El Niño se fortalece y cambia el escenario de lluvias en Argentina: qué se espera para octubre, noviembre y diciembre

El calentamiento del Pacífico ecuatorial entró en una fase de aceleración y la proyección oficial de Estados Unidos prevé que El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes desde 1950. Sin embargo, el impacto sobre las lluvias de Argentina no sería uniforme: las señales para el último trimestre muestran déficits localizados en octubre y un aumento posterior de las precipitaciones en el centro y el noreste.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que, durante agosto, la anomalía de temperatura en la región Niño 3.4 llegó a +1,8 ℃. En el Pacífico ecuatorial oriental, las anomalías de la temperatura superficial del mar superaron los +3 ℃.

El diagnóstico de septiembre del Centro de Predicción Climática de la NOAA señaló que el sistema océano-atmósfera refleja el fortalecimiento de El Niño. La entidad prevé una probabilidad superior al 90% de que el episodio alcance la categoría de muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte de 2026-2027, períodos que coinciden con la primavera y el verano australes.

Vista satelital del planeta con una mancha roja y amarilla en el océano Pacífico frente a la costa occidental de América del Sur.El índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de +1,8 ℃ en agosto, según la NOAA

La NOAA calcula un 75% de probabilidad de un evento histórico

El escenario oficial contempla que el calentamiento se intensifique hasta el cierre de 2026. Para el trimestre octubre-diciembre, el organismo asignó un 75% de probabilidad de que el fenómeno alcance o supere +2,5 ℃ en el valor trimestral del Índice Oceánico Relativo de El Niño (RONI).

El RONI toma la anomalía de temperatura de la región Niño 3.4 y la ajusta según el calentamiento medio de los océanos tropicales, entre los 20 grados de latitud norte y sur. De ese modo, busca distinguir la señal propia de El Niño del aumento más general de la temperatura oceánica tropical.

Según la NOAA, un valor trimestral de esa magnitud superaría la intensidad de los eventos de El Niño registrados desde 1950. La proyección no supone, de todos modos, que sus efectos se reproduzcan con la misma fuerza en cada región ni que las anomalías de lluvia aparezcan de inmediato

Para Argentina, la respuesta depende de la circulación atmosférica, de otros patrones climáticos y de las reservas de humedad presentes en cada zona. Un episodio más intenso eleva la posibilidad de efectos asociados a El Niño, pero no los garantiza.

Globo terráqueo centrado en el océano Pacífico con tonos rojos y naranjas sobre el agua y continentes en color grisUn mapa térmico de la National Oceanic and Atmospheric Administration registra el calentamiento del océano Pacífico durante el fenómeno de El Niño. (NOAA)

Octubre mantendría déficits de lluvia en parte del centro-este

La actualización estacional del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Mediano Plazo (ECMWF) anticipa una evolución gradual durante el último trimestre del año. En octubre, la señal húmeda quedaría concentrada en el extremo noreste del país.

En Misiones y el este de Corrientes, las precipitaciones podrían ubicarse entre 30 y 50 milímetros por encima de los valores habituales. En sentido contrario, sectores de Santiago del Estero, Chaco, Santa Fe y Entre Ríos tendrían lluvias inferiores a lo normal, con déficits de entre 10 y 20 milímetros y núcleos cercanos a 30 milímetros.

Para el agro, esa distribución podría retrasar la recuperación de humedad en los perfiles del suelo de la zona núcleo durante la siembra temprana de maíz. La menor recarga limitaría la disponibilidad de agua para las raíces en áreas que aún arrastren reservas escasas.

Las anomalías positivas avanzarían durante noviembre

En noviembre, los excesos de lluvia previstos se extenderían hacia el oeste. El noreste argentino (NEA) y el este de Entre Ríos podrían registrar anomalías superiores a 30 milímetros, mientras que La Pampa y el oeste de la provincia de Buenos Aires sumarían entre 10 y 20 milímetros adicionales.

El aumento de las precipitaciones favorecería la implantación de soja y mejoraría el aporte de humedad para los cultivos de verano en campos con reservas limitadas. En las zonas donde los suelos ya presenten altos niveles de humedad, en cambio, el exceso de agua puede demorar las labores y dificultar la circulación por los caminos rurales.

Diciembre concentraría los mayores excesos en el centro y el noreste

La señal más extendida se espera para diciembre. El pronóstico estacional del ECMWF indica lluvias por encima de lo normal en buena parte del centro y noreste de Argentina, desde el NEA y el Litoral hasta la región Pampeana y sectores del norte de la Patagonia.

Las anomalías superiores a 50 milímetros se concentrarían en el NEA, Santa Fe, Entre Ríos y el este de Córdoba. Para La Pampa, San Luis y el oeste bonaerense, el incremento esperado oscilaría entre 30 y 50 milímetros.

Las áreas elevadas del noroeste argentino mostrarían una tendencia opuesta, con precipitaciones entre 20 y 50 milímetros por debajo de los valores normales. Estas estimaciones describen una tendencia estacional y no constituyen un pronóstico puntual para ciudades o localidades

La próxima discusión de diagnóstico de la NOAA se publicará el 8 de octubre. Esa actualización permitirá evaluar si el Pacífico ecuatorial mantiene la trayectoria prevista hacia el verano austral.