Hay partidos que definen campeonatos. Otros que construyen leyendas. Y después están aquellos que parecen haber esperado toda una vida para jugarse. El próximo miércoles, cuando la Selección argentina enfrente a Inglaterra por las semifinales del Mundial 2026, Lionel Messi disputará el único gran clásico internacional que todavía no figuraba en su extraordinaria carrera.
Será el encuentro que le faltaba al capitán argentino. A los 39 años, después de conquistar el mundo, de romper todos los récords imaginables y de convertirse en el máximo goleador de la historia de los Mundiales, Messi tendrá por primera vez enfrente al rival que marcó algunas de las páginas más trascendentes del fútbol argentino.
El escenario será el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta. Desde las 16, la Albiceleste buscará el pasaje a una nueva final de la Copa del Mundo frente a un adversario que despierta recuerdos imborrables.
Porque hablar de Argentina e Inglaterra es volver inevitablemente a México 1986. Es recordar la tarde en la que Diego Armando Maradona escribió una de las obras más grandes de la historia del deporte con la Mano de Dios y el Gol del Siglo. Es evocar una rivalidad que trasciende generaciones y que cada vez que vuelve a escena paraliza al planeta.
Curiosamente, Messi nunca había tenido la oportunidad de protagonizar este clásico. En casi dos décadas con la camiseta argentina enfrentó a Brasil, Alemania, Francia, Países Bajos, Italia, España, Portugal, Uruguay y tantas otras potencias, pero Inglaterra siempre quedó al margen de su camino.
El único antecedente reciente entre ambos seleccionados fue un amistoso disputado el 12 de noviembre de 2005, en Ginebra. Aquella noche, Argentina cayó 3-2, pero Messi ni siquiera estuvo en el campo de juego. Aunque ya integraba el plantel de José Pekerman, debió cumplir una suspensión originada tras su recordado debut con expulsión frente a Hungría.
Aquella Selección formó con Roberto Abbondanzieri; Javier Zanetti, Martín Demichelis, Roberto Ayala y Walter Samuel; Maxi Rodríguez, Esteban Cambiasso, Juan Pablo Sorín; Juan Román Riquelme; Hernán Crespo y Carlos Tevez. Los goles argentinos fueron convertidos por Crespo y Ayala, mientras que Wayne Rooney y un doblete de Michael Owen dieron vuelta el marcador para los ingleses.
Veinte años después, el fútbol les ofrece una nueva oportunidad de cruzarse. Pero esta vez no será un amistoso. Será una semifinal de la Copa del Mundo, con un lugar en la final en juego y con Messi como gran protagonista.
Para el capitán argentino representa mucho más que otro partido. Es la posibilidad de completar el mapa de una carrera irrepetible. El último gran desafío que el Mundial todavía le tenía reservado.
Porque hay historias que parecen escritas por el destino. Y el destino quiso que el único rival que le faltaba a Lionel Messi apareciera, precisamente, cuando otra vez la Selección argentina está a dos pasos de la gloria.
