La exitosa realización de la Jornada Técnica “La Papa, de Argentina al Mundo”, organizada por el Banco de Alimentos de Balcarce, dejó un balance altamente positivo tanto por la convocatoria como por el nivel de los especialistas que participaron. En ese marco,
Fernando García, ingeniero agrónomo e integrante del Banco de Alimentos de Balcarce, trazó un amplio panorama sobre la realidad del sector productivo, los desafíos que plantea el cambio climático, el estado de los caminos rurales y la necesidad de adoptar políticas de largo plazo para proteger los recursos naturales.
García destacó especialmente el trabajo conjunto que permitió concretar la jornada y valoró la presencia de productores, profesionales, instituciones y especialistas vinculados con la actividad agropecuaria. “Estamos muy contentos por la cantidad de asistentes, pero también por la calidad de los disertantes”, señaló.
Una jornada construida entre todos
El profesional explicó que la organización del encuentro demandó un trabajo articulado entre diferentes instituciones y actores vinculados con la producción. En ese sentido, mencionó el aporte del INTA, la Asociación de Ingenieros Agrónomos de Balcarce, el Colegio de Ingenieros Agrónomos, la Facultad, la Sociedad Rural y numerosos asesores privados relacionados con la producción de papa.
Según García, fue precisamente ese trabajo colectivo el que permitió elaborar un programa con temáticas de gran interés para quienes forman parte de la cadena productiva.
“Ese programa se armó con todo el trabajo conjunto de la gente del Banco de Alimentos, pero también con un apoyo enorme y un aporte enorme de todas estas instituciones. Se discutió mucho el programa y la verdad que estamos muy contentos”, explicó.
Desde su especialidad, el ingeniero agrónomo puso particular énfasis en las exposiciones relacionadas con el cuidado y la conservación del suelo. Su formación profesional está vinculada al manejo, la fertilidad y la nutrición de los suelos, por lo que consideró especialmente relevantes las presentaciones que abordaron la degradación, la erosión hídrica y los problemas asociados al riego.

“El suelo hay que mirarlo con cariño especial. Los temas que hacen al cuidado, el manejo y la conservación me parecen muy significativos”, sostuvo García, quien advirtió que “la degradación de los suelos constituye uno de los grandes desafíos que enfrenta la producción argentina”.
El cambio climático y el desafío de “El Niño”
Otro de los ejes de la conversación fue el cambio climático y la manera en que los productores deben prepararse frente a fenómenos cada vez más variables.
Para García, “a esta altura ya no debería discutirse la existencia del cambio climático, sino trabajar en las estrategias necesarias para enfrentarlo”. En ese sentido, recordó los conceptos de adaptación y mitigación que forman parte de las políticas internacionales vinculadas al ambiente.
“El cambio climático existe. A esta altura del partido no vamos a estar discutiendo eso. Lo que tenemos que hacer es adaptarnos y mitigar”, afirmó.
En ese escenario, la llegada del fenómeno de El Niño genera especial atención en el sector agropecuario. Las previsiones de mayores precipitaciones obligan a productores y especialistas a analizar anticipadamente cómo afrontar una campaña que puede estar marcada por excesos hídricos.
“Con este Niño que se nos viene este año, todo lo que se está hablando y discutiendo en distintos ámbitos sirve para enfrentarlo de la mejor manera posible. Está todo el mundo alerta”, explicó.
Sin embargo, García diferenció claramente entre aquello que el productor puede modificar dentro de su establecimiento y los problemas estructurales que exceden sus posibilidades.
“La agricultura alguna vez fue definida como una industria a cielo abierto y ese es el problema que tenemos. Nos beneficiamos del clima, pero también tenemos que aguantar sus desventajas”, señaló.
Caminos rurales: una dificultad que excede al productor
Uno de los puntos que más preocupación genera entre los productores es el estado de la infraestructura vial. Las lluvias pueden afectar rápidamente los caminos rurales y dificultar tanto el ingreso de insumos como la salida de la producción.
García consideró que los productores poseen una gran capacidad de adaptación y buscan rápidamente alternativas frente a los cambios climáticos. Pero remarcó que existen situaciones que no pueden solucionar individualmente.
“Un productor puede mejorar un pedacito de un camino de salida, pero es imposible que mejore 20 kilómetros de tierra si ese camino es malo”, ejemplificó.
La situación adquiere mayor gravedad cuando se trata de sacar una cosecha en momentos de excesos de lluvia. “Un establecimiento puede tener una producción extraordinaria, pero si no cuenta con caminos transitables, esa producción puede quedar literalmente atrapada”.
El ingeniero agrónomo recordó además experiencias de zonas productivas como Nueve de Julio y Carlos Casares, donde las inundaciones constituyeron históricamente un problema recurrente. A su entender, se trata de regiones de enorme importancia para el país que todavía enfrentan dificultades de infraestructura.
En ese sentido, sostuvo que “el debate no puede limitarse exclusivamente a la responsabilidad del productor, sino que debe incluir políticas públicas, infraestructura y planificación”.
Suelo, soja y una mirada de largo plazo
García también se refirió al avance de la soja y al impacto que tuvo su expansión sobre los suelos. Lejos de demonizar al cultivo, destacó sus enormes virtudes productivas, pero cuestionó la utilización del monocultivo como estrategia predominante.
“La soja es un cultivo maravilloso. Produce con muy pocos recursos e insumos proteína y aceite. Es un milagro como cultivo. El problema es cómo hacemos la soja”, explicó.
A su entender, el problema aparece cuando la soja desplaza a la rotación agrícola y se transforma en monocultivo. Esa práctica puede provocar una pérdida progresiva de nutrientes y afectar la estructura y la calidad del suelo.
“El monocultivo de soja afectó los suelos porque eliminamos una de las prácticas históricas de manejo, que era la rotación”, sostuvo.
García advirtió además que algunos procesos de degradación son extremadamente difíciles de revertir. “En muchos casos va a ser muy difícil. Hay suelos que se erosionaron y ya no vuelven a existir como antes”, señaló.
También se refirió al desmonte y consideró que el problema debe ser analizado desde una perspectiva integral. “El productor, explicó, busca naturalmente rentabilidad, pero las decisiones individuales terminan teniendo consecuencias sobre todo el sistema productivo y ambiental”.
Finalmente, García planteó “la necesidad de contar con reglas claras y políticas que permitan compatibilizar producción, rentabilidad y conservación de los recursos naturales”.
En relación con el acompañamiento de los gobiernos al sector agropecuario, sostuvo que históricamente la respuesta estatal ha sido insuficiente. “El campo es la vaca que da la leche y hay que cuidarla”, resumió.
En ese contexto, la jornada organizada por el Banco de Alimentos de Balcarce no sólo sirvió para analizar la realidad de la papa y del sector agropecuario, sino también para poner sobre la mesa los grandes desafíos que atraviesan al campo: cambio climático, infraestructura, conservación de los suelos, rentabilidad y políticas públicas. Para García, “el futuro de la producción dependerá, en buena medida, de la capacidad de articular conocimiento, planificación y decisiones de largo plazo”.
