Mar del Plata se prepara para recibir una visita que José María Ulla considera histórica para la Banda Sinfónica Municipal. Se trata de Johan de Meij, reconocido compositor y director de los Países Bajos, radicado en Estados Unidos, quien llegará especialmente para dirigir a la formación marplatense el 9 de octubre.
Para Ulla, el acontecimiento excede largamente a un concierto. La presencia de De Meij representa una oportunidad artística de enorme dimensión y, al mismo tiempo, una posibilidad concreta de colocar a la Banda Sinfónica y a Mar del Plata dentro de un circuito internacional.
El vínculo no surgió de manera improvisada. Ulla explicó ante el Retrato , se trata de una tarea que lleva años de preparación y que se fue construyendo progresivamente.
De Meij llegará para trabajar directamente con la banda y tendrá tres jornadas de ensayo antes de la presentación. Ulla y los músicos vienen preparando las obras desde hace más de un mes, mientras que la llegada del director marcará la etapa final de puesta a punto.
La elección del repertorio tampoco será convencional. El programa propone un recorrido por la obra del propio compositor, con piezas que presentan diferentes recursos sonoros y escénicos.
Una de ellas es “Extreme Beethoven”, una obra que toma diferentes pasajes de la producción de Beethoven y los transforma en una suerte de metamorfosis musical.
La propuesta incluye además recursos que buscan recrear la manera en que Beethoven podía percibir el sonido debido a su sordera. Ulla explica que De Meij utiliza, entre otros recursos, sonidos simultáneos y muy próximos entre sí para generar una experiencia particular.
La presentación tendrá también una dimensión escénica. Una banda marchante formará parte del espectáculo, saliendo y regresando al escenario mientras la banda principal continúa con la interpretación.
Fellini, dos bandas y una experiencia diferente

El programa incluirá además una obra dedicada al universo del cineasta italiano Federico Fellini.
La pieza plantea otra experiencia poco habitual. Mientras la Banda Sinfónica estará tocando en el escenario, una banda de circo interpretará otros temas en el foyer, con las puertas abiertas para que ambas propuestas puedan escucharse simultáneamente.
La intención es romper con el formato tradicional del concierto y convertir la presentación en una experiencia artística integral, donde la música, el espacio y el movimiento formen parte de una misma propuesta.
Para Ulla, la llegada de De Meij adquiere todavía más importancia por su reconocimiento internacional. Su agenda, explica, está prácticamente completa y sus presentaciones tienen una gran repercusión en redes sociales.
El director y compositor tiene una audiencia que supera ampliamente el ámbito local. Sus publicaciones y actividades alcanzan cientos de miles e incluso millones de visualizaciones, algo que para la Banda Sinfónica constituye una posibilidad de exposición inédita.
Hay además un dato que Ulla considera especialmente significativo: De Meij nunca dirigió en Buenos Aires y eligió venir a Mar del Plata.
La posibilidad de que músicos, colegas y espectadores de otras ciudades viajen para verlo constituye, para el director de la Banda Sinfónica, una señal del alcance que puede tener el acontecimiento.
La oportunidad de mostrar Mar del Plata al mundo
Ulla piensa el concierto más allá de la fecha puntual. Para él, la llegada de Johan de Meij puede dejar una huella que continúe después de la última obra.
El director explica que De Meij suele establecer vínculos con los lugares que visita. En algunos casos, incluso compone obras relacionadas con esos espacios y utiliza elementos visuales y culturales de las ciudades como parte de sus proyectos.
Por eso, la visita a Mar del Plata abre una expectativa adicional: que la ciudad pueda convertirse también en parte de ese universo creativo y que imágenes, sonidos y referencias marplatenses circulen posteriormente por las redes y escenarios internacionales vinculados al artista.
“Queremos vendernos al mundo”, enfatizó Ulla en diálogo con el Retrato. Y considera que una figura de las características de De Meij puede contribuir a ese objetivo.
La Banda Sinfónica ya tuvo experiencias similares. El director recuerda la presencia del maestro valenciano Ferrer Ferran, otro compositor de relevancia internacional que trabajó con la formación.
El desafío, ahora, es aprovechar esa puerta que se abre.
Ulla reconoce que no siempre resulta sencillo defender propuestas culturales de estas características. En Mar del Plata, dice, existe un público fiel que acompaña regularmente los espectáculos de los organismos artísticos, pero se trata muchas veces de las mismas personas.
El gran desafío consiste en ampliar esa audiencia.
“Necesitamos generar una corriente de gente que esté en relación a la gente joven”, sostiene. Para Ulla, acercar a las nuevas generaciones a la música requiere exigencia, pero también propuestas capaces de sorprenderlas.
Por eso reivindica la necesidad de no subestimar al público. Exigir a los músicos y ofrecer espectáculos de calidad es, en su mirada, una manera de respetar al espectador.
La llegada de Johan de Meij aparece así como mucho más que una visita internacional. Es una apuesta por la excelencia, por la formación y por la posibilidad de que una institución marplatense pueda proyectarse más allá de sus límites habituales.
Y para José María Ulla, después de una vida dedicada a recorrer escenarios, el verdadero desafío sigue siendo el mismo: hacer que la música encuentre nuevos públicos y que Mar del Plata pueda ocupar el lugar que merece en el mapa cultural.
