Diego Sánchez Cabezudo, responsable de los balnearios Balcón del Sur y Rilancó y una de las voces más consultadas del sector, analiza el arranque de la preventa de la temporada 2026-2027 en un contexto de desocupación récord, y advierte que la erosión que devastó la costa sur en la ciclogénesis de mayo es irreversible mientras el Estado no construya las defensas pendientes desde hace décadas.
Con la desocupación en Mar del Plata en el 9,9%, la más alta en cinco años, según el último dato del INDEC, y con todas las miradas puestas en la temporada, Diego Sánchez Cabezudo apunta a una estrategia de precios óptimos para el consumo marplatense. “Si le ponés el valor real, donde vos ganás una guita, das un buen servicio y la gente está cómoda, el balneario lo llenás”, sostuvo en diálogo con el Retrato. “Acá si algún balneario tiene crisis es porque le puso un número que no tiene sentido”, afirmó, aunque aclaró que esto “no quiere decir que estén en el mejor momento del mundo”.
Sánchez Cabezudo confirmó que en Rilancó mantendrán los precios de la temporada anterior, con un aumento mínimo atado a la inflación en salarios e insumos. Hoy una carpa con cochera para entre seis y ocho personas cuesta 2.200 dólares al contado y 2.400 en cuotas, muy por debajo de los 6.000 u 8.000 dólares que, según señaló, cobran algunos complejos céntricos y el sector sur.
Una pérdida “irrecuperable” de arena
La ciclogénesis de mayo, que con olas de hasta siete metros y ráfagas de 90 km/h destruyó accesos, médanos y estructuras entre San Carlos y Alfar, dejó una marca que según Sánchez Cabezudo no tiene vuelta atrás. “Es irrecuperable”, afirmó sobre los metros cúbicos de arena perdidos. “Lo que nosotros podemos hacer es adaptarnos y emprolijar la playa para dar un lindo servicio, pero la arena que se pierde cada vez que se va, no vuelve.”
Solo en el último año, estimó, se perdieron entre 15 y 20 metros de frente de playa en toda esa franja, con barrancos de hasta cinco metros donde antes había una pendiente natural hacia el agua. “Millones y millones de metros cúbicos de arena”, graficó.
Obras inconclusas y ciclos electorales
El referente recordó que de un plan de siete rompeolas proyectados para el sector sur, solo se construyeron tres, y que el último refulado de arena en la ciudad se realizó hace 25 años. “No avanzó nada ni tiene miras de avanzar”, sostuvo, y atribuyó la parálisis a la lógica de “elecciones cada 3 años” que desalienta cualquier obra de largo plazo, sin distinguir entre gestiones ni niveles de gobierno. “Esto es un proceso de destrucción social y ambiental de hace 40 años mínimo”, afirmó
El “Súper Niño” como excusa, no como causa
Sánchez Cabezudo relativizó el peso de El Niño frente al problema estructural. Explicó que el acopio preventivo de arena que ya realizan algunos balnearios no responde al fenómeno climático en sí, sino que, fuera de el evento climático, una sudestada de verano cualquiera puede destruir en un día una playa recién alquilada. Sin reservas de arena la alternativa es devolver el dinero a los clientes. “El Súper Niño es el súper olvido del Estado sobre los recursos naturales que tenemos”, sintetizó.
El dirigente cerró con una crítica a la disputa que genera la escasez de espacio entre balnearios y playa pública, que a su juicio desvía el reclamo hacia el empresariado en lugar de señalar la responsabilidad estatal. “Antes teníamos arena para todos y a nadie le importaba. Hoy hay muy poco y nos estamos matando por eso”, planteó.
