“¿Quién conduce Mar del Plata?”: empresarios y dirigentes reclaman seguridad, agenda de ciudad y transparencia

Un grupo de empresarios, dirigentes y referentes de distintos sectores de Mar del Plata difundió un documento en el que expresa su preocupación por los principales problemas que atraviesa la ciudad y reclama definiciones políticas. Los firmantes aclararon que el planteo “no se trata de una cuestión partidaria”, sino de poner en discusión problemas concretos que necesitan respuestas concretas.

Uno de los principales ejes es la inseguridad, que, según advierten, modificó la vida cotidiana de los marplatenses. Vecinos que dejan de salir de noche, familias que cambian sus hábitos y comerciantes que trabajan con temor forman parte de un escenario que, consideran, requiere una respuesta coordinada entre Municipio, Provincia y Nación.

El documento también cuestiona la presencia de “trapitos”, la venta ambulante y distintas actividades comerciales que se desarrollan sin los controles correspondientes, al tiempo que reclama recuperar el orden en el espacio público.

Otro capítulo central está relacionado con la transparencia en las licitaciones y concesiones de bienes públicos. Los referentes exigen reglas claras, antecedentes comprobables, garantías suficientes, planes de inversión concretos y mecanismos efectivos de control antes de entregar la administración de espacios considerados estratégicos para la ciudad.

En ese sentido, lo ocurrido con el estadio Mundialista es presentado como “una señal de alarma”, debido a los cuestionamientos vinculados con los antecedentes, las garantías y el plan de obras, además de la posibilidad de resolver eventuales controversias en tribunales extranjeros. También expresaron reparos por el padrinazgo de la Plaza del Agua.

En materia urbanística, el grupo sostiene que está a favor de la inversión, el desarrollo y la generación de empleo, aunque advierte que las excepciones al Código de Ordenamiento Territorial no pueden transformarse en una regla que termine afectando el patrimonio arquitectónico, los barrios históricos y la identidad costera.

El documento también pone el foco en la conducción política de la ciudad, actualmente encabezada de manera interina por Agustín Neme. “Los marplatenses tienen derecho a saber quién conduce la ciudad y ante quién deben reclamar cuando las cosas no funcionan”, sostienen.

Finalmente, reclamaron una conducción con autoridad y capacidad de decisión, y propusieron construir “una agenda de ciudad” que trascienda gobiernos, partidos y elecciones, con prioridades en seguridad, transparencia, patrimonio, desarrollo sustentable, inversión, trabajo y ciudadanía.

EL DOCUMENTO COMPLETO

Una ciudad que reclama seguridad, transparencia, respeto por su patrimonio y reglas claras para crecer

Como ciudadanos marplatenses asistimos con preocupación a un proceso que, por distintos motivos, amenaza con deteriorar la calidad de vida, la identidad y las posibilidades de desarrollo de nuestra ciudad.

No se trata de una cuestión partidaria. Tampoco de estar a favor o en contra de una determinada gestión. Se trata de poner sobre la mesa problemas concretos que atraviesan a Mar del Plata y que requieren respuestas concretas.

Hay una sensación que se extiende y que no debería ser ignorada: los marplatenses estamos preocupados por nuestra ciudad.

Seguridad: No podemos acostumbrarnos al miedo

El incremento de los hechos delictivos y la sensación de inseguridad se han convertido en una preocupación cotidiana. El problema no se reduce a las estadísticas: se expresa en conductas concretas.

Hay vecinos que dejan de salir de noche, familias que modifican sus hábitos y comerciantes que trabajan con temor. Incluso actividades tan sencillas como ir a comer a un restaurante pueden quedar condicionadas por el miedo a sufrir un robo o un asalto. La seguridad no puede convertirse en una disputa permanente entre jurisdicciones.

Municipio, Provincia y Nación tienen responsabilidades diferentes, pero los vecinos tienen una sola realidad. Por eso reclamamos que las autoridades trabajen coordinadamente, dejando de lado las discusiones sobre quién tiene la culpa y concentrándose en quién puede aportar la solución.

