Rodrigo García señaló que la camioneta y el cuerpo de su hijo estaban en esquinas distintas. La familia se desligó de los incidentes en Villa La Palangana y pidió que lo “dejen irse en paz”.
Rodrigo García, padre de Sebastián Nazareno García, el adolescente de 16 años que murió tras recibir tres disparos por parte de un comerciante en el barrio Regional de Mar del Plata, cuestionó la reconstrucción de los hechos. “Cuando yo llegué, la camioneta estaba en una esquina y mi hijo estaba tirado en otra”, señaló en diálogo con la prensa.
El hombre arribó al lugar minutos después del tiroteo, ocurrido en la madrugada del domingo en Champagnat y Saavedra. Según relató, vecinos le avisaron y él se dirigió a la zona, pero tuvo que recorrer varias calles porque la información era confusa. “No sabía ni dónde estaba mi hijo. Me decían Champagnat y después me decían El Gaucho. Veía una sirena y allá iba”, explicó.
La distancia que no le cierra
El dato central que planteó García apunta a la separación entre la Toyota Hilux y el lugar donde encontró a su hijo tendido en el piso. “Con un disparo en el pecho no llegás de una cuadra a la otra. Es lo único que yo entiendo”, afirmó. La observación contrasta con la versión de la defensa del comerciante Ulises Abel Cristiano de 36 años, que sostiene que los disparos se produjeron cuando seis jóvenes en bicicletas intentaron abrir las puertas de la camioneta desde ambos lados.
El personal policial que custodiaba la escena no le permitió acercarse al cuerpo. “Estaba lleno de policía y no me dejaban pasar, no me dejaban ver si era mi hijo o no era mi hijo”, rememoró García. Terminó identificándolo por la ropa.
Una despedida “con mucho ruido”
Este martes a la mañana, familiares y amigos despidieron los restos de Sebastián en el Cementerio Parque. Una caravana partió desde el barrio, pasó por la casa de su abuela y llegó al predio pasadas las 10. Frente a la tumba, “ruidos de moto” acompañaron la ceremonia, que fue transmitida en vivo por redes sociales.
Su hermana tomó la palabra: “Hoy me toca despedirte con mucho ruido, como siempre te gustó. Me quedo con todos los recuerdos en mi corazón”, manifestó la joven.
La familia se deslinda de los incidentes
La noche previa, en Villa La Palangana se registraron episodios violentos que incluyeron robos de vehículos, ataques a motos y bicicletas, y el incendio de un auto robado que terminó en explosión, a pocas cuadras del velorio, en Arturo Alió y Falucho.
García desligó a la familia de lo sucedido: “Los quilombos que han hecho, la familia no tiene nada que ver. Lo que queremos es despedirlo en paz, nada más”. Reconoció tener familiares en el barrio, pero insistió en que no había conexión alguna con los disturbios.
La causa judicial
Cristiano permanece detenido e imputado por homicidio agravado por uso de arma de fuego, lesiones a otro adolescente de 15 años que también resultó herido y portación atenuada de arma de fuego. Se negó a declarar ante la fiscal Constanza Mandagarán y su defensa solicitó asistencia psicológica y psiquiátrica por el “estado de nerviosismo y conmoción” del imputado.
El abogado defensor Gonzalo Lamenza planteó legítima defensa y apuntó que su cliente había sufrido ocho robos previos en su farmacia “Imperio”. Un antecedente judicial agrega complejidad al caso, ya que en enero de 2024, Cristiano baleó a un intruso con la misma pistola Taurus G3 calibre 9 milímetros en su fábrica de barrio Santa Rita. Aquel hecho derivó en una causa por lesiones graves agravadas por uso de arma de fuego.
García, por su parte, adelantó que la Justicia todavía no lo había convocado a declarar en la causa. “De eso se va a encargar hoy mi abogado”, indicó.
Desde el círculo íntimo de Sebastián pidieron “un poco de respeto” a quienes opinan en redes sin conocer la historia del joven.
