La empresa concretó la venta del establecimiento de Libertad y Los Andes por una suma cercana a los $4 millones y ya había hecho lo propio con el local de avenida 39. Además, mantiene negociaciones por el supermercado de Estrada al 3500. Los fondos serían destinados a afrontar compromisos laborales y financieros, mientras crece la preocupación entre los 1.500 trabajadores vinculados a Comercio, UATRE, Camioneros y Maestranza.
La crisis de Supermercados Toledo suma un nuevo capítulo y vuelve a poner en el centro de la escena la difícil situación que atraviesa la empresa para hacer frente a sus obligaciones laborales y financieras. En medio de una creciente tensión y con los plazos cada vez más ajustados, la firma avanza en la venta de nuevos activos con el objetivo de obtener recursos que le permitan sostener su estructura y cumplir con los compromisos asumidos.
En las últimas horas trascendió que Toledo se desprendió de otro de los eslabones que integran su cadena comercial. Se trata del establecimiento ubicado en la intersección de avenida Libertad y Los Andes, operación que se suma a la venta concretada semanas atrás del supermercado situado sobre avenida 39.
El establecimiento de Libertad y Los Andes habría sido adquirido por capitales de origen chino por una suma cercana a los 4 millones de pesos. Si bien la documentación de la operación ya fue acordada en todos sus términos, el acuerdo todavía debe atravesar una instancia vinculada al proceso concursal que enfrenta la empresa.
De acuerdo con lo previsto, una vez que la Sindicatura que interviene en el pedido de convocatoria de acreedores otorgue el visto bueno correspondiente, se concretaría el depósito del 75% del monto acordado. El porcentaje restante sería abonado en un plazo de 14 meses.
La operación representa, para la empresa, una bocanada de oxígeno en medio de una situación financiera que se presenta cada vez más delicada. El objetivo central es transformar los activos que todavía conserva en recursos líquidos que permitan atender las obligaciones pendientes, especialmente aquellas relacionadas con los trabajadores.
Y allí aparece uno de los principales puntos de preocupación. Alrededor de 1.500 trabajadores vinculados a Comercio, UATRE, Camioneros y Maestranza cumplen funciones en los distintos establecimientos de la firma, y la incertidumbre sobre el futuro de sus puestos laborales y el cumplimiento de sus salarios se convirtió en uno de los ejes centrales del conflicto.
La situación es de máxima tensión. Para los trabajadores, detrás de cada negociación, de cada venta y de cada plazo judicial, hay una realidad concreta: salarios, deudas familiares y obligaciones que deben afrontarse todos los meses, mientras la empresa intenta reunir los fondos necesarios para evitar que la crisis termine profundizándose.
La venta del local de Libertad y Los Andes no es un hecho aislado. Toledo ya concretó el desprendimiento del supermercado ubicado sobre avenida 39, también adquirido por capitales chinos, y mantiene además negociaciones avanzadas para repetir la operación con el establecimiento situado en Estrada al 3500.
El escenario plantea así una verdadera carrera contra el tiempo. Cada operación representa una posibilidad de conseguir recursos y, al mismo tiempo, expone la magnitud de las dificultades que atraviesa una empresa que durante décadas formó parte del entramado comercial de Mar del Plata.
Mientras avanzan las negociaciones y el proceso concursal, los trabajadores permanecen expectantes. El reloj corre y el margen de maniobra parece reducirse: Toledo necesita transformar rápidamente sus activos en dinero para cumplir con sus compromisos y evitar que la crisis termine golpeando todavía con mayor fuerza a sus 1.500 trabajadores.
