De pronto desde España se incendio un mechero de rabia indisimulada con Argentina. Especialmente con nuestra amada Selección de futbol.
¿Este sentimiento es nuevo? Para nada. Quienes vivimos hace décadas en el exterior (yo en Rio de Janeiro, Miami e Isla Margarita, Venezuela) desde el Siglo pasado sabemos lo difícil que ambientarse. Convencer que somos amables, educados, sensibles, no racistas ni violentos. Trabajadores, eficaces, buena gente. Amantes de la familia por la que damos todo.
Finalmente, cuando podemos dar muestras de esos valores nos aceptan y reconocen.
Recuerdo que un presentador de mis Master Class en Venezuela decía como simpático y acido, cuando terminaba;
“Ah, importante. Les va a gustar mucho. El estilo de Dimas no parece argentino.”
Tuve que decirle que no lo hiciera mas así.
Una tarde Luis Landriscina me decía que “no le gustaban los cuentos de gallegos. Donde se los muestra como brutos”.
Lo que muchos no saben acá, es que en el mundo hay muchos “cuentos de argentinos. Donde se los muestra como fanfarrones, violentos, vagos, prepotentes, etc.”
Tal vez no se preparó adecuadamente a los jugadores que debían jugar la final ante España. Es necesario prepararlos psicológica y diplomáticamente para situaciones extremas como las del domingo pasado que desborda a quienes pensaron “que era un partido de futbol más”.
El ejemplo también en este rubro fue Messi, que, con todo su prestigio, vivió el post derrota con calma, tristeza, sentado en el césped pesando en su futuro inmediato, dio el ejemplo. Todos vinieron a saludarlo. A todos saludo con respeto y recibió lo mismo de los campeones.
Importante. No hay ninguna Campaña Anti argentina. Es solo descargar la bronca sobre el que desde hace años te supera. Así de simple.
Dimas J. Pettineroli
