Un informe elaborado por trabajadores de la Dirección Nacional de Vialidad reveló que el 51,7% de las rutas nacionales que atraviesan la provincia de Buenos Aires están en mal estado, con fallas estructurales, obras paralizadas y presupuesto recortado en un 75% en términos reales. Desde el Ministerio de Transporte bonaerense, la subsecretaria Sandra Mayol reconoció el problema y delimitó las competencias de la provincia.
Un relevamiento técnico elaborado por trabajadores de la Dirección Nacional de Vialidad encendió las alarmas por el deterioro progresivo de las rutas, que se agrava mes a mes por la falta de obras y de mantenimiento preventivo. Los números indican que sólo el 36,8% de las rutas nacionales que pasan por el territorio bonaerense está en buen estado, mientras que el 11,5% es regular y el 51,7% está en mal estado.
En términos prácticos, eso significa que sobre los 4.277 kilómetros de rutas nacionales que atraviesan la provincia, más de la mitad presenta condiciones deficientes para la circulación.
Sandra Mayol, subsecretaria de Transporte Aéreo y Fluvial del Ministerio de Transporte de la provincia de Buenos Aires, dialogó con el Retrato. “La verdad que hay muchas rutas que se están reacondicionando y muchas que todavía no, y esa es una realidad que lo vemos cuando circulamos. No es la competencia del Ministerio de Transporte, eso es propiamente de Vialidad Nacional y, en algunos casos, de Vialidad Provincial.”
El contexto detrás del deterioro
La situación se profundizó durante 2025, durante la paralización de la obra pública y la reducción de la capacidad operativa de los organismos responsables del mantenimiento. Entre diciembre de 2023 y comienzos de 2026 la Dirección Nacional de Vialidad perdió más de 800 trabajadores, y el presupuesto nacional previsto para 2026 contempla un recorte del 75% en términos reales respecto de 2023.
Desde la Federación del Personal de Vialidad Nacional, señalaron que desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, Vialidad atraviesa el proceso de desmantelamiento institucional más profundo desde su creación. Entre los tramos más comprometidos se destacan las rutas nacionales 3, 5 y 7, donde se registran frecuentes siniestros viales y reclamos de usuarios por el estado de la calzada.
El deterioro de las rutas nacionales 3, 5, 7, 8 y 228 fue uno de los principales temas abordados en una comisión de la Cámara de Diputados, donde intendentes y funcionarios bonaerenses reclamaron al gobierno nacional por la falta de obras y mantenimiento.
La propia Mayol ubicó la cuestión en términos personales. “Yo vivo sobre ruta 3. El gobierno, a fines del 23, abandonó las obras, se retiraron las concesionarias y fue una desidia total. Ahora veremos con las nuevas concesiones si realmente el ciudadano puede gozar de una buena circulación y segura”, señaló.
El impacto sobre la producción y el transporte de cargas
El deterioro vial es también un factor de costo para la cadena productiva bonaerense. Se detectaron fallas estructurales graves, baches profundos y deformaciones que redujeron la velocidad promedio de circulación, incrementando los costos logísticos, afectando el transporte de la producción agropecuaria y elevando la siniestralidad vial.
Según el FADEEAC, más del 90% de la mercadería en Argentina se transporta en camión, lo que convierte el estado de la red vial en una variable importante dentro de la ecuación productiva.
Junto al aumento interanual del combustible, que entre septiembre de 2025 y agosto de 2026 fue del 61,39%, más el aumento del 18% en las tarifas de peaje se suma el estado de las rutas. Los productores rurales quedan atrapados en una tijera que el ministerio provincial reconoce pero no puede resolver directamente.
Consultada sobre qué puede hacer un productor que no logra sacar su producción por caminos intransitables, Mayol reconoció: “Los reclamos llegan porque lo vemos a través de los medios. Siempre, en cualquier reparación de rutas provinciales, el reclamo se dirige a Vialidad. Y en muchos casos que están en el erario del partido, porque hay muchas rutas provinciales que hasta son de tierra, lo canalizan a través de los municipios. La ventanilla más cerca que tiene el productor para llegar a hacer el reclamo y que lo escuchen es el municipio.”
Lo que sí puede hacer la provincia
Donde el Ministerio de Transporte bonaerense sí tiene competencia directa es en el control del transporte de cargas que circula por las rutas provinciales, particularmente en lo referido al peso de los vehículos. Mayol identificó ese punto como uno de los factores que retroalimenta el deterioro: “Las empresas ponen sobrepesos a su carga. Por eso se trabaja en el control de la documentación, en el control de tránsito para la seguridad vial y en el control de la carga. Cuando hay sobrepeso se labran las infracciones y se hace que el camión descargue lo que va por exceso.”
La subsecretaria fue enfática en que ese control es condición necesaria para que cualquier inversión en pavimentación tenga efecto duradero: “Si se reparan las rutas y no se puede hacer un control del peso, las vamos a tener rotas nuevamente en corto plazo.”
La Ruta 2 y el problema de la siniestralidad
En el corredor Mar del Plata/Buenos Aires, la situación es diferente. Mayol destacó que la Ruta 2 está siendo repavimentada y señalizada por AUBASA, la empresa vial de la provincia, y que el tramo de autovía está en condiciones satisfactorias. Sin embargo, aclaró que el problema central en ese corredor no es el estado de la calzada sino el comportamiento de los conductores: “La mayoría de los siniestros viales se dan por distracción y negligencia. Despiste, no hay otro auto involucrado y la ruta estaba despejada. Eso implica la negligencia de los conductores”
