El fuerte aumento de las tarifas eléctricas de EDEA volvió a poner en el centro de la escena el impacto de la política energética del Gobierno nacional sobre los hogares bonaerenses. La distribuidora, que presta servicio en Mar del Plata, el Partido de La Costa y buena parte del centro y este de la provincia de Buenos Aires, acumula desde diciembre de 2023 incrementos que, según la categoría y el nivel de consumo, van desde aproximadamente 480% hasta superar el 620%.
Esto ha llevado, en especial en Mar del Plata (a la que los legisladores que eligió el propio pueblo, encima ahora le sacaría la Zona Fría en las facturas del gas) a clientes cautivos, a buscar una solución ante las propias oficinas de EDEA, que, atento a los planes de pagos ofrecidos, se está llenando mas que nunca los “bolsillos”.
Hoy las medidas del Gobierno Nacional están ahogando a la gente de a pie. Esos que deben trabajar para pagar mas impuestos que nunca; y ni que hablar de los jubilados a los que si ya no les alcanzaba para pagar los remedios, hoy deben elegir entre tener que abonar luz ( mas la tasa municipal que viene incluìda) o no poder comer.
Increíble, pero real.
En este sentido cabe recordar que en Mar del Plata, se le dio otro golpe al bolsillo a la gente con la situación particular para los usuarios locales: el Municipio comenzó a trasladar el cobro de la Tasa de Alumbrado Público a las facturas de EDEA, luego de que el Concejo Deliberante aprobara el cambio dentro del paquete fiscal. La iniciativa fue aprobada por los concejales que apoyan al oficialismo.
Y el nuevo cargo tampoco quedó congelado. Apenas dos meses después de su implementación, la tasa de alumbrado llegó a las facturas con un incremento que alcanza el 22%, producto de la actualización inflacionaria y del prorrateo de un monto correspondiente a un período anterior.
Así, la boleta de luz dejó de ser solamente el reflejo del consumo eléctrico: también concentra cargos, tasas y componentes que hacen crecer todavía más el monto final que deben pagar los usuarios.
La escena que se repite en Mar del Plata y en distintas localidades de la Costa es la de vecinos haciendo filas, presentando reclamos y buscando alguna alternativa para reducir las facturas. Mientras las protestas comienzan a multiplicarse, el tarifazo eléctrico ya dejó de ser una discusión técnica sobre cuadros tarifarios para convertirse en un problema concreto de economía familiar.
El escenario a lo largo de la Costa Atlántica
El escenario comenzó a generar una fuerte reacción social. En el Partido de La Costa, vecinos, jubilados, trabajadores y comerciantes salieron a las calles para reclamar contra las facturas que consideran impagables. En Santa Teresita y San Clemente del Tuyú se realizaron movilizaciones frente a las oficinas de EDEA, con usuarios que exhibieron boletas de entre $500.000 y $800.000 y, en algunos casos, superiores al millón de pesos.
Uno de los testimonios que reflejó la desesperación de los usuarios fue el de un vecino que aseguró haber pasado de pagar $600.000 a recibir una factura de $1,5 millones, mientras reclamaba una solución y advertía que las familias prácticamente dejaron de utilizar la calefacción eléctrica para poder afrontar el invierno.
La situación adquiere una dimensión todavía mayor en la Costa Atlántica, donde durante el invierno el consumo energético aumenta por las bajas temperaturas. El resultado es una combinación explosiva: tarifas que se multiplicaron varias veces, menores subsidios y familias que deben decidir entre calefaccionarse o afrontar el resto de los gastos del hogar.
Miguel Avellaneda
