El empresario gastronómico Alejandro Fuscaldo analizó el movimiento turístico que dejó el último fin de semana largo en Mar del Plata y se mostró moderadamente optimista de cara a las vacaciones de invierno. Desde su nuevo emprendimiento gastronómico ubicado en Sarmiento y la Costa, (“La Rosca”) aseguró que la ciudad recibió visitantes, aunque advirtió que los hábitos de consumo y alojamiento cambiaron significativamente en los últimos años.
Si bien las estadísticas oficiales hablaron de una ocupación hotelera de entre el 25 y el 30 por ciento, Fuscldo sostuvo que en la calle se percibió un movimiento mayor. ‘Yo noté gente. El local trabajó bien, aunque obviamente el contexto no ayudó: estamos en pleno Mundial, con mucho frío y una situación económica que obliga a la gente a cuidar cada peso’, señaló.
Para el empresario, el principal error es medir la actividad turística únicamente por la ocupación hotelera. Explicó que cada vez son más los visitantes que eligen alquilar departamentos por pocos días, un segmento que no siempre queda reflejado en las estadísticas oficiales.
“El turismo va mutando. Hoy muchísima gente alquila departamentos para pasar un fin de semana y esos números no aparecen en ningún relevamiento. Por eso, muchas veces se dice que vino poca gente cuando, en realidad, hubo movimiento que no está registrado por la hotelería tradicional”, explicó.
Con la llegada del receso invernal, Fuscaldo mantiene expectativas prudentes. Reconoce que históricamente Mar del Plata nunca fue un destino fuerte durante el invierno y que debe competir con los centros de esquí del sur del país.
“Le tengo una cierta expectativa. Nunca hay que generar falsas ilusiones porque las vacaciones de invierno jamás tuvieron el peso del verano, pero siempre llega turismo familiar y eso ayuda. Cuando hace mucho frío acá, también hace frío en otros lugares, aunque nosotros competimos con la nieve, que tiene otro atractivo“, expresó.
El empresario también señaló que la ciudad necesita recuperar el turismo de congresos y convenciones, un segmento que considera fundamental para sostener la actividad económica fuera de la temporada alta.
“Hace más de un mes que terminó el último congreso importante y desde entonces no hubo otro evento de esas características. Los congresos movilizan hoteles, restaurantes, comercios y centros comerciales durante varios días. Ese movimiento hoy se está extrañando”, afirmó.
Pensando en los próximos meses, recordó que entre fines de octubre y comienzos de noviembre llegarán a la ciudad los Juegos Bonaerenses y posteriormente los Juegos Evita, acontecimientos que podrían aportar un importante flujo de visitantes.
Consultado sobre la constante apertura y cierre de locales gastronómicos, Fuscldo destacó el fuerte espíritu emprendedor de los marplatenses, aunque advirtió que el mercado también tiene límites.
“Mar del Plata tiene una cultura gastronómica muy fuerte. De acá salieron marcas que hoy son nacionales y eso demuestra el perfil emprendedor de la ciudad. Pero también es cierto que cada vez más gente apuesta al rubro y no siempre hay demanda para todos. El clima, la estacionalidad y la situación económica hacen que sostener un negocio gastronómico sea un desafío permanente”, sostuvo.
En ese sentido, celebró el crecimiento de las cafeterías de barrio, una tendencia que considera positiva porque acerca servicios gastronómicos de calidad a distintos sectores de la ciudad.
Respecto de su nuevo emprendimiento, destacó la propuesta basada en productos de calidad, precios accesibles y una atención personalizada.
“En La Rosca apostamos a una de las mejores pizzas a la piedra de Mar del Plata, cafetería de calidad y platos tradicionales como mondongo, lentejas, locro o arroz con pollo. Queremos recuperar la gastronomía de antes, la del bodegón, con buena comida y un trato cercano al cliente. La atención personalizada sigue siendo el gran diferencial”, aseguró.
Finalmente, opinó sobre el proyecto que impulsa la incorporación de DJs en bares y restaurantes para ampliar la oferta nocturna. Aunque respaldó la iniciativa, consideró que no modificará de manera significativa los hábitos de consumo.
“Me parece una buena propuesta, pero el cambio pasa por una cuestión cultural. Hoy los jóvenes no salen todos los días como ocurría hace años y eso no depende de una ley. Puede ayudar a mejorar la oferta gastronómica y de entretenimiento, pero por sí solo no cambiará la realidad del sector”, concluyó.
