Afiliados, familiares, vecinos, docentes, jubilados, médicos, trabajadores judiciales, policías y representantes de distintos sectores de la comunidad se movilizaron este martes frente a la sede de IOMA de Mar del Plata, ubicada en avenida Independencia 2742, para denunciar el crítico funcionamiento de la obra social bonaerense y reclamar soluciones urgentes a los problemas que, aseguran, ponen en riesgo la salud y la vida de miles de personas.
La convocatoria tuvo como principal motor el fallecimiento de Silvia Nancy González, la mujer cuyo caso conmocionó a la ciudad luego de que su familia denunciara que no pudo acceder a una cama de terapia intensiva por ser afiliada a IOMA. Su muerte se convirtió en un símbolo de las falencias que, según sostienen los manifestantes, atraviesa desde hace años la obra social provincial.
Con carteles, banderas y aplausos, los presentes expresaron su indignación por las permanentes demoras en la atención y remarcaron que la situación “ya no admite más espera”. El reclamo fue acompañado por afiliados de distintos sectores, quienes, más allá de sus actividades laborales, coincidieron en señalar que las dificultades para acceder a la atención médica afectan diariamente a miles de familias marplatenses.
Uno de los principales pedidos estuvo dirigido al presidente de IOMA, Homero Giles, a quien le exigieron que viaje a Mar del Plata para reunirse cara a cara con los afiliados y explique cuál es la situación real de la obra social y cuáles serán las medidas para revertir la crisis.
Los manifestantes denunciaron que las demoras en las autorizaciones se han convertido en una constante. Explicaron que obtener la aprobación de estudios médicos, tratamientos, cirugías, internaciones o medicamentos puede demandar semanas e incluso meses, generando un profundo perjuicio para pacientes con patologías graves.
También advirtieron que muchos afiliados deben recorrer distintos centros de salud en busca de atención, mientras otros se ven obligados a afrontar gastos particulares para no interrumpir tratamientos indispensables, una realidad que, según afirmaron, golpea especialmente a jubilados y pacientes con enfermedades crónicas.
Durante la movilización, el recuerdo de Silvia Nancy González estuvo presente en todo momento. Familiares y allegados insistieron en que su fallecimiento no puede quedar impune y reclamaron que se investiguen las responsabilidades correspondientes. Además, remarcaron que el objetivo de la protesta es evitar que otras familias atraviesen situaciones similares.
“No queremos que haya otra Silvia”, fue una de las consignas que sintetizó el sentimiento de los manifestantes, quienes insistieron en que la crisis de IOMA dejó de ser un problema administrativo para convertirse en una cuestión que compromete la vida de los afiliados.
La protesta concluyó con el compromiso de continuar visibilizando la problemática hasta obtener respuestas concretas. Los organizadores anticiparon que seguirán impulsando nuevas acciones y reclamando la presencia de las máximas autoridades de la obra social en Mar del Plata para escuchar directamente a quienes, aseguran, padecen a diario las deficiencias del sistema. Mientras tanto, el reclamo continúa creciendo con un mensaje contundente: que el acceso a la salud deje de depender de la burocracia y vuelva a garantizarse como un derecho esencial.
