La Policía y la Justicia parecen haber decidido poner el foco, con mayor firmeza, sobre uno de los delitos que más preocupa a los vecinos de Mar del Plata: el robo de vehículos y el circuito ilegal que se alimenta de sus partes. En dos nuevos procedimientos realizados en distintos puntos de la ciudad, fueron secuestradas más de 1.000 autopartes y componentes de vehículos que no contaban con documentación que permitiera acreditar su procedencia, mientras que un hombre de 54 años fue aprehendido.
Los operativos representan un nuevo avance en la lucha contra el delito automotor y muestran un accionar policial y judicial que, en las últimas horas, parece haber puesto en marcha una ofensiva contra los desarmaderos y el mercado clandestino de autopartes, una actividad que suele estar directamente vinculada con el robo y desguace de vehículos.
Los procedimientos estuvieron a cargo de efectivos de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado, en el marco de controles destinados a detectar maniobras relacionadas con el comercio ilegal de autopartes y delitos contra la propiedad automotor.
El primero se concretó en un taller mecánico ubicado en 14 de Julio al 4300. Durante la inspección, realizada bajo las facultades previstas por la Ley 13.081, los investigadores encontraron en la planta superior una enorme cantidad de repuestos y accesorios usados. Varias piezas tenían inscripciones manuales con referencias a distintas marcas y modelos.
El responsable del establecimiento, un hombre de 61 años, no pudo presentar documentación que acreditara el origen de los elementos, por lo que se dispuso el secuestro preventivo de más de 900 autopartes.
Entre ellas había llantas, cajas de velocidades, semiejes, radiadores, electroventiladores, cristales, lunetas, puertas, portones traseros, tanques de combustible, sistemas de calefacción, escapes, tableros, instalaciones eléctricas, componentes de frenos, amortiguadores, espirales y numerosas piezas del interior de vehículos. También fue hallado un block de motor cuya numeración registral presentaba un importante desgaste.
El segundo procedimiento tuvo lugar en un inmueble de Isla Pájaro al 700, entre las calles 15 y 17. Allí fueron encontradas aproximadamente 200 autopartes, entre paragolpes, puertas, capots y portones traseros.
La situación se agravó al comprobarse que varias piezas tenían sus numeraciones identificatorias suprimidas, lo que impedía establecer fehacientemente su procedencia. Como consecuencia, un hombre de 54 años fue aprehendido y quedó a disposición de la Justicia.
Además de las autopartes, los efectivos secuestraron un teléfono celular que será incorporado a la investigación.
Ahora, la principal tarea será determinar de dónde provenían las piezas y si alguna pudo haber sido obtenida mediante el desguace de vehículos robados para luego ingresar al circuito comercial.
Mientras los vecinos reclaman respuestas frente a una ola de robos de autos y otros delitos contra la propiedad, estos procedimientos marcan una señal concreta: la Policía y la Justicia parecen haber decidido ir detrás no sólo de quienes roban los vehículos, sino también de quienes podrían convertirlos en un negocio ilegal.