También preocupa la proliferación de los denominados trapitos, en muchos casos asociados a situaciones de intimidación, conflictos con frentistas y automovilistas y episodios de violencia en la vía pública. Una ciudad turística como Mar del Plata necesita recuperar plenamente el espacio público para todos.

Venta ambulante y controles

También merece atención la expansión de la venta ambulante y de distintas actividades comerciales que se desarrollan sin los controles correspondientes. No se trata de desconocer la difícil situación económica de quienes encuentran en esas actividades una forma de subsistencia.

Se trata de exigir reglas iguales para todos. El comerciante que tiene un local, paga alquileres, salarios, cargas sociales, impuestos y tasas municipales no puede quedar sometido a una competencia desigual frente a quienes desarrollan una actividad sin afrontar las mismas obligaciones.

El Estado debe encontrar soluciones sociales para quienes las necesitan, pero también debe garantizar igualdad ante las reglas comerciales y tributarias.

Una conducción política con libertad y responsabilidad

Mar del Plata necesita una conducción política con capacidad para gobernar, tomar decisiones y establecer prioridades. El intendente debe poder ejercer plenamente las facultades que le corresponden, pero también debe asumir la responsabilidad política por sus decisiones.

Una ciudad de la dimensión de Mar del Plata no puede quedar atrapada en disputas internas, condicionamientos permanentes o discusiones que terminen paralizando las soluciones que reclaman los vecinos.

Necesitamos una conducción que pueda dialogar con todos los sectores, pero que también pueda decir que no cuando corresponde.

El patrimonio y la improvisación

Existe otro aspecto que consideramos especialmente delicado: la forma en que se están llevando adelante algunas licitaciones, concesiones y decisiones vinculadas con espacios que forman parte del patrimonio y de la identidad de Mar del Plata.

Por eso reclamamos transparencia, reglas claras, antecedentes comprobables, garantías suficientes, planes de inversión concretos y mecanismos de control efectivos antes de entregar la administración de espacios estratégicos de la ciudad.

El patrimonio de semejante importancia no puede quedar envuelto en incertidumbres derivadas de una adjudicación cuestionada por la falta de antecedentes suficientes, garantías, certezas respecto del plan de obras y condiciones que incluso contemplan la posibilidad de dirimir controversias en tribunales extranjeros.

Más allá de las responsabilidades administrativas o jurídicas que eventualmente correspondan, hay una cuestión de fondo que nadie debería discutir: Mar del Plata tiene derecho a saber quién administra sus bienes, bajo qué condiciones, con qué garantías y para beneficio de quién.

Y lo mismo cabe preguntarse frente a otros espacios emblemáticos. La decisión de otorgar el padrinazgo de la Plaza del Agua a personas o sectores que no tienen una vinculación histórica con Mar del Plata también merece, como mínimo, una explicación pública.

¿No existen en nuestra propia ciudad instituciones, empresas, profesionales, entidades culturales, deportivas o representantes de la comunidad capaces de asumir el compromiso de cuidar y acompañar un espacio tan significativo?

La pregunta no pretende cerrar puertas a nadie. Pretende abrir una discusión: ¿por qué los marplatenses no somos siempre los primeros convocados cuando se trata de cuidar aquello que nos pertenece?

Desarrollo sí. Excepciones permanentes, no

También nos preocupa profundamente lo que sucede con el desarrollo inmobiliario. Mar del Plata necesita inversión, construcción, empleo y crecimiento. Nadie puede razonablemente estar en contra del desarrollo. Pero una cosa es promover inversiones y otra muy diferente es modificar las reglas de manera permanente para permitir proyectos que contradicen el Código de Ordenamiento Territorial.

Las excepciones no pueden convertirse en la regla. Las grandes ciudades del mundo aprendieron hace tiempo que el crecimiento urbano debe convivir con la protección de su patrimonio arquitectónico, sus barrios históricos, sus espacios verdes, su costa y su identidad.

Nosotros no somos “patrimonialistas”. Somos vecinos. Somos ciudadanos que amamos esta ciudad y entendemos que crecer no significa destruir aquello que la hace diferente. Pedimos respeto por el pasado, por la naturaleza y por la identidad de Mar del Plata.

