El temor a salir a la calle dejó de ser una sensación aislada para convertirse en una constante en la vida cotidiana de Mar del Plata. En un reclamo coordinado que se replicó de manera simultánea en distintos puntos de la ciudad, decenas de residentes de Playa Grande se concentraron en la intersección de las calles Alem y Rodríguez Peña para visibilizar la escalada de hechos delictivos que azota a la zona. Hoy se vive en una Mar del Plata atravesada por un inseguridad que nadie puede, o quiere, parar.
La convocatoria se desarrolló en paralelo con otras movilizaciones vecinales que tuvieron lugar en diferentes sectores de la ciudad. El reclamo tuvo como eje central la necesidad de contar con mayores medidas de prevención y una respuesta concreta de las autoridades.
Durante la concentración, Gabriel Casara, vecina de Playa Grande, expresó el sentimiento de quienes participaron de la protesta: “La seguridad no es un privilegio. Es un derecho. Y cuidar a los vecinos no es una discusión política. Es una prioridad”.
“Hoy no nos reúne una bandera política. Nos reúne algo mucho más importante: la necesidad de vivir seguros. Somos vecinos. Trabajamos, criamos a nuestros hijos, sostenemos nuestros comercios y caminamos estas calles todos los días”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó el vínculo de los habitantes con el barrio y explicó las razones que los llevaron a manifestarse. “Amamos este barrio, y por eso estamos acá: porque sentimos que estamos perdiendo algo que no debería perderse nunca: la tranquilidad”, afirmó.
La vecina también hizo referencia a distintas situaciones que, según señaló, generan preocupación entre los residentes. “En nuestro barrio vemos situaciones que se repiten y preocupan. Hechos de inseguridad, ocupaciones ilegales denunciadas por los propios vecinos, violencia y miedo. No queremos naturalizar esta realidad”, manifestó.
Los vecinos advirtieron que no quieren esperar a que ocurra una tragedia para que se adopten medidas. “No venimos a señalar culpables. Venimos a pedir respuestas”, expresó Casará.
Ante este escenario, reclamaron una mayor articulación entre los distintos niveles del Estado. “Cuando la inseguridad desborda la capacidad de respuesta local, el Estado tiene la obligación de actuar de manera coordinada. Municipio, Provincia y Nación tienen que trabajar juntos para proteger a los ciudadanos”, sostuvo.
Entre las demandas planteadas aparecen más prevención, mayores patrullajes y controles efectivos, además de evaluar, si corresponde, el acompañamiento de fuerzas federales.

Vecinos de Playa Grande volvieron a ganar la calle reclamando por seguridad
“No pedimos privilegios. Pedimos lo más básico: poder caminar por nuestras calles sin miedo, que nuestros hijos vuelvan tranquilos a casa, que nuestros adultos mayores puedan salir sin temor y que nuestros comerciantes trabajen en paz”, señaló.
Finalmente, Casará insistió en que el reclamo busca recuperar la tranquilidad perdida. “No queremos acostumbrarnos al miedo. Queremos volver a acostumbrarnos a la tranquilidad”, concluyó.
