Un pedido de informes del concejal Diego García y la respuesta express del intendente interino Agustín Neme reabrieron la discusión sobre el robo automotor en Mar del Plata. Qué dicen realmente, y qué no dicen, las estadísticas oficiales sobre el delito.
El concejal de Unión por la Patria Diego García presentó en el Concejo Deliberante un pedido de informes para que la Secretaría de Seguridad detalle cómo actúa el Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) ante denuncias de robo automotor recibidas al 911.
García fundamentó el pedido en el salto que mostraron las cifras del primer semestre de este año y reclamó, además, una mayor inversión en cámaras lectoras de patentes. Un día después, el martes 25, el intendente interino Agustín Neme salió a anunciar una nueva funcionalidad del sistema de Anillo Digital para el seguimiento de patentes robadas. El intercambio giró en gran parte en torno a números, cuántos autos se roban, cuántos se recuperan, que rara vez se explican con la fuente y la metodología que los sostienen. Vale, entonces, detenerse en esos números.
La curva del 2022
Según el informe del segundo trimestre de 2026 del CeMAED, la cantidad de autos sustraídos en el distrito pasó de 625 casos en 2022 a 2.117 en 2025, mientras que los motovehículos robados o hurtados treparon de 962 a 2.795 en el mismo período. Sumando ambas categorías, General Pueyrredon registró 4.912 vehículos sustraídos durante 2025, la cifra más alta de la serie que releva el organismo, que construye sus estadísticas a partir de los llamados a la Central de Atención Telefónica de Emergencias (CATE 911) y del Centro de Procesamiento y Análisis de Información Delictiva (CEPAID). El propio CeMAED advierte, en sus informes, sobre el carácter preliminar de los datos más recientes, dada la proximidad temporal entre el hecho relevado y su procesamiento.
Buena parte de la confusión surge de un número de 5.415 hechos, citado en varias notas periodísticas como si fuera la cifra del CeMAED para 2025. En realidad, ese dato corresponde a la Oficina de Delitos contra la Propiedad Automotor de la Fiscalía General, que contabiliza causas judiciales iniciadas, no denuncias policiales, y que agrupa en una sola cifra el robo y hurto de automotores, motovehículos y ruedas, una categoría que el CeMAED releva por separado y no incluye en su propio total.
El semestre que aceleró el reclamo
Las cifras que motivaron el pedido de García son, en efecto, las más elocuentes. Durante el primer semestre de 2026 se registraron 1.232 sustracciones de vehículos en Mar del Plata y Batán, un promedio de siete casos por día y un incremento interanual del 20,2% respecto del mismo período de 2025. Es una aceleración notoria incluso dentro de una tendencia que, como muestra la serie anual del CeMAED, ya venía en alza ininterrumpida desde 2022.
El número que falta: cuántos autos se recuperan
Si la cantidad de vehículos robados tiene, al menos, dos fuentes que la miden, la cantidad de vehículos recuperados prácticamente no tiene ninguna que la releve con series completas. El único dato anual disponible es el de la Rendición de Cuentas municipal 2025, que consigna el secuestro de 75 vehículos “punitivos” en el marco de leyes nacionales y provinciales, una categoría de vehículos en conflicto con la ley penal, no necesariamente equivalente a “autos robados recuperados por el COM”. No existe, en ningún informe oficial disponible, una serie histórica ni un desagregado que permita calcular con precisión qué proporción de los vehículos sustraídos son efectivamente hallados por el sistema de monitoreo.
La tecnología que no acompañó el crecimiento del delito
Un dato que sí surge con claridad de las Rendiciones de Cuentas municipales es el de la infraestructura tecnológica destinada a la prevención. Entre 2024 y 2025, mientras las sustracciones de vehículos crecían de manera sostenida, la cantidad de cámaras lectoras de patentes (LPR) que integran el Anillo Digital se mantuvo exactamente igual: 53 en ambos años. Las cámaras municipales de videovigilancia pasaron de 1.325 a 1.383, mientras que las cámaras privadas conectadas al Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) cayeron de 912 a 720. Entre los dispositivos que sí aumentaron se cuentan los botones antipánico en comercios (de 651 a 746), en taxis (de 1.554 a 2.233) y en colegios (de 50 a 93), mientras que los destinados a situaciones de violencia de género bajaron levemente, de 1.483 a 1.460.
Un patrón que antecede al reclamo actual
El pedido de informes presentado por el concejal Diego García no es el primero sobre temas de seguridad en este período legislativo. Desde 2024, el Concejo Deliberante recibió al menos 22 proyectos de ordenanza y comunicación vinculados a la seguridad pública, desde pedidos de estadísticas sobre botones antipánico hasta la creación de aplicaciones de alerta ciudadana, de los cuales solo dos fueron aprobados, uno de ellos sin llegar a implementarse. Otros diez fueron archivados sin que el Departamento Ejecutivo respondiera los informes solicitados, y siete más permanecen en comisión a la espera de esa misma respuesta. Ese historial es el trasfondo institucional en el que se inscribe la última controversia. Sea cual sea el resultado del pedido de informes de García, el anuncio de Neme sobre el Anillo Digital tendrá, si se sostiene el patrón de los últimos dos años, que esperar bastante antes de poder medirse con datos oficiales completos.
