El fin de semana largo por el Día de la Independencia dejó un balance moderado para el sector turístico de Mar del Plata. El mal tiempo conspiró contra la llegada de visitantes, ya que las bajas temperaturas, el cielo cambiante y las lluvias aisladas desalentaron los viajes de quienes pensaban disfrutar de unos días junto al mar. A ello se sumó el reciente incremento del 6,71% en los peajes de la ruta, un factor que también elevó el costo de trasladarse hacia los principales destinos de la Costa Atlántica.
La ciudad registró una ocupación hotelera promedio cercano entre el 25% y el 30%, con estadías mayoritariamente cortas, concentradas entre el jueves feriado y el viernes puente. El movimiento estuvo impulsado principalmente por turistas de cercanía y por reservas efectuadas a último momento, una modalidad que continúa marcando la tendencia de los últimos fines de semana largos.
Los pocos visitantes que llegaron a Mar del Plata aprovecharon las ventanas de buen tiempo para recorrer la costa, disfrutar de las tradicionales caminatas frente al mar y, especialmente, acercarse a la zona del Puerto, uno de los sectores con mayor movimiento durante estos días.

Allí, los restaurantes y locales gastronómicos volvieron a convertirse en uno de los principales atractivos para quienes buscaron degustar pescados frescos, mariscos y las tradicionales especialidades que distinguen a ese paseo turístico.
El espíruti mundialista tambien se vivía en el lugar. Mientras unos tenían un “muñecon” de Lionel Messi invitando pasar al interior del restaurante, en otro la figura era de El Dibu Martinez, con la misma intención. Competencia leal dirìamos.
Las escolleras también recuperaron protagonismo. Decenas de aficionados a la pesca deportiva aprovecharon las condiciones del mar para instalarse desde temprano con cañas y equipos, compartiendo largas jornadas frente al océano. La actividad volvió a convertirse en una postal característica del puerto marplatense durante el receso.
El panorama climático, con alternancia de nubes, algunos momentos de sol y precipitaciones intermitentes, llevó a que la mayoría de los turistas combinara los paseos costeros con recorridas por centros comerciales, cafeterías y propuestas gastronómicas.
Si bien el movimiento estuvo lejos de los niveles registrados en otros fines de semana largos, comerciantes y operadores turísticos coincidieron en que la ciudad logró mantener una actividad sostenida, sostenida principalmente por el turismo regional, que continúa siendo el principal sostén de la actividad en un contexto económico que obliga a planificar viajes más cortos y con gastos cuidadosamente medidos.
