, el Ministerio Público ha perdido ese norte hace tiempo y se ha desentendido de defender los intereses generales de la sociedad”, afirmó.

Pettigiani sostuvo que la relación entre la ciudadanía y la Justicia atraviesa un proceso de deterioro, en el que la falta de respuestas genera desconfianza y desalienta los reclamos.

La Justicia y la pérdida de confianza de la sociedad

El fiscal consideró que es necesario modificar la relación entre la sociedad y el sistema judicial, al advertir que muchas personas dejaron de exigir respuestas porque sienten que sus demandas no son atendidas.“Hay que generar todo un cambio de conciencia en la gente para que le exija a la Justicia lo que tiene que dar. La gente ya se siente derrotada, ya no le demanda más porque siente que, por más que le pida, no da respuesta”, señaló.

Frente a ese escenario, planteó la necesidad de romper ese circuito de descreimiento y recuperar la capacidad de intervención del Estado.

Al comparar el trabajo judicial con otras áreas de gestión, explicó que la Justicia interviene cuando el delito ya se cometió, mientras que desde otros ámbitos es posible trabajar en la prevención, la búsqueda de soluciones y el acompañamiento posterior.

“En la otra instancia tenés una forma de trabajo muy diferente: trabajar desde la prevención, desde la solución y también desde lo que puede ser el acompañamiento posterior”, sostuvo.