Un estudio elaborado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci) de Mar del Plata expuso un marcado deterioro del poder adquisitivo del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVyM) desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei hasta abril de 2026.
Basado en datos oficiales del INDEC, el informe concluye que los incrementos salariales quedaron muy por debajo de la evolución de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y de la Canasta Básica Total (CBT), situación que repercute directamente en el consumo, el empleo y la actividad comercial de la ciudad.
El trabajo sostiene que el Salario Mínimo Vital y Móvil, establecido en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional como un ingreso destinado a garantizar condiciones de vida digna para los trabajadores, perdió capacidad para cubrir las necesidades esenciales de una familia. Este indicador constituye además una referencia para las negociaciones paritarias, jubilaciones, pensiones y distintos programas sociales.
De acuerdo con el relevamiento, el salario mínimo pasó de $146.000 en noviembre de 2023 a $357.800 en abril de 2026, lo que representa un incremento acumulado del 145%. Sin embargo, durante ese mismo período la Canasta Básica Alimentaria aumentó un 259%, al pasar de $185.050 a $665.053, mientras que la Canasta Básica Total registró una suba del 326%, elevándose de $345.295 a $1.469.767 para una familia tipo integrada por dos adultos y dos menores.
Los datos muestran que un hogar con un solo ingreso equivalente al Salario Mínimo Vital y Móvil ya no logra cubrir siquiera el costo de la alimentación básica. Mientras el salario asciende a $357.800, la Canasta Básica Alimentaria alcanza los $665.053 y la Canasta Básica Total supera ampliamente el millón cuatrocientos mil pesos.
El estudio también compara la evolución de la capacidad de compra. En noviembre de 2023, un salario mínimo permitía cubrir el 79% de la Canasta Básica Alimentaria y apenas el 37% de la Canasta Básica Total. En cambio, hacia octubre de 2025, esa cobertura descendió al 53% de la CBA y al 24% de la CBT, reflejando un deterioro sostenido del poder adquisitivo.
La situación tampoco mejora para los hogares con dos salarios mínimos. Al comienzo del período analizado, dos SMVyM alcanzaban para cubrir la totalidad de la Canasta Básica Alimentaria y alrededor del 75% de la Canasta Básica Total. En la actualidad, una familia con esos ingresos debe destinar cerca del 93% de sus recursos solamente para comprar alimentos, mientras que apenas consigue cubrir el 49% de la canasta total, que incluye además transporte, vestimenta, salud y otros bienes esenciales.
Desde el Isepci señalaron que esta pérdida sistemática del poder adquisitivo explica la realidad que se observa diariamente en los comercios de cercanía. Aunque la inflación haya mostrado una desaceleración, sostienen que el ajuste recayó sobre los ingresos de los trabajadores, reduciendo significativamente su capacidad de consumo.
El informe remarca que esta situación golpea especialmente a las familias de los barrios populares, donde cada vez resulta más frecuente la necesidad de restringir las compras de alimentos, seleccionar productos más económicos o disminuir las cantidades adquiridas. A ello se suma un creciente endeudamiento de los hogares para afrontar gastos básicos y llegar a fin de mes, comprometiendo la estabilidad económica de numerosas familias.
Más de 200 comercios cerrados
El deterioro del consumo también se refleja en la actividad comercial. Según un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), tras la temporada alta y luego de Semana Santa cerraron más de 200 comercios en Mar del Plata, cifra que representa el 8% de los 2.400 locales relevados.
El estudio destaca que las zonas más afectadas son los corredores comerciales próximos a los barrios populares, entre ellos la tradicional avenida Juan B. Justo —conocida históricamente como la “avenida del pulóver”—, además de 12 de Octubre, Talcahuano y Alberti. En estos sectores el retroceso del consumo se traduce en persianas bajas, locales vacíos y una actividad económica cada vez más debilitada.
Empleo en retroceso
El informe también vincula la caída del consumo con el deterioro del mercado laboral. Según el relevamiento sociolaboral elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata, desde marzo de 2025 las empresas de cinco o más trabajadores comenzaron un proceso sostenido de destrucción del empleo registrado, acumulando 17 meses consecutivos con más bajas que incorporaciones hasta febrero de 2026.
A ese escenario se suma la información de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC correspondiente al cuarto trimestre de 2025, que ubicó la desocupación en General Pueyrredon en 9,5%, el nivel más alto desde el inicio de la actual gestión nacional. Además, el 11,8% de los trabajadores se encuentra subocupado, buscando complementar sus ingresos mediante changas o plataformas digitales.
De esta manera, más de uno de cada cinco marplatenses enfrenta dificultades para acceder a un empleo suficiente que le permita cubrir sus necesidades básicas, en un contexto donde la retracción del consumo, el cierre de comercios y la pérdida de puestos de trabajo se retroalimentan, profundizando la crisis económica local.
Finalmente, el informe advierte sobre la delicada situación del sector pesquero, una de las principales actividades económicas de Mar del Plata. Según los datos analizados, la actividad se contrajo un 15,2% durante 2025 y mantiene esa tendencia durante 2026, generando preocupación por el impacto que esta caída puede tener sobre el empleo, la producción y el movimiento económico del puerto y de todo el Partido de General Pueyrredon.
