Mar del Plata, ante el desafío de convertirse en un polo nacional de sistemas aéreos no tripulados

Mar del Plata cuenta con una empresa privada que desde hace más de 25 años diseña y fabrica sistemas aéreos no tripulados. Desde Aerodyca plantean que la ciudad reúne condiciones para convertirse en un polo de desarrollo tecnológico, articulando empresas privadas, profesionales, escuelas técnicas y organismos vinculados a la actividad aeronáutica.

Una experiencia que nació en la ciudad

La trayectoria de Aerodyca comenzó alrededor del año 2000, cuando Andrés Ferrín trabajaba junto a su padre en el desarrollo de una aeronave no tripulada. La convocatoria de la Fuerza Aérea para participar de la actividad Santa Bárbara permitió transformar aquel proyecto inicial en una experiencia concreta.

El primer avión fue denominado Pegasus y fue construido con la participación del padre de Ferrín, carpintero aeronáutico, y el propio desarrollador, responsable del diseño de las alas y la cola. Luego llegaron nuevos trabajos para la Fuerza Aérea y, en 2003, el proyecto Alipan III para el Ejército Argentino.
Más de dos décadas después, aquella experiencia familiar se convirtió en una empresa especializada que mantiene su actividad productiva en Mar del Plata y que ha recibido consultas desde distintos lugares del mundo.

Una demanda que también llega desde el exterior

Aerodyca recibió contactos internacionales no solamente interesados en adquirir aeronaves, sino también en comprar proyectos completos.

El argumento está relacionado con los años de desarrollo que requiere una aeronave. Desde la empresa estiman que un desarrollo de estas características puede demandar como mínimo cuatro o cinco años. Para compañías que buscan ingresar rápidamente a un mercado tecnológico, adquirir un proyecto probado puede representar una alternativa frente a comenzar desde cero.

El crecimiento, sin embargo, presenta un desafío: la formación de personal especializado. Según Ferrín, la demanda tecnológica fluctúa y capacitar recursos humanos requiere tiempo.

La posibilidad de crear un polo tecnológico

Para Aerodyca, Mar del Plata reúne condiciones para avanzar en una estructura productiva vinculada a los sistemas aéreos no tripulados.

 

La empresa menciona la existencia de escuelas técnicas y profesionales especializados, además de la posibilidad de establecer vínculos con organismos estatales y Fuerzas Armadas. También destaca la disponibilidad de espacios vinculados a la actividad aeronáutica para realizar pruebas y operaciones.

La propuesta apunta a vincular conocimiento, producción y capacidad operativa en un mismo territorio, generando un ámbito donde empresas privadas y organismos estatales puedan desarrollar y probar sistemas aéreos no tripulados.

Una industria que busca reconocimiento

Desde Aerodyca admiten que durante buena parte de estos años no realizaron una promoción masiva de sus productos. Sin embargo, consideran que el desarrollo de sistemas aéreos no tripulados debería adquirir mayor visibilidad dentro de la producción tecnológica argentina.

La guerra de Ucrania incrementó la atención pública sobre los drones y sus posibilidades. Para la empresa, sin embargo, se trata de una tecnología que comenzó a desarrollar mucho antes de que adquiriera la notoriedad actual.

Producción nacional y defensa

La visión de Aerodyca también está vinculada con la posibilidad de utilizar estos sistemas para tareas de control territorial y marítimo.

La empresa menciona desarrollos como el Tehuelche para operaciones terrestres y el Chimango para aplicaciones marítimas, incluyendo la posibilidad de realizar misiones de vigilancia en sectores alejados de la costa. Para que esa capacidad pueda expandirse, Ferrín considera necesario contar con contratos programados de fabricación y utilización.

El planteo de Aerodyca es que la fabricación nacional de sistemas aéreos no tripulados puede convertirse en una herramienta tecnológica y productiva, y que Mar del Plata reúne parte de las condiciones necesarias para ocupar un lugar dentro de esa industria.

La empresa marplatense busca así consolidar una trayectoria que comenzó hace más de 25 años y proyectarla hacia una nueva etapa, en la que la autonomía, la inteligencia artificial y la fabricación local tendrán un papel cada vez más importante.