No podemos seguir aprobando excepciones que permitan levantar torres donde las reglas urbanísticas deberían impedirlo, ni aceptar proyectos que afecten el paisaje costero o proyecten sombras sobre nuestras playas sin una discusión profunda sobre sus consecuencias.

Decir que sí a todo también es una forma de irresponsabilidad. Hay una enseñanza sencilla que cualquier padre conoce, aunque no siempre resulte fácil aplicarla: un padre que dice sí a todo no necesariamente es un buen padre. Porque confunde amor con permisividad, autoridad con complacencia y termina criando un problema que después ya no puede controlar.

Con las ciudades sucede algo parecido. Gobernar no significa decir que sí a todo. Gobernar también significa establecer límites, defender reglas, proteger intereses colectivos y tener la capacidad de decir que no cuando una decisión particular puede perjudicar al conjunto.

Mar del Plata necesita inversión, pero también necesita planificación. Necesita empresarios, pero también reglas. Necesita desarrollo, pero también identidad. Necesita obras, pero también controles. Necesita autoridades fuertes, pero también transparentes. Y, fundamentalmente, necesita que sus ciudadanos vuelvan a sentir que la ciudad les pertenece.

No podemos quedarnos de brazos cruzados. Amamos Mar del Plata. Precisamente por eso nos preocupa su degradación. Nos preocupa la inseguridad. Nos preocupa el deterioro del espacio público. Nos preocupa la competencia desigual. Nos preocupa la pérdida de patrimonio. Nos preocupa la falta de controles. Nos preocupan las excepciones urbanísticas. Nos preocupa que espacios emblemáticos puedan quedar en manos de quienes no ofrecen las garantías suficientes. Y nos preocupa que, frente a cada problema, la respuesta termine siendo una disputa sobre responsabilidades mientras los problemas permanecen.

No pretendemos tener todas las respuestas. Pero sí creemos que hay preguntas que deben ser formuladas y reclamos que ya no pueden ser ignorados. Mar del Plata necesita una agenda de ciudad. Una agenda que trascienda gobiernos, partidos y elecciones.

Una agenda construida alrededor de la seguridad, la transparencia, el patrimonio, el desarrollo sustentable, la inversión, el trabajo y la calidad de vida. Una agenda que vuelva a colocar en el centro al ciudadano.

Porque defender Mar del Plata no significa frenar su crecimiento. Significa asegurarnos de que cuando crezca siga siendo Mar del Plata. Y porque quedarse de brazos cruzados frente a lo que nos preocupa también es una forma de resignarse.

Nosotros no queremos resignarnos. Queremos una ciudad segura, transparente, ordenada, pujante y orgullosa de su identidad. Una ciudad que pueda crecer sin dejar de reconocerse a sí misma.

¿Quién gobierna hoy Mar del Plata?

Mientras Agustín Neme ejerce como intendente interino y mantiene el equipo de gobierno de la gestión anterior.

La pregunta es legítima: ¿quién toma hoy las decisiones en Mar del Plata?

Si gobierna Neme, debe tener la autoridad y autonomía necesarias para hacerlo. Y si Montenegro mantiene una influencia política sobre las decisiones, también corresponde que quede claro.

No se trata de buscar culpables, sino de algo elemental: quien decide debe tener autoridad y quien gobierna debe asumir la responsabilidad.

Los marplatenses tienen derecho a saber quién conduce la ciudad y ante quién deben reclamar cuando las cosas no funcionan.

El documento lleva las firmas de: Blas Taladrid, Jorge Perez, Raul Olmos, Florencio Aldrey, Patricio Gerbi, Luis Terry, Claudia Alvarez Arguelles, Daniel Sufredini, Guillermo Fasano Guillermo Rossi, Gaudio, Nolberto Pezzati, Gustavo Crego, Martin Pagni, Marcos Cabrales, Daniel Consorti, Marcelo Cardelino, Miguel Martinez Allue, Jose Maria Brandinelli, Carlos Rotemberg, Nelson Diaz Aguirre, Juan Carlos Zamora, Antonio Solimeno, Guillermo Bianchi y Cesar Trujillo