Las vacaciones de invierno volvieron a dejar señales de preocupación en Mar del Plata. Lejos de las expectativas que genera tradicionalmente el receso escolar, la ciudad mostró un movimiento turístico muy por debajo de otros años, una situación que, según el secretario general del Sindicato de Pasteleros, José García, responde directamente al deterioro del poder adquisitivo de los salarios y a la retracción del consumo.
“Estas vacaciones tienen sabor a poco porque la gente no está bien y la plata no alcanza”, resumió el dirigente, quien aseguró que la actividad turística apenas alcanzó entre un 25% y un 30% de lo que habitualmente se espera para esta época del año.
En ese marco, García sostuvo que la crisis económica impacta de lleno sobre el turismo interno, históricamente uno de los principales motores de la economía marplatense durante el invierno. La disminución del ingreso disponible de las familias, explicó, obliga a muchos argentinos a resignar viajes o reducir al máximo los gastos recreativos.
El gremio de Pasteleros nuclea a trabajadores de distintas ramas de la actividad alimenticia y gastronómica, entre ellas la industria del alfajor, repostería, pizzerías, heladerías y locales de comidas rápidas. Según indicó el dirigente, “la escasa afluencia de visitantes también quedó reflejada en el mercado laboral, ya que este año no hubo incorporaciones de personal para reforzar la temporada invernal”.
“Las empresas se arreglan con el personal que ya tienen. No hubo contrataciones, pero lo importante es que no siga creciendo la desocupación en Mar del Plata”, expresó García durante una entrevista concedida a Extra Radio.
El sindicalista advirtió además que los salarios perdieron entre un 45% y un 50% de su poder adquisitivo desde el inicio de la actual gestión nacional, una situación que, a su entender, explica la caída del consumo en todos los rubros vinculados al turismo y la gastronomía.
En ese sentido, señaló que los acuerdos paritarios acompañan la inflación mensual, pero resultan insuficientes frente al aumento sostenido del costo de vida. “Hoy los aumentos rondan el 2% mensual, pero cuando el trabajador va al supermercado, a la farmacia o paga los servicios, ese incremento desaparece enseguida”, afirmó.
Finalmente, García remarcó que la situación golpea especialmente a las heladerías y a numerosos comercios gastronómicos, muchos de los cuales apenas logran cubrir sus costos operativos.
“Muchos negocios trabajan solamente para sostenerse y otros directamente ya tuvieron que cerrar. La preocupación es muy grande porque no se genera empleo y cada vez cuesta más mantener la actividad”, concluyó el dirigente, al trazar un panorama que refleja las dificultades que atraviesa uno de los sectores más representativos de la economía marplatense.
