Patrulleros nuevos, miedo viejo: calles rotas, oscuridad, mugre tambien es inseguridad

A dos semanas del megaoperativo provincial, vecinos de distintos barrios de Mar del Plata relatan cómo adaptaron su rutina al delito. El reclamo es: más presencia real y menos “maquillaje”.

Mar del Plata sumó 62 patrulleros, 36 motos, 170 efectivos y hasta un helicóptero. Pero en la parada de colectivo, en el kiosco, en la cuadra oscura de siempre, el miedo sigue intacto. el Retrato salió a la calle para escuchar cómo se siente vivir acá, hoy.

“Ya te alcanza con ver una o dos secuencias”

Julina Zamora espera el colectivo en Luro e Independencia. Hace frío y la parada está llena. Está yendo a trabajar, vuelve de noche. “Hay horarios donde te sentís regalada. Parada llena, todos con el celu, y de golpe aparece una moto o un grupo y se te para el corazón”, describió.

Auriculares no, celular guardado, mochila adelante. “Si veo raro, cruzo de vereda. Me da bronca porque terminás naturalizando cosas que no tendrían que ser normales”, reconoció. Sobre el caso del adolescente de 16 años baleado por un comerciante en el barrio Regional, Zamora dió su opinión: “No está bueno que la gente ande armada. Pero entiendo la bronca. Te metés en las redes y ves gente celebrando porque le pegan un tiro a un nene. Como sociedad no estamos yendo en el buen camino”.

Independencia es riesgo

Natalia Benítez de 38 años, es docente y madre de dos hijos, vive cerca de Juan B. Justo. Su preocupación, “yo por lo que temo es por los nenes” dice. “Antes me parecía sano que fueran ganando independencia. Hoy, independencia es riesgo”, planteó. No quiere criarlos con miedo, dice, pero tampoco puede “hacerse la distraída”.

“Lo peor es esa sensación de que puede pasar cualquier cosa un martes a la tarde. No es, a la madrugada en tal lugar perdido. Es en tu ciudad, en tu barrio, en tu rutina”, señaló. Su reclamo apunta a la coordinación institucional: “Que municipio, provincia y justicia no se tiren la pelota. Y que haya laburo social en serio, porque si no, esto es un loop: patrullero, delito, bronca, marcha, y vuelta a empezar”.

“Es Güemes, y aun así pasan cosas”

Lucas López trabaja en gastronomía y vive por la zona de Güemes. Ni vivir en una zona transitada alcanza para sentirse seguro. “Antes salíamos tarde del laburo, caminábamos dos o tres cuadras y listo. Ahora es ¿Quién te acompaña? ¿Pedimos un remis? ¿Te dejo en la puerta?”, relató.

No fue a la marcha frente a la Jefatura Departamental, la protesta del 5 de agosto que reunió a más de un centenar de vecinos, pero la siguió desde las redes. “Entiendo al que fue: cuando la gente llega a la Jefatura es porque siente que ya probó lo demás”, sostuvo. Y agregó un reclamo, que completa el panorama de inseguridad visual en las calles: “La calle rota, la oscuridad, la mugre… todo eso también es inseguridad. Si salís y la cuadra está a oscuras, ya arrancás perdiendo”.

“Los que estamos en el mostrador sabemos que es maquillaje”

Nahuel Díaz atiende un kiosco en Libertad e Independencia. Ve pasar los patrulleros nuevos, los viejos y también las motos “tirando corte”, que lo ponen en alerta cada noche. “A nivel imagen te da un poco de respiro, pero los que estamos acá todo el día sabemos que es maquillaje”, definió.

Se refirió también a la tragedia del adolescente de 16 años baleado: “Es una tragedia por donde lo mires. Te da bronca la delincuencia, pero también te da lástima que un pibe termine así tirado en una esquina”. Y apuntó al contraste entre el centro y la periferia: “Ponen un helicóptero para el centro, pero en los barrios periféricos la gente está a la buena de Dios y la policía llega cuando ya pasó todo”.

Vueltas a la manzana antes de entrar

Candela Mastromarino vive en el barrio San Martín y su rutina de seguridad repite la de muchos vecinos en los barrios periféricos. Compras en auto aunque sea a dos cuadras, nada de caminar después de que baja el sol, dar varias vueltas a la manzana antes de guardar el auto nuevamente. “Miramos que no haya nadie cerca y recién ahí entramos. Si no hacemos otra vuelta”, explicó.

No rechaza la posible efectividad del megaoperativo, pero cuestiona los tiempos. “Tendrían que trabajar siempre, no solamente cuando suceden las cosas y cuando el resto de los ciudadanos ya está alterado pidiendo una respuesta. Los votamos para que trabajen todo el año”, advirtió. “El problema es estructural, como siempre, y hay que resolverlo desde la base”.