Daiana González, el esfuerzo detrás de los guantes: debut profesional y un sueño que apunta alto

 

Daiana González tiene 30 años, nació en Mar del Plata y hace más de una década encontró en el boxeo mucho más que un deporte. Encontró una forma de vida. Después de 20 combates como amateur, con 13 victorias y 7 derrotas, este sábado dará un paso que esperó durante mucho tiempo: debutará como boxeadora profesional en el Club San José, con el objetivo de comenzar un camino que la lleve primero a ser campeona argentina y, más adelante, a disputar un título mundial.

La marplatense competirá en la categoría superpluma, hasta 59 kilos, y enfrentará a Gigi García, representante de San Bernardo. Será una pelea a cuatro rounds de dos minutos, dentro de un festival que comenzará a las 18 y que tendrá exhibiciones y 14 combates amateurs antes y después de la presentación profesional.

Pero para llegar hasta este momento hubo un largo recorrido. Más de diez años de entrenamiento, una pausa provocada por el trabajo y la maternidad, y una vuelta al gimnasio que terminó convirtiéndose en el impulso definitivo para animarse al profesionalismo.

Un camino que comenzó hace más de diez años

Daiana recuerda que desde chica practicó diferentes deportes, aunque ninguno logró atraparla por completo. El boxeo apareció casi de manera natural y, con el tiempo, se transformó en una pasión.

“Yo de chica siempre hice muchos deportes, pero ninguno tenía constancia. Probé con el boxeo y al día de hoy sigo practicando este deporte. Me di cuenta que era lo que me gusta”, afirmó en diálogo con el Retrato.

Sus primeros pasos fueron junto a Mario Briñón, en el Sindicato de Guardavidas. Luego pasó a entrenar con Ordaz, en Monkey Box. Sin embargo, la vida le planteó otras prioridades. El trabajo y la llegada de su hijo hicieron que tuviera que alejarse temporalmente de la actividad.

Fue mamá y los horarios comenzaron a ser difíciles de compatibilizar. Pero el boxeo nunca desapareció de su vida.

Hace algunos años volvió a entrenar y eligió Rambla Box, donde actualmente trabaja junto a Cristian Prada, su entrenador principal, y también cuenta con el acompañamiento de “Siru” Acosta, quien se sumó especialmente a este proceso de preparación para el profesionalismo.

En el amateurismo disputó 20 peleas: ganó 13 y perdió 7, todas por decisión de los jueces. No construyó su carrera a partir del nocaut, sino desde otra fortaleza que ella misma identifica con claridad: la constancia, la disciplina y el entrenamiento.

Creo que mi fuerte es el entrenamiento, el estar bien entrenada siempre”, explicó.

Sus últimos combates fueron especialmente importantes. Consiguió el título bonaerense hasta 60 kilos y luego disputó la revancha frente a la misma rival, una boxeadora a la que volvió a vencer, esta vez en Necochea.

Esos resultados terminaron de convencerla de que estaba preparada para dar el salto.

Una vida organizada alrededor del boxeo

El debut profesional no es producto de una preparación improvisada. Daiana lleva dos meses trabajando específicamente para esta pelea y, en realidad, su preparación cotidiana va mucho más allá de las dos horas que pasa en el gimnasio.

Entrena de lunes a viernes de 14 a 16 con Cristian Prada. Por la tarde realiza otra sesión junto a Silva Costa. Además, todas las mañanas hace musculación y durante los fines de semana trabaja con su preparador físico, Martín Fredes.

Son entrenamientos que pueden llegar a ocupar buena parte del día y que requieren una conducta que va mucho más allá del ring. Alimentación, descanso, horarios y disciplina forman parte de una rutina que Daiana sostiene mientras también cumple con su rol de madre.

Tiene un hijo de siete años y debe organizar sus jornadas de acuerdo con la semana que le corresponde compartir con él. Cuando su hijo está con su papá, puede organizarse con mayor facilidad. Cuando están juntos, las mañanas comienzan mucho antes: preparar al chico para la escuela, llevarlo y después salir rumbo al entrenamiento.

“Ya le agarré la costumbre. Hace siete años que soy mamá”, cuenta.

La preparación también implica resignar algunas actividades habituales. Salir a cenar, acostarse tarde o reunirse con amigos no son cosas que pueda hacer con frecuencia.

“Es un estilo de vida. También las comidas, los horarios. Yo me duermo temprano porque si no, no me rinde el cuerpo. Salgo muy pocas veces, pero salgo también. Pero en mi vida es esto. Es el boxeo, mi familia y nada más”.

El debut y el sueño de llegar al mundo

Este sábado llegará finalmente el momento que Daiana espera. El Club San José será el escenario de su primera pelea como profesional. Frente a ella estará Gigi García, una rival a la que conoce como una “muy buena boxeadora” de la zona de San Bernardo.

La intención es simple, pero exigente: llevar al ring todo lo trabajado durante los últimos dos meses.

“Las expectativas son cumplir con todo lo que venimos entrenando y volcar todo lo aprendido arriba del ring”, señaló.

El debut será apenas el primer capítulo de un proyecto mucho más ambicioso. Daiana no quiere quedarse solamente con la experiencia de convertirse en profesional: su objetivo inmediato es disputar y conquistar el título argentino de la categoría. Después, el sueño se vuelve todavía más grande: llegar a pelear por un campeonato mundial.

En la división superpluma, la referencia nacional es un desafío que conoce. Mencionó que está vacante el actual titulo campeona argentina.

Pero antes de pensar en títulos deberá construir su carrera profesional pelea a pelea. Y para eso sabe que deberá salir de Mar del Plata y buscar oportunidades en otras provincias y, especialmente, en Capital Federal.

El camino recién comienza.

Daiana también quiere que su historia sirva para que otras mujeres se animen a acercarse al boxeo. No solamente por una cuestión deportiva o estética, sino también como una herramienta que puede aportar seguridad y confianza.

“Que entrenen, principalmente por un tema de salud, después por un tema estético y también en defensa. Tenés herramientas al momento que te pase algo. Que lo intenten, que se animen, que es algo muy lindo”, sostuvo.

Su vínculo con el boxeo, además, tiene una raíz familiar. Su abuelo practicó este deporte cuando era joven, aunque nunca llegó al profesionalismo. Falleció hace años y no pudo verla arriba de un ring.

Ahora Daiana está a punto de comenzar su propia historia, no olvidándose de quienes colaboran con ella en este duro deporte: Juan Inza quien iniciò con el proyecto de Rambla Box para que todos los chicos tengamos la oportunidad de cumplir este sueño, a mis entrenadores Cristian Prada y Siru Acosta, a mi preparador físico Martín Fredes y a los sponsor Ricardo Cagliolo y Ricardo Calera de Punta Marina

Nació en Mar del Plata, construyó su carrera desde abajo, atravesó una pausa por el trabajo y la maternidad, volvió a entrenar y convirtió la disciplina en su principal herramienta. Este sábado, a los 30 años, se pondrá por primera vez los guantes como profesional. Y detrás de ese debut hay un sueño mucho más grande: convertirse en campeona argentina y, algún día, ir por el mundo.