La abogada Valeria Carreras, que representa a 34 familias de tripulantes, analizó en diálogo con el Retrato, el veredicto que condenó a un solo oficial de la Armada y absolvió a otros tres. Adelantó la apelación y reveló detalles del entramado judicial que todavía queda por resolver.
A casi nueve años del hundimiento del submarino ARA San Juan, que partió desde Ushuaia con destino a la base naval de Mar del Plata y nunca llegó, el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz dictó este miércoles el veredicto que buena parte de las familias esperaba desde hace ocho años y ocho meses.
La sentencia dejó un solo condenado, tres absoluciones y un sabor amargo que, sin embargo, convive con una lectura más matizada entre quienes litigaron el caso. Valeria Carreras, abogada querellante que representa a los familiares de los 44 tripulantes fallecidos, dialogó con el Retrato y reconstruyó tanto el clima de las familias como los fundamentos jurídicos que, a su entender, dejan un precedente histórico pese a la insatisfacción generalizada.
Una condena y tres absoluciones
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Río Gallegos condenó a tres años de prisión de ejecución condicional al capitán de navío Claudio Javier Villamide, quien conducía la Fuerza de Submarinos en el momento de la tragedia, mientras que absolvió por unanimidad al contralmirante Luis Enrique López Mazzeo y a los capitanes Héctor Aníbal Alonso y Hugo Miguel Correa. Villamide fue hallado responsable de los delitos de estrago culposo agravado por el resultado de muerte e incumplimiento de los deberes de funcionario público, tal como había solicitado la fiscalía.
Al tratarse de una pena de ejecución condicional, el excomandante no deberá cumplir prisión efectiva.
Carreras describió el clima inmediato entre las familias: “Estaban devastadas, con toda la razón del mundo. Cuarenta y cuatro muertes y solo una condena a tres años en suspenso, es muy poco”, y reconoció haber pasado la madrugada posterior al fallo conteniendo a los 34 familiares de su querella. “Nueve años de juicio y solo una condena a tres años en suspenso, es poco. Cuatro acusados y solo uno condenado, es poco”, resumió ante “el Retrato”
Lo que probó el fallo, más allá de la condena
Pese a la decepción inicial, la querellante sostuvo que el veredicto tiene aristas que, señaló, “el dolor, la indignación y la impotencia no te las hacen ver en el primer momento”. Uno de los puntos centrales es que quedó descartada la versión que circuló durante años sobre la responsabilidad de la propia tripulación. “Se probó que no fue culpa de los tripulantes”, remarcó, y agregó que tampoco se sostuvo la idea de que el hundimiento respondiera a un caso fortuito: “esto no fue un naufragio porque era una tragedia o un infortunio, un caso fortuito. No. Esto era evitable”.
La abogada explicó que la calificación legal por la que fue condenado Villamide, el estrago culposo agravado, resulta clave para sostener esa lectura. “El delito de estrago justamente consta de aquel que genera las condiciones para que se provoque un daño. Y acá se generaron las condiciones”, sostuvo, en referencia al estado de mantenimiento del submarino y a la decisión de enviarlo a esa misión.
Carreras detalló que las tres absoluciones fueron unánimes, mientras que la condena a Villamide se resolvió por mayoría, con dos jueces a favor y uno en disidencia. “Eso va a ser un beneficio procesal para su defensa, pero preliminarmente yo me quedo con lo que dice la condena”, planteó la querellante, que remarcó que tanto las absoluciones como la magnitud de la pena serán objeto de apelación ante la Cámara de Casación Penal.
Lo que viene: fundamentos en agosto y Casación el año próximo
La apelación no podrá presentarse hasta que el tribunal difunda los fundamentos completos de la sentencia, previstos para el 21 de agosto y Carrera adelantó que el trámite de Casación se desarrollará en Comodoro Py, aunque no descartó demoras: “no vamos a tener novedades hasta el año que viene”.
La abogada recordó su estrategia en la elección del fuero. “Yo defendí ir a Río Gallegos porque teníamos chance de obtener justicia. En Comodoro Py yo sabía que iban a absolver a todos, porque están exculpando a la Armada y a Macri”, sostuvo, y arriesgó que estas absoluciones buscaron cortar la cadena de mando antes de llegar a las responsabilidades políticas correspondientes.
Lo que quedó fuera del banquillo
El juicio se concentró exclusivamente en los cuatro oficiales navales que ejercían funciones por encima del comandante del submarino, el capitán de fragata Pedro Martín Fernández, quien murió en el naufragio, mientras que quedaron fuera del proceso judicial el entonces jefe de la Armada, almirante Marcelo Srur, y las autoridades políticas de la época, entre ellas el expresidente Mauricio Macri y el entonces ministro de Defensa Oscar Aguad. Existe una causa paralela en trámite en Caleta Olivia, originada en un fallo de noviembre de 2020 que ordenó investigar penalmente esas responsabilidades políticas.
En 2020 se había descubierto que la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) infiltró agentes, realizó seguimientos físicos y monitoreó las redes sociales de las familias entre 2017 y 2018 mientras reclamaban la búsqueda del submarino, una causa que la Corte Suprema de Justicia de la Nación cerró definitivamente en octubre de 2025.
Un logro pese al dolor
Más allá de la letra fría del fallo, Carreras insistió en el valor simbólico de haber llegado a esta instancia. “A pesar de no tener poder económico, ni padrinos políticos, ni historia militar, a pesar de ser yo una abogada de barrio, llegamos luego de ocho años y ocho meses a un juicio oral a las Fuerzas Armadas. Esto es inédito”, sostuvo, y remarcó que se trata de la primera condena penal a un jefe naval argentino por la muerte de su propia tripulación en tiempos de paz.
Sobre el sentimiento generalizado entre las familias, reconoció que “después de casi nueve años de juicio solamente tienen un responsable con prisión condicional, y esi no es justicia”, aunque destacó la resiliencia del colectivo que representa: “renacen de sus cenizas como el ave Fénix”, graficó
“El mar no los hundió, los hundieron los hombres, sus decisiones, sus omisiones”. Esa idea, dijo la abogada, es la que finalmente logró probarse en un tribunal, casi nueve años después.
