A partir de la ola de violencia registrada en los últimos días en Mar del Plata, el Retrato recorrió armerías de la ciudad para relevar el impacto de la inseguridad en la demanda de armas de fuego y elementos no letales. Los dueños de comercios del rubro coincidieron en un aumento sostenido de las consultas.
La seguidilla de hechos violentos que atravesó Mar del Plata en los últimos días reavivó una pregunta que circula entre los vecinos: ¿comprar un arma es garantía de sentirse más protegido? el Retrato consultó a las armerías de la ciudad para entender qué buscan quienes se acercan a los comercios del rubro, qué llevan y cuánto cuesta.
Del gas pimienta al arma de fuego
Leandro García, dueño de la armería Heraldo Armas, relató un patrón que se repite entre quienes se acercan al local. “Es cotidiano hoy que la gente tenga algún hecho de inseguridad, no es una cosa aislada, y sienta la necesidad de comprar un arma”. Según explicó, la mayoría empieza preguntando por opciones no letales, como gas pimienta o armas de balines, pero el recorrido suele terminar en la compra de un arma de fuego.
“Normalmente es de lo que empiezan preguntando y después terminan comprándose un arma”, indicó.
García fue claro respecto de los límites de las alternativas no letales: “Es como algo disuasivo, no es algo que la gente se sienta totalmente protegida”, señaló. Y agregó que, en su percepción, quienes compran un arma no calculan sus consecuencias, sino que buscan algo que “haga ruido” para espantar a un agresor. “No tienen planeado usarla ni tampoco que sea una consecuencia severa para otro”, remarcó.
Leonardo Pérez Llana, de la armería El Francotirador, coincidió en el diagnóstico. “El incremento en las consultas se está dando en los últimos seis años”, precisó. El crecimiento no se limita a la venta de armas, también aumentaron las consultas por capacitación para su uso legal. “No solo la adquisición de un arma o la adquisición de armas no letales, sino también la capacitación como para poder utilizarlas dentro del ámbito legal y de la manera que se tiene que utilizar”, explicó.
Pérez Llana también advirtió sobre los riesgos de las opciones no letales frente a un arma real: “El parecido con un arma real es muy grande, y si del otro lado te están empuñando un arma real, ponés en riesgo tu vida también por utilizarla”, planteó.
Los modelo más vendido

Las pistolas calibre 9 milímetros, de marca nacional Bersa, es una de las más elegidas, junto a Glock y Sig Sauer. Los precios, sin embargo, varian entre los 700.000 y los 800.000 pesos.
En el caso de las armas no letales, el gas pimienta arranca en 15.500 pesos, las armas no letales sin bala de goma en 145.000 pesos, y los modelos con balines de goma desde 275.000 pesos.
Quién compra y qué requisitos exige la ley
García remarcó que las consultas llegan de todas las franjas etarias, aunque identificó a los adultos mayores como el grupo que se percibe más vulnerable. “La gente más grande es la que más se siente vulnerable”, afirmó, aunque aclaró que no hay una edad promedio definida entre quienes se acercan al local.
Sobre los requisitos legales, los pasos básicos consisten en un examen psicofísico, certificado de ausencia de antecedentes penales y una capacitación en manejo de armas de fuego. Ese conjunto de trámites se plasma en la Credencial de Legítimo Usuario que otorga la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC), y cuyo costo, incluidos los exámenes y las tasas, asciende a 160.000 pesos. La credencial habilita legalmente a tener un arma, pero no garantiza destreza en su uso: “Podés tener un arma pero no necesariamente saber usarla eficientemente”, aportó Pérez Llana, esa capacidad “se adquiere con la práctica”
Es por eso que el Francotirador ofrece además una academia de formación, con cursos que van desde los 40.000 pesos la clase para el nivel básico, de cuatro clases teóricas y una práctica, hasta 60.000 o 70.000 pesos para niveles más avanzados. Allí también se dictan cursos de tiro deportivo, uso de armas largas e instructorado.
